Capítulo 7 Primeras impresiones 2
Después de su segunda clase del día, se pasó por la biblioteca para leer un poco. Sabía que sería más cómodo leer en su habitación, pero quería ver a Gael y agradecerle por su ayuda, así que se dirigió hasta la mesa cerca de la ventana.
Fue lo único agradable del día: Gael estaba allí. Esta vez tenía varios libros sobre la mesa, apilados uno sobre otro y se notaba muy concentrado en su lectura.
Esta vez no estaba sentado en el puesto que a Violet le gustaba ocupar, sino que estaba al lado de este. Así que, la joven se sentó al lado de la ventana.
Cuando Gael sintió la presencia de la joven, alzó la mirada del libro y volteó a verla.
—Violet, ahí estás, pareces un relojito —comentó con una leve sonrisa amable.
—Es mi punto de estudio —notificó.
—Pero ya tienes el carnet.
—Sí, pero me gusta estudiar aquí.
—Me imagino. —Gael volvió la mirada al libro que leía.
Estuvieron leyendo sus libros por un rato, hasta que Gael se levantó y tomó tres libros de la mesa.
—Bueno, esto es lo que necesitaré —musitó.
Violet alzó la mirada hasta el joven.
—¿Ya te vas?
El joven acentuó con un leve movimiento de cabeza.
Entonces ella se levantó de su puesto sin saber cómo comentarle su intención de hablar con él.
—Vamos —se anticipó Gael.
A Violet le comenzaba a gustar que Gael lograba entender lo que ella quería y de cierta forma la comprendía para que no se sintiera incómoda.
Salieron de la biblioteca después de pasar por la recepción y de cierta forma Violet sentía que estaba al lado de un amigo.
—¿Quieres que tomemos algo? —preguntó ella con todo el rostro casi rojizo.
Gael sonrió con ternura.
—¿Vas a invitar?
—Bueno, quiero agradecerte por… lo de ayer.
—Lo de ayer no fue nada.
—¡Para mí sí! —Su voz sonó más alta de lo que quería.
—Está bien, vamos a la cafetería —aceptó.
Mientras caminaban, Violet sentía que saltaba de la alegría internamente. Aunque intentaba mostrarse natural y no pensar que Gael gustaba de ella, por dentro le ilusionaba la idea de que sí.
Llegaron hasta uno de los pequeños kioscos cerca del lago y Violet compró dos jugos de mora con panecillos. En todo momento, Gael la veía de forma divertida, ella no entendía el por qué, pero le gustaba que no se sintiera nada incómodo.
Se sentaron alrededor de una de las mesitas metálicas estilo antiguo y merendaron con tranquilidad.
—¿Y entonces estudias psicología? —preguntó Gael con un poco de panecillo de queso en la boca.
Ella se sorprendió un tanto por lo que acababa de decir, porque sonó más a afirmación que a pregunta.
—Sí, ¿cómo lo sabes? —Se dio cuenta al instante en que era una pregunta tonta, porque era bastante evidente.
—Siempre estás leyendo libros de psicología —respondió con tono obvio y algo risueño.
Violet respingó las cejas, fingiendo sorpresa y dibujó una leve sonrisa en los labios, pero después la esfumó, para volver al rostro casi neutral que la mayoría del tiempo llevaba.
—Sí, estudio psicología —aceptó.
—¿Por qué esa carrera? —interrogó con curiosidad—. No eres la chica más extrovertida que conozco y tampoco eres de muchas palabras. ¿Eres más del tipo que escucha?
Ella acentuó con un leve movimiento de cabeza.
—Ah, ya veo, te gusta escuchar la vida de las demás personas.
—Me gusta observar —confesó y se ruborizó (más de lo que ya estaba).
—¿Ah sí?
—Sí, me gusta observar a las personas y mi alrededor. Además, las personas suelen sentirse cómodas conmigo, se abren con facilidad.
Los ojos de Gael la estudiaban con curiosidad, parecía muy interesado en lo que Violet comentaba. Tomó un trago de su botella de jugo y después dibujó una sonrisa retorcida.
—¿Y qué ves en mí? —Se acodó a la mesa.
—¿Qué quieres que te diga?
—Pues dime la imagen que te expreso, ¿cómo crees que es mi personalidad?
Violet no sabía si era bueno comentarle todo lo que Gael le expresaba, tal vez podría incomodarlo. No quería que sus primeros pasos hacia él se perdieran por unos simples comentarios superficiales.
—Eres una buena persona —se limitó a decir.
Pero pareció que esto no le gustó. Hizo un pequeño mohín y soltó un suspiro.
—Vamos, estamos en confianza. —Hizo una seña con una mano para que le restara importancia—. No me voy a enojar si eso es lo que crees. Quiero ver qué tan buena eres reparando a las personas.
Ella tragó en seco y después se acomodó en su silla.
—Bueno… —Lo meditó—. Por cómo te vistes: se nota que trabajas mucho en tu apariencia y que revisas lo que te pondrás, se nota que estás estudiando algo relacionado con empresas y por los libros, debe ser economía. También veo que eres una persona medianamente segura de sí misma.
—¿Medianamente? —Pareció que lo había confundido.
—Sí, porque también necesitas la aprobación de las personas para otras cosas, sobre todo, te gusta dar una perspectiva positiva a los demás, porque eso te ayuda a sentirte bien contigo mismo. Eres alguien que sí le da importancia a los pensamientos de los demás. Sin embargo, si llega a ser negativo, aunque intentas corregirlo, cuando ves que es erróneo, le restas importancia, porque sigues siendo seguro en ti mismo.
La sonrisa ladeada de Gael de a poco se iba borrando.
Esta parte de tu personalidad también hace que logres reparar en tu entorno, sobre todo en las personas que te rodean. Se nota que te gusta ayudar a las personas que sientes que lo necesitas, pero también eres autoritario y no te gusta que te ordenen hacer cosas o que te lleven la contraria. En ese aspecto pareces ser un tanto vengativo y eres de los que gozas vengándote. Sin embargo, esto no te hace una persona mala, simplemente… eres de los que se toman las cosas muy a pecho.
Gael se acomodó en su puesto, ciertamente, incómodo por ver que una joven que apenas si lo conocía, ya sabía demasiado sobre lo que él era.
Violet se detuvo y bajó la mirada. Se preguntaba si el hablar demás haría que la amistad que apenas florecía entre ellos se marchitara.
Hubo un silencio incómodo entre ellos de unos minutos. Después, Gael soltó una pequeña risa obviamente forzada e incómoda.
—Vaya… sí que eres buena en lo que haces —expresó.
—¿Realmente estudias economía? —preguntó, intentando quitar lo incómodo del momento.
—Sí, estoy en octavo semestre de economía —respondió.
Después de esto, la conversación giró en torno a cosas muy básicas. Tal vez Gael no quería que una desconocida escarbara en su vida. Por el lado de Violet, lo menos que quería era dar una impresión de ser una chica rara y terminar asustándolo.
