Vengarme de mi padrastro

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Capítulo 7 7

Capitulo 7

Carolina estaba muy nerviosa por todos los sentimientos que tenía dentro de su corazón, era más que claro que Guillermo se le había metido dentro del pecho y dentro de la cabeza.

Desde el primer momento ella había planeado algo dentro de su cabeza, ella lo único que deseaba era vengarse de él y conseguir la información sobre la muerte de su padre.

Pero ahora con todo lo que estaba sucediendo lo único que tenía claro era que se estaba enamorando, en algún momento en el internado había escuchado la frase " El que se enamora siempre es el que pierde", y parecía que ahora esa frase cobraba mucho más sentido.

Durante toda su etapa en Europa tuvo un par de novios pero la verdad es que nunca había tenido una vida amorosa y mucho menos con la intensidad con la que se lo mostraba Guillermo.

Ahora sabía que él se había convertido en una especie de obsesión dentro de su cabeza que le inspiraba miles de emociones, en un primer momento estaba dispuesta a jugarse del todo por el todo.

Pero después de escuchar a su mamá y sobre todo de dejar que la duda sobre la muerte de su padre se metiera dentro de su corazón, no sabía qué hacer para poder seguir adelante con todo.

Ahora la culpa de meterse con un hombre comprometido Y en especial con el esposo de su mamá era algo que no la dejaba tranquila un solo segundo.

Organizó todo en la oficina y se despidió de él de manera seca.

— Yo entiendo que quieres manejar la cuenta de Rubén, y puede ser que lo que estoy diciendo es por los celos que siento en este momento, Pero no quiero que le manejes tú — Guillermo sintió celos en el primer momento en el que vio a Rubén.

Rubén era un galán y su era más que claro, obviamente él estaba enfrentando la crisis de la mediana edad a pesar de que siempre se había conservado muy bien, la verdad es que nunca le interesó que otras mujeres lo miraran.

— Ya te dije que no te estoy pidiendo un favor, yo también soy accionista de la empresa y creo que puedo tomar determinaciones como esta — Carolina no sabía por qué había tomado la decisión de hacerse cargo de esta cuenta.

En el fondo era por el mismo motivo por el que había decidido invitar a aquel joven a la gala de su hermano, para que Guillermo se metiera en la cabeza que lo que ella había intentado hacer en los últimos días solamente había sido un juego.

—¿Vas a ir sola esta noche? Me gustaría que estuvieras en la mesa familiar además me encantaría poder bailar una que otra pieza contigo — Guillermo no podía creer que se sentía como un adolescente preguntándole este tipo de cosas.

— En la noche nos vemos, Le prometí a mi mamá que le iba a ayudar en absolutamente todo aunque yo sé que Fanny me detesta — ella agarró su bolso y de inmediato decidió irse de la oficina.

En el fondo de su corazón tenía muchos miedos de volver a caer en la misma red de seducción que Guillermo parecía crear a su alrededor como una telaraña.

Sentía que había jugado con fuego y en este momento se estaba quemando porque no podía controlar todo lo que estaba sucediendo dentro de su corazón.

Lo primero que hizo después de todo lo que sucedió fue llegar a su casa y tomar un poco de aire, Natalia le pidió que se hiciera cargo de algunas cosas con mucha gentileza.

Esto le pareció completamente extraño porque para nadie era un secreto que su mamá parecía aborrecerla, pero a la vez le agradaba que Natalia por fin la tratara como una persona decente.

Decidió ayudarle en absolutamente todo como los decorados, organizar a los meseros y sobre todo el lugar.

Fanny llegó muy temprano para observar el trabajo de su suegra, a pesar que Natalia nunca había tenido ningún tipo de relación cercana con su hija parecía que con Sebastián se había comportado como una madre ejemplar.

— Todo te quedó perfecto Natalia, créeme que este evento va a ser el más importante de toda la clase social, me compré un hermoso vestido dorado y créeme que lo voy a lucir esta noche porque es un diseño exclusivo traído de Europa — Fanny era una mujer supremamente arrogante.

Desde el primer momento lo único que deseaba era lucirse y por eso se había empeñado en conquistar a Pablo y que este le pidiera matrimonio.

Además siempre se había creído superior a las demás personas y por eso en el momento en el que llegó empezó a gritar a los meseros, era imposible para todos los presentes no comparar el trato que les daba Fanny al que les dio durante todo este tiempo de preparación Carolina.

— La verdad Es que la encargada de preparar absolutamente todo fue Carolina, yo tenía algunos asuntos de la fiesta y ella organizó todo para ti — Natalia tenía una sonrisa falsa en su rostro repitiéndose una y otra vez las palabras que le había dicho Gustavo.

Carolina sintió una especie de orgullo dentro de su corazón mientras que Natalia seguía corriendo de un lado al otro para poder ir a prepararse con el maquillador profesional que había contratado tanto para ella como para Fanny.

Fanny se quedó a solas durante un segundo con Carolina y lo primero que hizo fue lanzar uno de los jarrones que habían puesto con varias flores al suelo.

