Capítulo 7 7
ANGIE
Joder está cosa es muy incómodo no puedo mover mi pierna para nada y lo peor no puedo dormir de lado o boca abajo si no boca arriba y recta, me quiero ir sinceramente no aguanto estos malditos hospitales.
Nathan está a mi lado dormido me gusta mucho cuando me tiene entre sus brazos me siento protegida y amada, tengo miedo de que mi madre diga algo se que un día se sabrá la verdad pero no, no ahora.
— cariño tienes que cambiarte en una hora nos vamos para la casa — dijo mi novio mirándome fijamente — vamos te ayudo a levantarte.
¡Odio esto!
Pero también me gusta.
— está bien — digo para que me levanté en sus brazos y nos adentramos al baño.
Me gusta esto por qué Nathan me lleva adónde yo quiero.
— en el bolso que mi madre hizo ahí hay ropa — dije para quitarme la bata azul del hospital.
Estoy sentada en una silla que hay en la habitación de baño, Nathan me mira y su mirada se queda en mis tetas la cual están tapadas por la tela de mi sostén.
— Nathan mi cara está aquí — digo para agarrar su menton y levantar su mirada — se que son hermosa pero deja de mirarlas.
— enserio tienes un ego muy alto preciosa — dijo mirandome burlón — pero son muy hermosa igual que tú.
— oye mis senos son mucho más que hermosa — dije cruzando me de brazos haciendo que mis senos se levantará el sólo se lame sus labios.
Me puso la camisa pero sus manos se quedaron en mis tetas la cual apretó.
— ¡Oye! — grité.
— lo siento se me resbaló la mano — dijo apretando mis pechos más fuertes.
Bajo mis brazos y levantó mi mano y acarició su pene encima de la tela del pantalón.
— oh, lo siento se me resbaló la mano querido — dijo divertida para apretarlo más fuerte y el retrocediera cubriendo sus genitales.
— quieta depravada — dijo para ponerme con cuidado un pantalón desahogado y grande.
Me levantó en brazos para dirigirse a la cama, pero lo detuve y le di un beso sabroso subcionando su labio inferior sentí su caliente lengua que toco la mía, pase mis manos a su cuello y lo traje a mi para luego levantar mi pierna izquierda al aire mientras que mi otra pierna derecha está recta.
— chicos — dijo mi madre para separarnos de nuestro beso.
— si señora — dijo mi chico tan cordial.
— oh, querido nada de señora soy tu suegra — dijo mirándonos tiernamente — y quiero nietos.
Me tense al oír esa palabra no eh pensado en tener hijo soy muy joven a demás quiero disfrutar de mi novio.
— mamá estamos joven todavía para pensar en tener hijo — dije mientras Nathan me sentaba en la cama.
— pero yo sí quiero uno — dijo Nathan joder, haciéndome sonrojar.
Y mi madre se riera que chistoso.
— ves el también quiere cariño, vamos — dijo mi madre abriéndonos la puerta de mi habitación.
— madre — la regañe.
La risa de mi madre se escuchó por toda la habitación, Nathan me lleva en sus brazos caminamos por los pasillos y escuche muchos suspiro o besos que Nathan provoca me apego más a el, escuchan los susurró de las mujeres y adolescentes, Nathan me pega más a el y me da un beso en mi cabello.
— te amo — me susurró.
— yo igual — dije mirando el auto estacionado en la puerta principal del hospital.
Entramos con mucho cuidado por mi pierna y de nada sirvió por qué me dolió como la mierda, Nathan me llevaba en su regazo y mi madre iba conduciendo, el me brindaba acaricia en mi cabello y cadera.
Mientras yo jugaba con su cabello castaño claro, amo esos ojos color avellana, nunca borraría nada de mi vida por qué cada cosa o cada mínima cosa es la persona que soy ahora siempre me gustó mucho la moda diseñar mi propia ropa y resplandecer mi marca en las mejor del mundo. Estudie está profesión estudie diseñadora de modas.
