Capítulo 7 Escuela
El sonido de las campanas marcando el inicio del día escolar llenó el aire mientras Eva caminaba por el camino hacia la escuela. El cielo estaba nublado, reflejando el estado de ánimo de Eva, que estaba sumida en sus pensamientos. La situación con Riley la tenía preocupada, pero también estaba ansiosa por obtener respuestas sobre la condición de Lucas.
Al llegar a la escuela, el bullicio de los estudiantes llenaba los pasillos, pero Eva apenas prestaba atención. Se sentía desconectada de todo lo que la rodeaba, absorta en sus propios dilemas. Mientras tomaba asiento en clase, intentó enfocarse en las palabras del profesor, pero su mente divagaba constantemente hacia los eventos de la noche anterior.
Cada vez que miraba a Riley, una mezcla de resentimiento y preocupación se apoderaba de ella. Sabía que debía abordar la situación de alguna manera, pero no estaba segura de cómo hacerlo sin empeorar las cosas. Mientras tanto, la incertidumbre sobre la salud de Lucas seguía pesando sobre ella, añadiendo otra capa de preocupación a su día ya cargado.
A medida que las horas pasaban, Eva encontraba cada vez más difícil concentrarse en las lecciones. Su mente estaba en otra parte, atrapada en un torbellino de pensamientos y emociones. Cuando finalmente sonó la campana que indicaba el final de las clases, Eva se sintió aliviada de poder escapar temporalmente de sus preocupaciones.
Se dirigió hacia su casillero, intentando organizar sus pensamientos antes de enfrentarse al resto del día. Sabía que tendría que abordar tanto la situación con Riley como la búsqueda de respuestas sobre Lucas, pero por el momento solo quería un momento de tranquilidad para reflexionar sobre sus próximos pasos.
Mientras Eva intentaba concentrarse en clase, Lottie se sentó a su lado, notando la expresión preocupada en el rostro de Eva.
"¿Estás bien, Eva? Pareces un poco distraída hoy", dijo Lottie en voz baja, mirando a Eva con preocupación. "Aunque no es para menos con lo qué pasó ayer".
Eva suspiró y le explicó brevemente sobre la situación con Riley y la preocupación por Lucas. "Ha sido una mañana difícil", admitió, buscando el apoyo de su amiga.
Lottie asintió comprensivamente. "Entiendo. Pero sabes que siempre estoy aquí para ti, ¿verdad? Si necesitas hablar o simplemente desahogarte, estoy aquí", ofreció con una sonrisa reconfortante.
Eva asintió agradecida. "Gracias, Lottie. Significa mucho para mí tener tu apoyo", dijo sinceramente, sintiéndose reconfortada por la presencia de su amiga.
A lo largo de la clase, Lottie y Eva intercambiaron algunas palabras de aliento y consuelo, lo que ayudó a Eva a sentirse un poco más tranquila y menos abrumada por sus preocupaciones. Aunque sabía que todavía tenía mucho por delante, el apoyo de Lottie le recordaba que no estaba sola en sus desafíos.
Al salir a almorzar, Eva notó a Lucas conversando animadamente con Kessler en una mesa cercana. Sus cejas se fruncieron ligeramente mientras observaba la escena, preguntándose qué podrían estar discutiendo. Se acercó a paso lento, tratando de no llamar demasiado la atención.
Al llegar lo suficientemente cerca, pudo escuchar parte de la conversación. Lucas parecía estar explicando algo con entusiasmo, mientras Kessler asentía ocasionalmente y parecía escuchar con atención.
La curiosidad de Eva aumentó mientras intentaba discernir de qué se trataba la conversación. Se preguntaba si podría estar relacionada con la situación de Lucas, pero también se preguntaba por qué Kessler estaba involucrado.
Decidió no interrumpirlos por el momento, prefiriendo esperar a que Lucas estuviera solo para hablar con él sobre su condición. Sin embargo, hizo una nota mental para abordar el tema más tarde, una vez que tuviera la oportunidad de hablar con Lucas en privado.
Mientras Eva y Lottie charlaban durante el almuerzo, Lottie miró a Eva con una sonrisa radiante.
"¡Oh, por cierto, Eva! Quiero invitarte a mi fiesta de cumpleaños el próximo fin de semana. ¡Cumpliré diecisiete años y quiero que estés allí para celebrarlo conmigo!", exclamó Lottie, su entusiasmo palpable en cada palabra.
Eva se iluminó con una sonrisa genuina al escuchar la noticia. "¡Wow, Lottie, eso suena genial! ¡Felicidades por cumplir diecisiete años! Definitivamente estaré allí para celebrar contigo", respondió Eva, emocionada por la oportunidad de compartir este momento especial con su amiga.
