Capítulo 3 2° parte 2
Llego al penthouse a mediado de las siete de la noche con dos cajas de pizza. Kaem al escuchar las puertas del ascensor abrirse sale corriendo a mi dirección, la niñera toma las cajas de pizza y abrazo a mi celoso con fuerza. Empieza a llenar mi mejilla de puros besos haciendo que mi corazón se acelere.
— ¡Mami hoy me gane una carita feliz! — dice bien claro — La maestra dijo que aprendo muy rápido.
— Es que eres un niño muy inteligente cariño. — lo cargo y camino a la sala de estar — ¿Y tus hermanas?
— Mikha está viendo dibujos en la tele con el tío Valentin y la loca… — lo quedo viendo de mala manera — y mi hermana está en su habitación viendo el álbum de fotos.
Beso su frente y lo dejo jugando con los carritos en la sala. Dejo mi bolsa en la mesa y me encamino a la recámara de la más loca de mis hijos. Toco la puerta y me adentro. Ella al verme me regala una sonrisa y gatea en la cama para llegar a mi.
— Te extrañe mucho mami. — confiesa cuando la envuelvo en un abrazo — Hoy una niña se burló de mí por no tener papá. — hace un puchero.
Mi corazón se arruga al escuchar sus palabras. Han sido tres años muy fuertes para todos, los mellizos piensan que su padre no los quería lo suficiente y por eso nos abandonó. Saskia solo lo dice cuando está molesta pero en realidad cada noche ve las fotografías de su papá. El pendrive que él me mandó junto a esa dolorosa carta, conllevaba muchas imágenes de nosotros así que a los días de haber llegado a Estados Unidos les saque copias a todas y también unas que yo tenía guardadas en la nube.
Elabore un álbum de fotos para que los niños sepan que su padre los amo mas que su propia vida pero Kaem no entiende eso. Me duele que a tan solo la edad de cuatro años sea un niño rencoroso, mi psicóloga dice que es algo normal, que son etapas del crecimiento y en verdad espero que sea así.
— No le pares a esa niña. — la abrazo y la siento en mi regazo — Tu misma has visto en las fotos como tu padre sonreía al jugar con ustedes, al tenerlos cerca. Hay videos que corroboran lo que te digo. — miro sus ojos grises que me recuerda a Akem — El los ama a los tres, a sus tres hijos.
— Yo se que si, mi papi va a volver. — dice emocionada — Yo soñé que él volvía con nosotros y nos hacía reír mucho. — sonrio ante su ilusión — A esa niña le di un jalón de cabello que no se volverá a meter conmigo.
— Saskia por el amor a Dios. ¿Qué te he dicho de la violencia? — la reprendo.
Suspira cansada y me mira. — Que la violencia no resuelve nada, mami. Pero esta ocasión lo ameritaba.
Se baja de mis piernas y sale corriendo a la sala. Niego con la cabeza, mi vista se encuentra con el álbum de fotos abierto, lo cojo y empiezo a pasar cada página. Las yemas de mis dedos recorren su rostro sonriente mientras que su nariz tenía harina de trigo, una atrevida lagrima sale de mis ojos y me la quito abruptamente. Cierro el álbum con fuerza, lo dejo en la cama y salgo para la habitación de Mikhaila.
Ella duerme abrazada de mi tío mientras él le leía un cuento, es una nena de dos años muy inteligente pero muy callada. A diferencia de sus hermanos que ya al primer año de edad empezaron a hablar, ella solo dice mamá y otras pequeñas palabras. Tormenta al verme corre hacia a mi, me agacho para recibirlo produciendo que me tumbe al suelo y así lamer toda mi cara.
Él ha sido mi mejor amigo, mi compañero más fiel. Durante estos años ha estado cumpliendo la orden de Akem, protegernos. Valentin me ayuda a levantar y me envuelve en sus brazos para luego depositar sus labios en mi frente, como hace cada dia.
Para él también ha sido muy duro empezar de cero pero a diferencia de mí, él no se cambió el nombre. El peligro según Bianca no está detrás de mi tío sino de los niños y de mi, por este motivo les deje sus nombres, eso se lo escogimos mi idiota y yo, no tengo el valor de cambiarlo pero si les cambie el apellido Santoro.
Camino abrazada de mi tío hasta la sala donde juegan los mellizos, mi dúo dinamita. Uno es más pasivo que el otro pero cuando se ponen de acuerdo hacen un revuelo en el penthouse. Me siento en el cómodo sillón de Dragones escuchando atentamente a los niños.
— Mami, ¿sabes que Saskia tiene un baile de papá e hija? — me dice mientras juega con sus legos — ¿No te había dicho?
Saskia lo observa como si lo quisiera matar, sus ojos se conectan con los míos y se encamina hacia mí para sentarse en mis piernas. — No te vayas a molestar conmigo, mami ¿Si? — hace un puchero — No te dije porque yo no tengo un papá para ir, no quiero estar ese dia y ver a otras niñas con sus padres y yo sentada.
— Princesa. — la abrazo con fuerza con el corazón pequeñito — Me tienes a mi cariño. ¿no me quieres invitar al baile?
— Eres mi mama, y el baile es de papa. ¿no sería raro? ¿o te disfrazaras de hombre? — abre los ojos con una sonrisa incrédula.
Valentin se echa a reír por la ocurrencia de la niña, tanto así que se agarra el estómago como si así parara. Kaem me mira con una sonrisa divertida a la espera de una respuesta de mi parte.
— ¿Quieres que me disfrace para ir al baile? — duda por un momento pero después asiente emocionada — Si así lo deseas, así se hará. — le hago cosquillas y ella no para de reir.
— Puedo ir yo pitufa. — se ofrece mi tío luego de su ataque de risa.
Saskia lo mira fijamente con sus ojos grises intensos. — No gracias, mi mami es más cool con un disfraz.
Cenamos la pizza que traje sentados en unos cojines alrededor de una mesita. Mikhaila se levanta llorando por lo que la cargo y la lleno de mimos, la niñera ya tiene su mamila lista y se la doy mientras estoy sentada en la silla mecedora de su recamara. Los tonos de colores de la habitación son muy cálidos, dos paredes blancas y dos rosadas, muñecas en estantes, estrellas de colores pegadas al techo que solo se ve cuando se apaga la luz, retratos de ella recién nacida, entre otras cosas.
Inmediatamente se vuelve a quedar dormida mediante le saco los gases, la recuesto en su cuna y antes de salir de la recamara le doy su beso de buenas noches. Camino por el pasillo un poco cansada, entro a la habitación de los mellizos que ya duermen plácidamente, me acerco a mi celoso y lo acobijo bien. Su rostro está completamente relajado y sus pequeños brazos abrazan a su muñeco lego favorito.
Me encamino a la cama de Saskia y esta duerme con la boca abierta con el ceño fruncido. Al lado de su almohada con forma de nube yace el álbum de fotos y entre sus manos está una fotografía de ella con Akem jugando en la piscina de la mansión Ivanov.