Mi vida no depende de nadie solo de mi, mi padre poca veces le a importado lo que los demás piense pero a mí no me importa ¿por qué? ¿Quién es la que va a vivir la vida? Yo y nadie más sólo yo, ¿Quién cometerá errores? Yo soy yo quien cometa esos errores y no la gente, me importa un comino molido los que los demás piense de mi.
No me di cuenta cuando habíamos llegado Nathan me saca con cuidado y camina hacia la puerta de la mansión que se abre y sale mi padre que mira a Nathan cómo me tiene agarrada y se acerca a mi y quita de los brazos de Nathan para llevarme al sillón que hay en la sala.
Padres celoso.
— ¿Cómo te sientes cariño? — pregunto mi padre.
— incómoda e inservible — dije mirando mi pierna que está cubierta con el yeso.
— ¿Por qué inservible?— inquirió mi padre mirando mi pierna derecha, odio que me vean así con lastima.
— número uno: no puedo caminar ni hacer nada y número dos no puedo nisiquiera dormir y lo odio y el último punto número tres: tengo hambre y si no me dan comida o mi red velvet o terciopelo rojo.
La cargada de mis padres se escuchó en la sala.
— tan dramática como tu madre si duda — dijo burlón mi papá.
— oye — se quejó mi madre.
El red velvet o terciopelo rojo es un rico postre que tan solo verlo se te hace agua la boca, desde su llamativo color rojo, hasta su exquisito sabor posee una base de vainilla, una pisca de chocolate y el queso crema que no podía faltar es la segunda capa que cubre el postre es tan rico.
— ¡Ya! Tengo hambre — exclamé haciendo un puchero.
— pero si la enana tiene hambre que por eso se cayó de las escaleras por su hambre — dijo esa voz, esa voz es de mi hermano.
Me volteo rápido y que mi pierna derecha doliera no creo que aguante hasta el mes que viene.
— ya veniste y a que hora llegarias Johs — dije mirandolo seriamente.
— hoy.
Sólo eso.
— mamá, y Deborah — dije mirando a mis padre junto con mi hermano.
— ella trabajará aquí, pero si comete un error se larga y no me importará las súplica de Kaylee para que su mocosa se quede por qué se larga — dijo mi padre mirando hacia la cosina y recorro mi mirada la cosina y ahí está Deborah cortando verduras.
— ¡Mamá! — grité ganandome las miradas de mi padre y hermano — tengo hambre — dije haciendo un puchero y todos se rieran de mi.
— Nana —llamo mi madre.
— dime querida — dijo mi Nana.
— puedes prepárarme un red velvet para Angie por favor — mi Nana me miro rápido y sonrió y se me acercó beso mi cabeza.
— mi niña ¿Cómo estás? — dijo acariciándome mi cara.
— bien Nana me puedes preparar lo que mi mamá dijo por favor — dije mirándola ella asintió.
Hablamos entre risa y chiste malos hasta que una voz nos saca de nuestra burbuja.
— hola — dijo y todos miramos para atrás y era mi hermana Karen y en sus brazos traía a su bebé.
Rodeo los ojos que hipócrita y suelto un suspiro ganandome las miradas de todos, ella al mirarme se acerca mi padre la mira con un deja vú.
— ¿Qué haces aquí? ¿Y tu marido? — pregunto frío mi padre.
— tu me dijiste que viniera con mi bebé para que ella viera a sus abuelos, mi marido está trabajando — dijo mirándonos a todos.
— pues yo creo que deberías irte no crees — dije seca.
Se lo que dije hace unas semanas atrás de que ella viniera para que convivieramos con la bebé pero eso ya no se podrá hacer por que descubrí su maldita mentira que años llevaba creando,pero la Angie tierna y dulce se murió para ella, por qué ahora la Angie dura y prepotente y sin ningún remordimiento ya nació y fue culpa de ella.
De que me mintió por años diciéndome que iba a los centros comerciales o que iba al cine hasta juro que iba a la iglesia a orar y yo de tonta solapando la de su mentira diciendo que se fue a estudiar o está con sus amigas, que le ayudaba en sus cosas. Hasta que me enteró de su vil mentira que guardo todo estos años. Gracias a mi padre.