—¿Qué estás haciendo? No puede ser tan grosera y mucho menos con el trabajo de estas personas — Carolina de inmediato abrió los ojos e intentó contener la ira porque sabía que todo esto lo estaba provocando Fanny para que ella quedara mal delante de todos.

— No me gusta, Quizás sí Natalia hubiera supervisado un poco mejor se hubiera dado cuenta que era de pésimo gusto, Pero qué se le puede pedir a una persona como tú — la rabia que sentía Fanny por Carolina era realmente fuerte.

Carolina no quería tener problemas y mucho menos cuando parecía que la relación con su mamá empezaba a mejorar.

— Yo... Yo no pienso discutir contigo, me imagino que te refieres a que una persona como yo no puede convivir con personas como tú y estoy completamente de acuerdo — Carolina tomaba un poco de aire intentaba mantener los ánimos en su estado.

— Si, puede ser que Natalia sea una gran mujer pero tú no dejas de ser una bastarda, siempre vas a tener que vivir bajo la sombra de Pablo porque tú solamente eres una nada que puedo aplastar si se me da la gana — La sonrisa que tenía Fanny en ese momento era despreciable .

—¿Qué está pasando aquí?— Guillermo llegó de la oficina y se dio cuenta de inmediato que Fanny y Carolina estaban teniendo una confrontación.

— Nada, créeme que sucedió lo que tenía que pasar, definitivamente Pablo y Fanny son el uno para el otro — Carolina sentía como las lágrimas se acumulaban sus ojos después de aquella humillación.

— Me alegra que te des cuenta que no te vas a poder meter con Pablo, eres tan poca cosa para él, que jamás te va a mirar como una mujer — Fanny se acercó y de inmediato cambió su gesto para empezar a fingir su papel de nuera perfecta delante de Guillermo.

Carolina decidió pedir un permiso y subir a su habitación, las palabras de Fanny le habían llegado directamente al corazón y estaba dispuesta a demostrarle que ella era mucho más que nada Y por supuesto que podía quitarle a Pablo con un solo chasquido.


Pablo estaba nervioso y le pedí un momento a su papá para hablar de la situación que estaba viviendo.

— Yo sé que siempre me has pedido responsabilidades, que de cierta manera te alegraste cuando propuse que me casaría con Fanny porque sabías que iba a inventar mi camino, pero no estoy seguro de que ella sea la mujer de mi vida, solamente siento que me da un poco de estabilidad — Pablo se estaba arrepintiendo.

— No quiero que te cases sin amor, sé que Fanny es una mujer buena a pesar de que tiene actitudes que me desagradan, Y de cierta manera ha logrado que sea su hombre mejor, Pero no quiero que tomes una decisión inadecuada — Guillermo no quería ser el responsable de la infelicidad de su hijo.

— Estoy muy atraído por otra mujer, pero sé que no vas a probar esa relación porque tienes altos valores morales y sobre todo piensas más en la clase social que en mi — Pablo quería confesarle la verdad a su papá.

—¿Quién es esa mujer?— Guillermo en el fondo de su corazón sabía la respuesta mejor que nadie.

— Carolina — la respuesta de Pablo fue Clara y contundente.

— No, sencillamente nunca lo voy a aceptar Y si llegas a tener algún tipo de relación con ella quedarás afuera del testamento — Guillermo sentía unos celos posesivos que nunca había sentido en su vida.

Pablo se quedó mirando a su papá porque sabía que esa iba a ser la respuesta, empezó en ese momento a tener un leve sangrado en la nariz producto del nerviosismo aunque en los últimos días no se había sentido muy bien.

Carolina había conseguido un vestido y había decidido que se cambiaría en la casa de su mejor amiga para cuando regresará a la fiesta, todo el mundo quedará impresionado no solamente por su vestido sino también por su compañía.

Su mejor amiga la ayudó a maquillar y a vestir y obviamente se veía despampanante con un vestido dorado con una pequeña inclusión de desnudez en la parte de al frente.

Cuando Rubén llegó por ella quedó con la boca abierta, no podía creer la belleza de mujer que tenía delante de sus ojos.

— Creo qué más de un hombre me va a envidiar esta noche — sonrío mientras abría la puerta de su deportivo para que ella se subiera.

Todo el mundo en la fiesta no hacía más que felicitar a Fanny, no solamente porque había logrado capturar al hombre más codiciado de toda la ciudad, sino porque su belleza resaltaba con aquel vestido de diseño exclusivo de color dorado.

La mujer se vanagloriaba, decía que el diseñador había creado este diseño solamente exclusivo para ella y para este día.

Mientras ella intentaba desfilar de lado a lado enseñando su vestido que le hacía sentir orgullosa de sí misma, en ese momento todo el mundo giró para mirar la puerta.

Exactamente con el mismo vestido, llegó Carolin

a pero era más que claro que ella se veía aún más hermosa que Fanny.

Le acababa de declarar la guerra.

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