Terciopelo y Plomo

Download <Terciopelo y Plomo> gratis!

DOWNLOAD

Capítulo 2 Indiferencia

El Grand Théâtre de Provence huele a una mezcla embriagadora de flores blancas, champaña de mil euros y pólvora invisible. Es la gala anual de beneficencia, el evento donde las familias del Milieu fingen ser ciudadanos ejemplares mientras deciden quién vivirá para ver la próxima primavera.

Llevo un vestido de seda negra, profundo como el fondo del Mediterráneo, que deja mi espalda descubierta. Mi cabello lacio cae como una cortina de azabache, ocultando el pequeño moretón que aún queda en mi hombro por el forcejeo en el Muelle 47.

—Mantén la cabeza alta, Isolde —susurra mi padre a mi lado, estrechando mi brazo—. Los Vallo acaban de llegar. No me hagas quedar como un mendigo suplicando por una alianza.

Lo veo entrar y el aire parece abandonar la estancia. Dante Vallo no camina, reclama el espacio. Viste un esmoquin hecho a medida que acentúa sus hombros anchos y su porte atlético. A su lado, una mujer rubia, de una belleza gélida y perfecta, cuelga de su brazo. No es su esposa, es solo un accesorio para demostrar que puede tener lo que quiera sin comprometerse a nada.

—Dante —saluda mi padre cuando nos cruzamos cerca de la escalinata principal.

Dante se detiene. Sus ojos negros, como pozos de petróleo, se posan en mi padre y luego se deslizan hacia mí con una lentitud que me hace sentir desnuda y pequeña. No hay deseo en su mirada; hay una evaluación clínica, como si estuviera mirando una propiedad devaluada.

—Lorenzo —responde con esa voz de barítono que vibra en mis huesos—. Veo que tu hija sigue intentando encajar en un mundo que claramente la sobrepasa.

—Isolde es una joya de Marsella, Dante —dice mi padre, forzando una sonrisa que no llega a sus ojos de acero—. Deberías reconsiderar mi propuesta. Una mujer así no se encuentra dos veces.

Dante suelta una risa corta, seca, que corta más que una navaja. Se inclina un poco hacia nosotros, ignorando a su acompañante.

—Las joyas son para exhibirse en vitrinas, Lorenzo. Yo necesito una compañera de guerra, no una muñeca de porcelana que se rompería al primer disparo —me mira fijamente, sus labios delgados se curvan en una mueca de desdén—. Mírala. Es delicada, amable, incluso... dulce. En mi mundo, la dulzura es el primer plato del enemigo.

—No me conoces, Dante —intervengo, mi voz saliendo más firme de lo que esperaba—. No juzgues la fuerza de una estructura por la elegancia de su fachada.

Él da un paso hacia mí, invadiendo mi espacio personal. Su aroma a madera y peligro me envuelve, nublándome el juicio por un segundo. Su mano, grande y de dedos largos, se acerca a mi rostro. Por un instante, creo que me tocará, pero solo ajusta un mechón de mi cabello que caía sobre mi ojo. Su toque es gélido.

—He rechazado este matrimonio tres veces por una razón, Isolde —susurra, lo suficientemente bajo para que solo yo lo escuche mientras la música de la orquesta sube de tono—. No eres más que una obligación que tu padre quiere quitarse de encima. No eres un premio; eres un estorbo. Y yo no acepto cargas.

Se aleja sin esperar respuesta, dejando que su acompañante ría discretamente ante mi silencio. La humillación arde en mi pecho como ácido. Varias esposas de otros capos han presenciado la escena y susurran tras sus abanicos. "La rechazada de los Bastiani", parecen decir.

Me quedo allí, de pie, con las manos apretadas en puños ocultos tras los pliegues de mi vestido. Mi padre me lanza una mirada de advertencia antes de alejarse a hablar con el jefe de la facción de Lyon.

—No dejes que te vea sangrar —una voz femenina me saca de mi trance.

Me giro y encuentro a Alessia, la hermana menor de Dante. Tiene la misma mirada intensa, pero sus ojos poseen una chispa de picardía que su hermano ha enterrado bajo capas de hielo.

—Es un idiota —continúa ella, bebiendo de su copa—. Cree que proteger a la familia significa vivir solo. Pero tú... tú tienes algo en los ojos que él no ha visto. No eres tan buena como aparentas, ¿verdad?

—Hago lo que debo para sobrevivir, Alessia —respondo, tratando de recuperar mi compostura.

—Entonces deja de intentar ser la esposa perfecta. Mi hermano no quiere una santa. Solo que él aún no sabe que lo que realmente necesita es a alguien que sea capaz de quemar el mundo con él.

Alessia me guiña un ojo y se aleja, dejándome sola con mis pensamientos. Miro a Dante al otro lado del salón. Él está en su elemento, dictando órdenes, siendo respetado, siendo el depredador alfa.

Él cree que soy una carga. Cree que soy delicada. No sabe que mi trabajo secreto en los muelles me ha enseñado más sobre la oscuridad de lo que él jamás imaginará.

Si quiere una guerra para aceptarme, le daré una. Pero no será con armas de fuego. Será en su propia cama, bajo sus propias reglas, y cuando se de cuenta de que lo he atrapado, será demasiado tarde para escapar.

La presión de la investigación policial sobre mi dispensario clandestino aumenta cada día. Si no logro que Dante cumpla con el pacto de sangre de mi padre, perderé mi libertad, o algo peor.

"Prepárate, Dante Vallo" , pienso mientras lo observo desde las sombras. "Vas a aprender que el terciopelo también puede ser letal cuando se mezcla con el plomo"

Vorig hoofdstuk
Volgend hoofdstuk