Melolagnia

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Capítulo 5 Capítulo 5

Aún recordaba lo que Bruno había hecho con el chico que la frecuentaba diariamente, solo bastó que Aron le declarará sus sentimientos para que lo hallaran muerto al día siguiente.

—¿Quieres que vuelva a matar por ti?, porque juro que lo haré. —La tomó de nuevo del rostro para besarla bruscamente, Helena solo pudo aguantar la repulsión que Bruno le causaba, el miedo la mantenía paralizada—. Porque tú y tu puto cuerpo me pertenecen. —La miró con desdén acariciando su cuerpo—. Te diré algo y espero que ahora si sete quede grabado en la cabeza. Solo podrás ser libre cuando ya no me sirvas o yo mismo te mate. ¿Entendido?

Sentado detrás de su escritorio ya hacia el hombre frío e imponente que era Alexander Vance. Meneaba sus dedos sobre el teclado de su computadora, siempre con su ceño fruncido por la concentración que el trabajo demandará.

Soltó un fuerte "Adelante" cuando dos toques se oyeron en la puerta de su oficina. Arnaut, su asistente tomó presencia delante de él, traía consigo un par de documentos y una lista de todas las cosas pendientes de ese día.

Sin levantar la mirada, Alexander empezó a escuchar.

—Buenos días, Señor. —Carraspea la garganta—. El señor Stone

está preguntando por los documentos firmados del contrato de la nueva marca.

Vance tronó su cuello recordando el motivo de su retraso y la razón de que anoche no haya podido revisar el contrato. Una ligera sonrisa apareció en su rostro, era impresionante como esa chica lo había podido manipularlo con su hermosa y excitante voz.

—Tiene junta con los desarrolladores a las 12 y la comida con la modelo Amy Wood a las 3, a la 5 tiene la reunión con el Señor Stone y las 7 la videoconferencia por Skype con los inversionistas de Taiwán...

Alexander alzo la mano callando a Arnaut.

—¿Si señor?

—Cancela la videoconferencia y prepárame otra cita con la chica de anoche... con nadie más que ella misma. —Arnaut parpadeo un par de veces antes de asimilar que su jefe estaba cancelando la reunión con unos importantes inversionistas para tener sexo—. ¿Si me escuchaste? —pregunto al no tener respuesta.

—Claro, solo pensé que hoy no querría pasarla con nadie, es su día libre y menos con la misma, usted jamás pasa la noche con una misma persona —dijo mientras escribía las órdenes de su jefe en su cuaderno de apuntes.

—¿Tienes algún problema? —Alexander lo miró serio, entonces Arnaut se dio cuenta de que se había expresado de más y negó rápidamente un poco cohibido—. Eso pensé. Anda has lo que te digo... y dile a Dereck que tendrá los documentos en una hora, máximo. —Arnaut asintió y salió rápidamente de la oficina.

Alexander se reclino sobre su silla y miro al techo mordiendo su labio, recordaba la noche que paso con la prepago. Esa aguda vocecita lo había vuelto loco mientras decía su nombre y gemia por la forma tan abismal en que la follaba, su enorme trasero rebotando sobre su pelvis, recibiendo su pene duro dentro de su deliciosa entrada, gozó como jamás lo había hecho y eso, solo lo hizo que probara su cuerpo tantas veces hasta que no pudo más. Valio cada maldito dólar invertido en esa preciosidad, la chica del cual no conocía su nombre ni le interesaba conocer, pero que deseaba con locura volver hacerla suya.

Salio del edificio de su empresa y caminó hasta su Aston Martín después de terminar la junta con los desarrolladores de la nueva App que lanzaría su empresa en un mes y se dirigió a Flavors donde tenía una cita pendiente con la supermodelo Amy Wood.

La razón de por qué iría allí era incierta, Amy era amiga de su madre y conocida de la infancia, quería volver a verlo, la verdad solo había aceptado por insistencia de la señora Vance. La saludo cortésmente cuando llego a la mesa, se sentó frente a ella mientras lo recibía con una gran sonrisa.

—Alexander, tanto tiempo sin verte. —él asintió secamente mirando su Louis Moinet, tenía tiempo necesario para terminar con esto lo más pronto posible y llegar a la reunión con Derek—. Inna no me dijo lo guapo que te habías puesto —Amy dijo tímida poniendo su cabello detrás de su oreja.

—Tal vez es por que no la he visto en más de 15 años. —Alexander dijo irónico y tomó la carta leyendo el menu, parecía ser un poco más interesante que la plática de Amy.

Ordeno casi enseguida, tenía el tiempo limitado, al menos comería en esta pérdida de tiempo.

—Mejor dime que hago aquí —continuó, tomando de él Grape Wine Dry. Su acompañante se acomodó mejor en su asiento y lo miro cautelosa.

—Tu madre piensa que es momento de... bueno, ya sabes —Alexander frunció el ceño, expectante - como decirlo... de que formes una familia y que mejor para eso que alguien que ya conoces.

Alexander no cambio su semblante, sin embargo por dentro solo se moría de rabia, su madre, la que lo ignoro por años, ahora quería venir y darle órdenes, ¿quién se creía?. Suspiro pesado tratando de tranquilizar su enojo e inspeccionó mejor a Amy, era bonita y tenía buen cuerpo, era modelo tenía que tenerlo, por su forma de actuar y de acercarse sabía que ella estaba interesada en él, nada nuevo. Solo había un problema, él no estaba interesado en ella, ni siquiera para tener sexo, no lo haría, ya que pondría al descubierto su secreto, era algo en lo que no se arriesgaría y bueno ¿formar una familia?, casarse no estaba en sus planes, ni ahora ni nunca, él moriría soltero eso lo daba por hecho. No había nadie que valiera la pena para él, solo existía su propio placer y nada más.

Lo realmente preocupante era que su madre hubiera mandado a Amy para seducirlo. Solo acepto verse con ella como un favor personal, no podía venir a ordenarle cosas cuando él era cien por ciento independiente y si Alexander decía que no así debía ser.

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