Mi vecino es un lobo

Download <Mi vecino es un lobo> gratis!

DOWNLOAD

Capítulo 4 Desayuno

—Está todo muy rico —me dice Kessler, dándome una sonrisa de boca cerrada. Habíamos hecho el desayuno, bueno, más yo porque Kessler se encargó de arreglar un poco su cocina. Se nota que acá no vive ninguna mujer. Siento curiosidad de saber si esta casa es de él o de su madre. Hice hueco revuelto, tostadas, aguacate y algo de café. 

—Gracias, tuve que hacer algo con lo poco que tenías en la nevera. Necesitas ir de compras —tomé de mi café. 

—¿Me acompañas? —me propuso. La propuesta no se desagradó para nada. Me gusta que Kessler me incluya en sus planes. 

—Está bien. Después del... funeral. —respondí. —Oye, Kessler. ¿Esta casa de quien es?

Si, ya se que soy muy curiosa... chismosa quizás. Es que me gusta estar enterada de todo así evito hacerme ideas en la cabeza. 

—Mía. 

—¿Te la dio tu mamá?

Se rió. 

—Claro que no, yo la compré, Eva, tengo mi dinero. 

—Ah. Pues qué bueno por ti. —sonreí. —Ya eres independiente. 

—Soy independiente desde hace mucho tiempo, Eva. 

—¿Vives solo?

—Si, a veces se quedan los chicos después de una buena fiesta pero más nada. 

—¿Y Riley? —quise saber, metiéndome más de lleno en el tema. 

—Eva, mejor no hablemos de cosas que pueden lastimarte. 

Sentí algo en mi pecho cuando me dijo eso. Significaba que si, Riley ha estado acá con el, en la cama donde hicimos el amor, en esta misma cocina. Sentí asco en este momento. 

—Creo que mejor me voy —me puse en pie, intentando salir de la cocina. 

—¿Que? Eva, no hagas esto. 

—Kessler, por favor. Tengo que llegar a casa —lo miré mal. Quizás estoy actuando un poco celosa y loca pero no tolero la idea de estar usando lo mismo que la idiota de Riley, no después de que ella trató de matarme. Afuera la lluvia empezó a caer. Estábamos en invierto así que es más que obvio que los días y las noches serán así. 

—¿Por qué te pones así? Eva, mejor te dije que no preguntes. Antes no te conocía, Eva, por eso me equivoqué con ciertas personas pero ahora que te tengo; a la única que quiero tener acá es a ti. 

Elevé una ceja y me tranquilicé. 

—No quiero nada que Riley haya tocado, esa chica es mala y me ha hecho mucho daño. No puedo decir que la odio pero si un lobo quisiera comersela no me disgustaría. —medio sonreí. —A las diez te espero en casa para el funeral —me puse de puntillas y le di un beso rápido en los labios. 

Kessler me abrazó. 

—Está bien, cariño. Recuerda que soy tuyo nada más. Y tu eres mía. 

Al separarnos salí de su casa casi corriendo y me crucé a la mía. Me moje un poco. Papá y Lucas estaban en la cocina, platicaban sobre algo de la estación de policías, subí sigilosamente las escaleras hasta llegar a mi habitación. 

Luego de bañarme y ponerme una ropa adecuada para el funeral bajé a la cocina. 

—Buenos días, Eva, ¿como dormiste? —papá vino hacia mi. 

—Bien, estoy un poco más tranquila. 

—¿No tuviste pesadillas? 

—No. 

—Claro que no, durmió muy bien —murmuró Lucas. Le di una mirada asesina. ¿Acaso Lucas se imagina que Kessler y yo...? Ay no, que vergüenza. 

—En un rato nos vamos. —me dice papá—¿Tienes hambre?

—No, papá, no tengo hambre. 

—Bueno, iré a vestirme —papá salió de la cocina dejándonos a Lucas y a mi solos. Me senté en la silla junto a él. 

—¿Qué pretendes lanzando indirectas? —le pregunté. 

—No pretendo nada, Evangeline. 

Rodé los ojos. 

—¿Que ha pasado con Lottie?

—Nada, ella y yo somos... complicados. —se quedó pensativo. —¿No te has sentido extraña últimamente? —me pregunta—¿Cómo si tu cuerpo cambiara...? —me miró. Sus ojos... los ojos de Lucas son más claros de lo normal, estoy segura de que los ojos de Lucas eran cafés pero ahora tienen un color más amarillento. 

—No —respondí—¿estás bien? ¿Te sientes enfermo? Llamaremos al médico. 

—No, estoy bien. 