— ¡Angie! — me regaño mi madre.
— Nathan llévame a mi habitación no aguanto estar en esta reunión no deseada — dije levantando mis manos para que el me cargase.
— Angie déjame explicarme — me río sin ninguna gracia.
— ¿ Y que me vas a explicar? Qué te escapaba de casa para andar de zorra o mucho mejor acostando te como la puta que eras, no mejor me explico yo sola — dije con ironía.
Hasta que sentí como si mano se estrella en mi cara volteando mela sentí mi sangre hervir la quiero matar.
Me trató de levantar pero no lo logro, hasta que al fin lo logro mis padres se levanta y me miran con preocupación.
— ¡En tu puta vida me vuelvas a levantar la mano! — grité furiosa mis manos me pican por darle una bofetada.
— ¡Tú a mí no me gritas soy tu hermana y me merezco respeto me oyes! — me grita.
¡Se merece respeto!.
— ¡Tú no te mereces nada por que, en tu miserable vida que llevas! — grité me acerque y con mis dos dedos la golpeó en la cabeza — perdonate, hermana.
Mi madre y mi hermano nos miraba sorprendido, mi madre llevaba a la bebé en sus brazos. Mi padre nos miraba con diversión.
Si me pare del maldito sofá para decirle sus verdades, ahora no siento dolor si no furia recorrer por mi cuerpo.
Ella se me acerca y yo como puedo me acerco, veo a Nathan que me mira con preocupación por mis movimientos y semántiene el esperando cualquier movimiento brusco para ayudarme, mi Nana y Deborah nos miran, mi Nana con preocupación y Deborah con diversión y su típica risa burlona.
— sabes me gustaría estar en aquellos momentos donde te pegaba por tus caprichos — dijo agarrando me de los hombros.
— pues sabes que me alegro que esos momento se acabarán por qué ahora me se defender de una como tú — dije agarrando sus manos y tratando de separarlas, ella me ve con furia y yo también — suéltame.
— ¡Cómo te atreves a pegarle a mi hija no eres su padre o madre para pegarle! — grito furioso mi padre — ¡Suéltala!.
— ¡Le pegaba por qué era una niña insolente y no hacía caso a mi madre! — grito mientras me apretaba mis hombros.
— ¡Pero no era el motivo que le pegaras su padre soy yo, yo la iba a corregir no tu! — grito mi padre acercándose.
Ella no responde y solo mira.
Ella me miro y sus ojos desprendía furia me apretó más fuerte ensartando sus uñas en mi piel, trato de separarla pero no puedo.
En un movimiento la empujó pero ella retrocede y se trata de agarrar de mi pero no puede y me tambaleó y me empuja hacia atrás cayendo al suelo, ella sólo cayó sentada al suelo mientras yo estoy sentada en el piso tapizado. Grito de dolor por mi pierna.
— ¡Ah! — un grito desgarrador sale de lo profundo de mi garganta.
Mis padres corren y mi papá me levanta del suelo siento mucho dolor mis lágrimas no tardan en salir quiero matar a mi hermana. Miro en el piso y hay sangre.
— ¡Llama al doctor Arthur Rimbaud! — grito mi padre mientras me abraza a el y me besa la cabeza.
— papá me duele — susurró mis ojos están nublados por mis lágrimas.
— ya mi amor ya viene el doctor para curarte — susurró mientras me apretaba a el.
Miro a Nathan y me mira con temor, Karen esta en shock mirando la situación.
Escucho la voz del doctor mis ojos se nublan y me recuesta mi papá en el sofá mientras el doctor me quita el yeso.
¿Cómo carajo llegó tan rápido?
— ¡Ah! — grité al sentir que me lo quitaban.
— ¡Esto es tu culpa! — grito mi padre hacia mi hermana.
— no, no lo es ella se... Se cayó — dijo en susurró mientras apretaba a su bebé.
— papá es mejor que te calmes, si no te calmas nadie lo hará mira a mi hermana sólo nos mira ella calmara sus nervios hasta que nos tranquilosemos — dijo mi hermano.
