Los Saint Clear

Download <Los Saint Clear> gratis!

DOWNLOAD

Capítulo 6 SOLO UNA NOCHE MÁS

SLOANE

Quería llorar de la frustración, gritar, patalear, golpear a alguien; no sabía lo que necesitaba; lo único de lo que sí tenía idea era salir huyendo y jamás regresar.

Pero no podía solo hacerlo y dejar a mis padres a la deriva; jamás me lo perdonaría. Cuando ese imbécil me dijo lo que les haría a mis padres, quise matarlo ahí mismo; solo así se acabarían mis problemas.

Obviamente, si pudiera lo haría, pero es imposible en este momento. Quizá termine encontrando la salida más adelante, pero por ahora será imposible. Me limpié el rostro, que, para este momento, ya se encontraba manchado de pintura por un par de lágrimas derramadas.

Regresé junto a todos, mostrando una brillante sonrisa, aparentando que la charla que había tenido con este hijo de puta había aclarado todas mis ideas; ni siquiera sabían el problema en el que me acababan de meter.

—Padres —hablé con un poco de sumisión—, Elian me ha hecho ver que me encuentro equivocada sobre no aceptar este… arreglo. He decidido que acepto casarme con él. —Mi madre corrió para abrazarme, mientras mi padre parecía aliviado por mi decisión.

—Me alegra mucho que mis palabras te hayan hecho recapacitar, Sloane —el muy pendejo se atrevió a burlarse—. Supongo que será bueno brindar en honor a este compromiso, aunque falta lo más importante.

Elian se acercó, se arrodilló frente a mí y, con una sonrisa engreída, me colocó el maldito anillo. Después dejó un beso en el dorso de mi mano y el muy imbécil trató de besarme, pero en el último instante me giré para que dejara el beso en mi mejilla.

Mi madre llenó las copas de todos. Mientras alzaba mi copa y bebía el vino, sentí como si estuviera firmando mi sentencia de muerte, pero ya nada podía hacer.

Me serví un total de tres tragos más. Cuando estaba a punto de servirme el cuarto, mi madre me arrebató la copa y me miró con dagas en los ojos. Mi padre y Elian se encontraban hablando plácidamente, y aunque este último fingía no darse cuenta, sé perfecto que sí lo hacía.

Salí a la terraza para alejarme de todos. Necesitaba un poco de aire fresco, pero después de unos minutos, Elian se atrevió a unirse a mí.

Traté de ignorarlo, pero el imbécil arrogante hacía su mayor esfuerzo por hacerse notar. Prendió un cigarrillo y me echó el humo en la cara, haciéndome toser.

—¿Qué te pasa, imbécil? —lo miré furiosa.

—Más te vale que te comportes. Sé que estamos en casa de tus padres, pero no me gusta que bebas de esa manera y vestida de esa forma; solo me hace saber que no fue bueno que te fueras a estudiar a otra ciudad, ahora…

—Elian, seré tu esposa, no tu maldita muñeca para que hagas conmigo lo que quieras.

—Sloane —se acercó a mí y posó su mano en mi rostro con gentileza—, solo quiero que entiendas que quiero lo mejor para ti. Te tengo un trato.

—¿Un trato? ¿cuál?

—Puedes ir a despedirte de tus amigos en Raven District, si pasas algunos días conmigo.

—No me acostaré contigo hasta estar casados. —soltó una risotada.

—No creí que estuvieras tan ansiosa por estar en mi cama. —Ahora quien se carcajeó fui yo.

—Ya quisieras que estuviera tan ansiosa por que estés entre mis piernas, sigue soñando —hablé entre dientes.

—No me refería a eso. Sino a salir en unas cuantas citas. Cenas, desayunos, quizá…

—Te entiendo, no hace falta que digas más —no tuve mucho que pensar—. Está bien, gracias.

—Y por favor, no vuelvas a vestirte de esa manera. —Asentí con la cabeza y subí a mi habitación.

Ese idiota no debió haberme dejado ir a Raven District. Regresaré a Valedonia para anunciar el compromiso, por supuesto que lo haré, pero regresaré siendo la mujer de otro hombre. Y sé muy bien dónde encontrarlo.

La siguiente semana pasó más lento de lo esperado. Elian se esforzaba en agradarme y yo fingía que me gustaba, aunque por dentro me quería morir. Solamente deseaba que se acabara esta maldita semana y finalmente ese día llegó.

A la mañana siguiente, tomé las llaves de mi auto y conduje directo a Le Secret. Obviamente, tardaría un par de horas en llegar, pero no importaba. Quiero sentirme libre una última vez, olvidarme de ese imbécil y hacer de cuenta que mi vida es la misma de siempre.

Obviamente, en cuanto llegué, Celia no se tardó en interrogarme, pero no le dije nada de lo sucedido. Necesitaba olvidar. Le pedí mis cosas para salir al escenario.

—Ese hombre te ha estado buscando; al parecer hasta amenazó a Lucien.

—¿Está aquí esta noche?

—Sí, en el mismo lugar de siempre.

—Solo dile a Lucien que he aceptado la oferta del hombre.

—Pero Sloane…

Salí al escenario para dar mi último número. No le dije nada a Celia y, por supuesto, menos a Lucien; ya tendré tiempo de arreglar eso después, o quizá Lucien ya lo sabe.

De cualquier manera, di mi mejor espectáculo. Por supuesto, el hombre que esperaba ver se encontraba en el mismo sitio de siempre. Lo miré en distintas ocasiones, hasta que pude divisar a Lucien hablando con él.

Seguramente, le estaba diciendo sobre mi decisión. Porque una vez que terminé de bailar, levantó su copa, se bebió el líquido y se levantó. Lucien ya me esperaba en el camerino.

—¿Estás segura de lo que estás a punto de hacer, Sloane? —desde que me cambió el nombre, jamás me había llamado así.

—Completamente, Lucien.

—Porque no estarás aquí. Te llevará a su suite. ¿Comprendes?

—No me va a matar Lucien, solo me quiere follar. —La dejé sin palabras, jamás le había hablado así.

—No entiendo qué te hizo tomar esta decisión, pero espero que no te arrepientas. Su chofer te espera afuera. —Asentí y me cambié de atuendo, obviamente dejándome la peluca.

Su chofer no me dijo una sola palabra en todo el trayecto, únicamente se dedicó a conducir. Llegamos a un edificio bastante exclusivo. La seguridad que había era impresionante.

El chofer estacionó el auto y me pidió que tomara el ascensor, dándome una tarjeta de acceso. Mi corazón comenzó a palpitar como loco. Pero no me echaría para atrás.

El ascensor llegó a su destino abriendo las puertas; entré con un poco de miedo, pero en cuanto me quité la gabardina que llevaba puesta, todas mis dudas y miedos desaparecieron.

—Gracias por venir esta noche, Sloane. —Su exquisita voz al pronunciar mi nombre me puso la piel de gallina, entonces lo miré.

Grande fue mi sorpresa al verlo y recordar al mismo hombre que me hizo perder mi trabajo. Por eso es por lo que se me hacía conocido.

Me di la vuelta, tomé mi gabardina del suelo y llamé al ascensor, dispuesta a irme. No podía creer que el destino fuera tan cruel y jugara de esta manera conmigo.

Vorig hoofdstuk
Volgend hoofdstuk