Lottie dio un pequeño salto de emoción y abrazó a Eva con entusiasmo. "¡Gracias, Eva! ¡Va a ser una fiesta increíble, lo prometo! ¡No puedo esperar a que llegue el día!", dijo Lottie, con los ojos brillando de alegría.
Eva devolvió el abrazo con cariño y una sonrisa. "No puedo esperar para ver qué tienes planeado. Seguro que será una fiesta inolvidable", dijo Eva, sintiéndose agradecida por tener a Lottie como amiga y emocionada por la celebración que se avecinaba.
La conversación se llenó de anticipación y emoción mientras Eva y Lottie seguían hablando sobre la fiesta y haciendo planes para el gran día. Para Eva, la perspectiva de compartir este momento especial con su amiga era un rayo de luz en medio de todas las preocupaciones y desafíos que había enfrentado últimamente.
Eva y Lottie intercambiaron miradas preocupadas cuando notaron a Riley y sus amigas riéndose en su dirección. Las risas y los gestos burlones no pasaron desapercibidos para ellas, y Eva sintió un impulso de ir y enfrentar a Riley para averiguar por qué se estaban riendo.
Sin embargo, antes de que Eva pudiera moverse, Lottie la detuvo con una mano en el hombro. "No vale la pena, Eva. Ignorémoslas y sigamos adelante", dijo Lottie en voz baja, su tono tranquilo pero firme.
Eva se detuvo, mirando a Lottie con una mezcla de frustración y resignación. Sabía que su amiga tenía razón, pero era difícil ignorar las risas y las burlas de Riley y sus amigas.
Justo en ese momento, Kessler se acercó, rompiendo la tensión en el aire. "Hola chicas, ¿cómo están hoy?", saludó con una sonrisa amistosa.
Eva y Lottie intercambiaron miradas antes de devolver el saludo. "Hola, Kessler. Estamos bien, gracias", respondió Eva, tratando de mantener su compostura frente a la presencia del chico que aún guardaba secretos sobre Lucas.
Kessler notó la tensión en el aire y frunció el ceño ligeramente. "¿Pasa algo? Parecen un poco tensas", preguntó con preocupación.
Eva dudó por un momento, preguntándose si debía mencionar la situación con Riley y sus amigas. Sin embargo, decidió dejarlo pasar por ahora y simplemente sonrió forzadamente. "Estamos bien, Kessler. Gracias por preguntar", respondió, evitando el tema por el momento.
La presencia de Kessler proporcionó una distracción temporal de las tensiones en el aire, pero Eva sabía que aún tenía mucho en su mente para abordar más tarde.
Lottie miró a Eva y Kessler con complicidad antes de dirigirse a ellos. "Chicos, me temo que tengo que irme a una clase ahora mismo", anunció, con una sonrisa que ocultaba su verdadera intención de dejar a Eva y Kessler a solas para hablar tranquilos.
Eva asintió comprensivamente mientras Kessler parecía agradecido de que se fuera. "Oh, entiendo. Bueno, nos vemos más tarde entonces", respondió Kessler con cortesía.
Una vez que Lottie se fue, Eva y Kessler quedaron a solas, y el aire se llenó de una tensión palpable mientras Eva esperaba a ver qué tenía Kessler para decir.
Eva se sintió incómoda cuando Kessler comenzó a molestarla con frases conquistadoras y sarcásticas. Trató de mantener la compostura mientras respondía a sus comentarios.
Kessler sonrió con arrogancia y se inclinó ligeramente hacia Eva. "Vaya, Eva, no puedo evitar notar lo radiante que te ves hoy. ¿Es por mí o simplemente estás feliz de verme?", bromeó, con una chispa traviesa en sus ojos.
Eva se sintió desconcertada por el tono de Kessler, pero decidió no dejar que sus comentarios la afectaran. "Oh, sí, claro. Estoy radiante de emoción", respondió con sarcasmo, tratando de desviar la atención de sus palabras.
Kessler rió suavemente, disfrutando de la incomodidad de Eva. "Eres tan encantadora cuando te pones a la defensiva, Eva. Me gusta", comentó, con una sonrisa que indicaba claramente su intención de provocarla.
Eva frunció el ceño, sintiéndose cada vez más frustrada por el comportamiento de Kessler. "¿Puedo ayudarte en algo, Kessler, o simplemente viniste aquí a fastidiarme?", preguntó, su tono mezcla de irritación y resignación.
Kessler se encogió de hombros con indiferencia. "Oh, solo vine a pasar un buen rato contigo, Eva. ¿No te diviertes conmigo?", respondió, con una mirada traviesa en sus ojos mientras continuaba con su juego de palabras.
