Mi Rivalidad Con El CEO

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Capítulo 4 ¡Que Perra Es Mi Suerte!

Victoria.-

—  Señor Valenti –mi voz temblaba–, un placer volver a verlo.

Sentí como su mano se apretó en la mía, un movimiento deliberado.

—  El placer es mío, doctora –respondió clavando sus ojos en los míos como un depredador.

Sentí la textura áspera de sus dedos, fue cuando reconocí el aroma de su fragancia era la misma del hombre que me poseyó la noche anterior.

Mi mente sufrió un cortocircuito, el aire inmediatamente se volvió denso, irrespirable.

Más allá de ser el hombre que me destrozó hace ocho años, usando palabras cursis para robarme mi primer proyecto y así construir un imperio con mi idea, era el mismo hombre al que le había entregado mi sumisión condicional.

Ni siquiera la máscara de cuero le daba el anonimato que debió darle, ¡Era él! Por supuesto que era él, esto era una crueldad del destino, me volví a entregar al hombre que me arruinó.

Y para rematar mi ejecución, el prometido de mi mejor amiga Chloe.

Retiré mi mano de la suya de un tirón, sintiendo como la piel me ardía.

—  ¿Entonces si lo conoces, Victoria? Sé que es intimidante –intervino mi amiga entrelazando su brazo con el de él de manera posesiva lo que me provocó náuseas–, pero en el fondo es un caballero.

¿Caballero? Estuve a punto de soltar una carcajada histérica.

Ese hombre que ella tiene a su lado, era un monstruo que follaba como los dioses.

Noté su sonrisa oscura, supe que me a pesar de mis esfuerzos por esconderme, él ya me había reconocido, sus ojos se clavaron en mi muñeca y en ese recuerdo de nuestro encuentro.

Nota mental: No volver a ese club, por lo visto entra cualquiera.

—  Los científicos no se dejan intimidar por nada, Chloe –su voz fluyó con una tranquilidad que me erizó los vellos de los brazos.

Sabía que cada palabra suya tenía un doble sentido, un filo que me cortaba la garganta. Estaba jugando conmigo, saboreando mi pánico y usando a mi mejor amiga como escudo y arma al mismo tiempo.

Izan Valenti me destruyó en el pasado y ahora tiene las mismas intenciones en el presente.

¡Que perra es mi suerte!

—  Bueno cariño, mi amiga es una guerrera, ella vino a ganar –declaró Chloe sonriendo–. Aunque amiga, también eres valiente al competir contra Valent Biotech, cualquiera piensa que es casi un suicidio ¿Te vas a lanzar al ruedo con el implante biotecnológico? Lleva ocho años trabajando en él.

—  ¿Ocho años? –Izan enarcó su ceja, fingiendo interés –el tiempo que lleva mi empresa como líder en el mercado de la neurotecnología, espero que su prototipo sea… prometedor.

Izan creía que se enfrentaba a la Victoria de la universidad, esa chica ingenua y enamorada solo de un rostro bonito y si cree que por lo que sucedió anoche me tiene a sus pies le demostraré lo equivocado que está.

—  Mi implante está perfectamente diseñado, señor Valenti –respondí dando un paso al frente, sosteniendo su mirada con toda la fuerza que pude reunir –Funciona muy bien, a diferencia de otros puedo decir que yo misma lo cree y no necesito robar las ideas de otra persona por no tener materia gris, ni el suficiente ingenio para crear sus propios proyectos. Yo gano por mérito propio.

Vi a Chloe parpadear, sorprendida y al mismo tiempo confundida por la hostilidad abierta de mis palabras.

Izan sin embargo no se inmutó, la mención de mi proyecto pareció encender algo que yo conocía muy bien. Codicia.

Dio un paso hacia a mí reduciendo la distancia entre nosotros asfixiándome como lo hizo en esa habitación la noche anterior.

—  Una declaración muy audaz –susurró inclinando ligeramente su cabeza, el olor de su fragancia me golpeó con fuerza reactivando la memoria de mi cuerpo, que traidoramente se tensó de deseo –Nos vemos en la ronda de presentación, doctora Beaumont.

Miró mi muñeca una vez más sonriendo de medio lado con una arrogancia insoportable y se giró hacia Chloe.

—  Vámonos Chloe, nos esperan los inversores.

—  Sí, amor –Mi amiga me dedicó una última mirada rápida –nos vemos en el coctel de la noche, Victoria, esta noche no te me escapas.

Los vi alejarse por el pasillo VIP, Chloe caminaba colgada de su brazo orgullosa, sin tener la menor idea de que el hombre con que planea casarse no solo es el hombre que pisoteó mi corazón en el pasado sino que también el mismo hombre que la había engañado la noche anterior sin ningún remordimiento.

—  Esta vez no, Izan Valenti no vas a arruinar mi vida, no te lo voy a permitir.

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