—Yo te veo extraño, Lucas, si tienes algún problema sabes que puedes confiar en mi. Somos hermanos, cualquier cosa, por más tonta que sea, me la tienes que decir, okay?

Lucas asintió. 

—Si, está bien... 

Tuve la sensación de que me quiso decir algo más pero no se atrevió. Sé que para Lucas es difícil expresarse pero en el fondo sé que es frágil también. 

A eso de las diez de la mañana la lluvia había cesado un poco, solo había quedado una llovizna leve. Papá y Lucas se adelantaron en la patrulla y yo me quedé esperando a Kessler. 

—¿Lista? —apareció detrás de mi. Asentí así que nos fuimos a su Jeep. 

Cuando llegamos al cementerio había mucha gente porque la verdad eran varios los fallecidos. En cuánto bajé del coche sentí el viento más frío de lo normal aquí en el cementerio. Me abracé a mi misma mientras veía todas las tumbas. Nunca me han gustado los cementerios, me dan miedo. Kessler me tomó de la mano asi que avanzamos hasta donde estaban haciendo la ceremonia. Nos sentamos al final con el paraguas en mano. Pude notar a Lottie con Lucas, a papá, la mamá de Kessler, Riley... 

Un momento... Riley. 

La chica tenía su brazo fracturado porque llevaba una venda. También noté varias curas en su pecho y parte de su cara. ¿Qué le habrá pasado? Supongo que anoche algún lobo la hirió por creerse la dueña de todos los animales. Como me hubiera gustado que no fuera nada más una simple fractura. Riley me miró así que le sostuve la mirada para mostrarle que no estoy derrotada y que nos volveremos a ver. 

—Tranquila —me dice Kessler a mi lado. —Ignórala. 

—No puedo ignorarla después de lo que me hizo —le dije, poniéndome de pie. 

—Eva, ¿a donde vas? 

—Con Lucas, ya vuelvo —le mentí para que no me siguiera. Caminé entre la gente hasta ponerme a la par de Riley. —Parece que te fue mal anoche —la miré. 

¿Qué significa esto? Cuando Riley me miró a los ojos me quedé estática porque sus ojos tenían la misma tonalidad amarillenta que los de Lucas. 

Esto es imposible.

—¿De que demonios estás hablando? —me espetó, es obvio que le desagrada mi presencia. 

El sentimiento es mutuo. 

—De ti, veo que alguien te ha lastimado también. ¿Fue tu amigo el lobo? —ironicé—¿Que crees que te haría mi padre si le digo que tú irrumpiste en mi casa anoche y que le ordenaste al lobo que me matara? —la amenacé, mirándola con mucho odio. Riley es una mujer muy peligrosa y no tendré ningún tipo de consideraciones con ella. Cometió un delito muy grave. 

Riley pareció asustarse un poco pero supo mantener su compostura. 

—La alcaldesa,  mi suegra, no permitiría que tu papi me hiciera daño —se burló. Sentí enojo cuando dijo eso sobre la mamá de Kayler. 

—Tu ex suegra querrás decir —apunté. 

Riley rió. 

—Todos aquí saben que Kessler y yo nos casaremos. No es algo que él pueda detener —sonrió—Ni tú tampoco. 

No entendí lo que quiso decir, parece estar muy segura de sus palabras. Aquí hay algo que Kessler no me está diciendo y yo necesito saber que es porque no quiero terminar con el corazón roto. 

—Anda con cuidado, Riley, porque te voy a estar vigilando —la amenacé, volviendo al lugar con Kessler. 

—¿Qué haces? —espetó. 

—¿De que hablas?

—Eva, no hagas cosas que después no podrás controlar. Yo sé por qué te lo digo —me tomó de la mano—Lo único que quiero es protegerte. 

Miré a Lucas y recordé la similitud de los ojos con Riley. 

—Kessler, ¿los chicos aquí se drogan? —quise saber, mirándolo.

—Hmm no, ¿por qué?

—Porque quizás Lucas lo esté haciendo. He notado que Riley y el tienen los ojos amarillentos y eso no me gusta. Mi hermano no se puede corromper por la gente de este pueblo —confesé. —Siento que Lucas está cambiando, no es el mismo de antes desde aquel incidente en la feria. 

Kessler asintió, estando de acuerdo conmigo. 

—No te preocupes, hablaré con Lucas y averiguaré lo que le pasa. Tranquila. 

—Gracias —le sonreí. Kessler se ha convertido en un apoyo para mi. El funeral continuó normal, empezaron a enterrar los ataúdes, la lluvia volvió aún más fuerte e incluso habían relámpagos y truenos. El funeral tuvo que hacerse más rápido. 