Eva se sintió aún más incomoda ante la actitud persistente de Kessler. Decidió abordar la situación de manera directa para poner fin a su juego.
"Kessler, esto no es divertido para mí. ¿Podemos dejar de lado las bromas y tener una conversación seria?" preguntó Eva, su tono ahora más firme y serio.
Kessler levantó las cejas, como si estuviera sorprendido por la solicitud de Eva. Sin embargo, su expresión se suavizó un poco mientras asentía.
"De acuerdo, Eva. Soy todo oídos. ¿Qué es lo que quieres hablar?" respondió Kessler, cambiando su tono juguetón por uno más receptivo.
Eva respiró hondo antes de continuar, agradecida de que Kessler estuviera dispuesto a escucharla. "Quiero hablar sobre Lucas. Sé que sabes algo sobre su estado de salud y necesito que me lo digas", dijo Eva, su voz firme mientras miraba directamente a los ojos de Kessler, buscando respuestas sinceridad.
Kessler mantuvo su mirada fija en Eva por un momento antes de responder. "Eva, todas tus dudas se resolverán esta noche, en nuestra cita. Hablaremos de todo en ese momento", dijo en un tono que dejaba poco espacio para la discusión.
Eva se sintió desconcertada por la respuesta de Kessler, pero también sintió un destello de esperanza al saber que finalmente podría obtener respuestas sobre la situación de Lucas.
"De acuerdo, Kessler. Estaré allí esta noche", respondió Eva, tratando de ocultar su ansiedad detrás de una máscara de determinación.
"Nos vemos en la noche, gatita"
Kessler asintió con satisfacción antes de despedirse de Eva y dirigirse hacia su siguiente clase. Mientras tanto, Eva se quedó sola, preguntándose qué revelaría la noche que tenía por delante y qué impacto tendría en la situación de Lucas.
Eva salió de clases con la determinación de encontrar a Lucas y hablar con él antes de su cita con Kessler esa noche. Recorrió los pasillos de la escuela, buscando entre los grupos de estudiantes y mirando en todas partes en busca de su amigo.
Sin embargo, a medida que pasaba el tiempo, Eva comenzó a sentirse cada vez más preocupada al no encontrar rastro de Lucas en ningún lado. Preguntó a algunos de sus compañeros de clase y revisó los lugares habituales donde solía encontrarse, pero no había señales de él.
Con el corazón latiendo rápido por la preocupación, Eva decidió ampliar su búsqueda y revisar incluso los lugares menos probables. Registró cada rincón de la escuela, desde la biblioteca hasta el patio trasero, pero seguía sin encontrar a Lucas.
Finalmente, después de una búsqueda exhaustiva y sin éxito, Eva comenzó a sentirse desesperada. ¿Dónde podría estar Lucas? ¿Y si algo le había pasado?
Con la mente llena de preocupaciones, decidió tomar medidas y preguntar a más personas si habían visto a Lucas recientemente. Estaba decidida a encontrar a su amigo antes de que fuera demasiado tarde.
Con el corazón pesado por no haber encontrado a Lucas, Eva salió de la escuela y comenzó a caminar hacia su casa, sumida en sus pensamientos. El cielo se oscureció rápidamente mientras avanzaba, y pronto las primeras gotas de lluvia comenzaron a caer, salpicando el suelo a su alrededor.
Eva levantó la vista hacia el cielo y vio las nubes grises que se acumulaban sobre ella. Con un suspiro resignado, apretó el paso, sabiendo que pronto estaría empapada si no llegaba a casa a tiempo.
La lluvia se intensificó rápidamente, convirtiéndose en un aguacero torrencial que empapaba todo a su paso. Eva apretó los dientes y continuó caminando, cada paso más pesado que el anterior mientras el agua empapaba su ropa y sus zapatos.
Mientras Eva avanzaba bajo la intensa lluvia, el sonido de un motor se acercaba desde atrás. Giró la cabeza para ver un automóvil que se detenía a su lado, y al mirar hacia la ventana, reconoció a Kessler al volante.
"¿Necesitas un poco de ayuda, Eva?" preguntó Kessler a través de la ventana abierta, con una sonrisa amable en el rostro.
Eva vaciló por un momento, reflexionando sobre si aceptar o no la oferta de Kessler. Sin embargo, al sentir el agua empapando cada vez más su ropa, decidió que era mejor aceptar el ofrecimiento para evitar resfriarse.
"Así que sí, gracias", respondió Eva con gratitud, mientras abría la puerta del auto y se sentaba en el asiento del pasajero.
Kessler asintió satisfecho ante su aceptación y comenzó a conducir hacia la casa de Eva. Mientras tanto, Eva se sentía incómoda por depender de Kessler, pero al mismo tiempo agradecida por su ayuda en medio de la lluvia.