— ¡Se pueden callar, para que mi paciente se tranquilice, o si no se van afuera! — grito el doctor.
¡Por fin se callaron!.
— ¡Ah, me duele! — grito con mucho dolor.
Siento que me vuelven a poner el yeso, me ponen analgésicos para tranquilizar mis nervios.
— lo que necesita ella como se los dije es no pararse y no hacer muchos movimento brusco señores — regaño el doctor a mis padres.
El doctor se fue y mi hermana se quedó enserio no se piensa en ir.
— vete — digo mirando mi pierna.
— no me iré — dijo sentándose en el sillón.
— entonces me voy yo — dije — Nathan, llévame a mi habitación.
El se me acerca y me mira con temor a levantarme, mis padres llegan y al ver que Nathan me lleva en sus brazos.
— ¿pero qué haces? — surgirió mi padre — baja la .
— no, padre me voy por qué no quiero estar con ella aquí — dije mientras Nathan sube los escalones despacio.
— vete Karen — dijo mi hermano.
— detente Nathan quiero escuchar — dije mientras escuchaba la conversación.
— eres muy chismosa — dijo divertido mientras me daba un beso cortó — te tengo una sorpresa en tu habitación como se que te gustará me lo llevas pidiendo mucho tiempo.
Lo miro confundido yo lo llevo pidiendo mucho tiempo.
Ni idea.
— pero si ella me insultó — añadió mi hermana.
— por favor vete Karen, otro día puedes venir pero hoy hicistes bastante no — dijo mi padre.
— no dirás nada mamá — exclamó.
— vete cariño mañanas puedes venir pero hoy no por favor, ella te entenderá un día y te perdonará ustedes se perdonarán sus faltas y bajas que tuvieron hoy dale tiempo cariño — dijo mi madre dandole un beso eso fue lo que escuche.
— vamos — dije y caminamos bueno camino.
Soy muy dramática lo sé pero no perdonó una maldita mentira.
Me abrió la puerta y me tapo los ojos mi novio es muy fuerte. Cerró la puerta con cerrojo.
— te va a encantar — me susurró — abre los ojos ya.
Abrí mis ojos y mi mirada cayó en un cachorro peludo de blanco y negro están lindo y es un San Bernardo me encanta esa raza.
— ¡Dios es hermoso! — chillé.
— sabía que te gustaría — me besó.
Me desposito en mi cama y me cubrió con el edredón y sábanas y dejó mi pierna derecha descubierta y puso una almohada encima poniendo mi pierna apoyada en la almohada y se acostó en mi lado vacío.
— ¿Cómo se llama? — pregunto acariciándolo el cachorro estaba en sus piernas dormido.
¡Joder qué lindo!.
— es niño o niña — dije mirándolo.
El lo levantó y miró el sexo del cachorro.
— es niña — dijo burlón.
— sabes ella será como nuestra hija por que también te quiere como yo tu la compraste para mí y será tuya como mía — dije acariciándole la mejilla.
— está bien — dijo mirando a la cachorra.
— se llamara, Kala — dije acariciando el pelaje de la cachorra tan peludo y suave.
— entonces Kala — dijo — sabes me gustaría tener hijos pero sé que no se podra por tu padre — dijo mirando a Kala.
— sabes yo también e querido embarazarme pero si me llegó embarazar mi padre nos separará y eso no quiero — dije acomodando me en su pecho mientras el me besa.
La cachorra se nos acostó en medio de los dos y se nos acurrucó.
— si eso pasará yo mismo te raptará para que los dos nos vallamos de este mundo malo y juntos criariamós a nuestro hijos por qué me enamore de mi señora — me susurró para abrazarme más a el.
— y yo me enamore de Mi Guardespalda — dije para dormirme pegada a el.
Se que nuestro amor pasará por mucha cosa pero no nos rendiremos por qué es un amor fuerte.
Lo amo y si mi padre no acepta a Nathan huire con Nathan para siempre y me alejate de este mundo malo. Por qué me e enamorado de mi Guardespalda.