Hace un frío terrible. Lo único que quiero es llegar a casa, prepararme un chocolate caliente y acostarme a ver crepúsculo. Suspiré profundo pensando en el plan. 

El funeral terminó al fin y todos se fueron alejando. 

—¿Ahora a dónde vamos? —le pregunté a Kessler, quizás quiera acompañarme a estar acostados en mi casa. A mi me encantaría. 

—Tendré que hablar con Lucas sobre lo que me contaste, creo que es muy urgente que lo haga, Eva. 

—¿Ahorita?

—Si.  

—¡Eva! 

Lottie apareció con Lucas. 

—¿Vamos a tu casa? —me pregunta la chica. 

—Si... —empecé a decir pero Kessler me irrumpió. 

—No. Vayan ustedes dos, necesito hablar contigo, Lucas. Urgente. 

Lucas asintió sin problemas. 

—Las alcanzamos en la casa —me dice Lucas. 

—Claro —asintió Lottie, quedándose conmigo. Tengo un mal presentimiento justo ahora. Sentí una necesidad enorme de seguirlos y saber de lo que hablaran. Aunque tengo una idea. Kessler y Lucas se fueron en dirección a las otras tumbas. 

—¿Qué tanto piensas? —me pregunta Lottie. 

—¿Y si los seguimos? 

—No, ¿cómo crees? No quiero que Lucas piense que desconfío de él. 

Miré que Riley también se dirigió hacia donde se fueron ellos, me dedicó una mirada burlesca y se perdió en las tumbas. 

—Vamos —tomé de la mano a Lottie y la obligué a seguirme. Avancé sigilosamente entre las tumbas, siguiendo el mismo camino que ellos habían tomado. 

—Eva, no quiero ser parte de esto—me dice Lottie a lo bajo—Vamonos por favor. 

—Solo quiero saber de lo que hablan. 

—Créeme que es mejor irnos. —insistió. 

—Solo un poco —seguí. Pero no los encuentro por ningún lado. Es muy extraño. Me quedé quieta en el mismo lugar medio confundida por lo ocurrido. —No están. 

—El cementerio es muy grande, Eva, no los encontraremos así por así. Nos vamos a perder más bien. 

Suspiré derrotada y asentí. No puedo creer que no pude dar con ellos. 

—Está bien, vamonos. 

Cuando dimos la vuelta nos encontramos a Riley detrás de nosotras. Pero no venía sola. Dos de sus amigas la acompañaban. 

—¿Qué quieres, Riley?

—¿No te sabes el dicho que dice: la curiosidad mató al gato? —me preguntó. 

—Me lo sé muy bien, Riley —me crucé de brazos para encararla—Y tú, ¿no te sabes el dicho que dice: el que entre lobos anda a aullar aprende? No me sorprende que seas una asesina serial y que nos hayas traído hasta aquí para hacernos daño?

Se rió. 

—No estás equivocada. Fue una trampa. Te atraje hasta aquí para enterrarte viva —sacó una pala de detrás de ella. Miré a Lottie sin entender. —Ah y trajiste a tu amiga a su muerte también. Pobre Lottie, nadie te dijo que fueras amiga de Eva Bailey. 

—¿De qué demonios hablas? —espeté. La lluvia seguía cayendo sobre nosotras. El barro bajo mis pies se hacía más lodoso. 

—Me hartaste, Eva, la única forma de librarme de ti es matándote. Así Kessler no tendrá que alejarse de mi y todo será como antes. Agarrenlas —le ordenó a sus dos amigas. Las chicas vinieron donde nosotras y nos tomaron de los brazos. Riley empezó a cavar un hoyo cerca de unas tumbas. 

La Idiota habla en serio. 

Sentí pánico, miedo, de todo. ¡No lo puedo creer! 

—Eva... —me miró Lottie, ella también tenía mucho miedo. 

—Saldremos de esta —le dije, queriéndome zafar de la chica pero ella tenía mucha fuerza, tanta que me sorprendió. Riley tenía más fuertes porque el hoyo estaba más profundo. Casi terminado. 

—¡Suéltame! —espeté—¡Te vas a arrepentir, Riley! Te lo juro. —la miré con odio. Un odio que ni yo sabía que tenía. De pronto me volví loca y le di un codazo en el estómago a la chica detrás de mi, eso hizo que me soltara así que me lancé a Riley y las dos caímos en el hueco.

Vorig hoofdstuk
Volgend hoofdstuk