Para Renata, el mundo de los ricos es un lugar al que nunca pertenecerá, ya que todos, sin excepción, son egocéntricos, mezquinos, groseros, autoritarios, tramposos y malvados.
Cuando se va del país, empieza a trabajar para una de las empresas más grandes del mundo, y aunque se odia a sí misma por sentir esto, no puede sacar al audaz italiano de sus pensamientos, no puede controlar los latidos de...