FALSO DIVORCIO

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Capítulo 5 NO CEDERE

ARIELE NOWAK

LONDRES, INGLATERRA

COTRONIS COMPANY

Después de todos estos años, he tenido una noche de puro desvelo. Las palabras de mi jefe y amigo no han hecho más que retumbar una y otra vez en mi cabeza y nada me hubiera preparado para una noticia de aquella magnitud. 

Busco en el fondo de mi sistema si la forma en cómo se siente mi estómago, es causado a un mal estomacal o alguien entró en mi habitación a media noche y me dio una patada en el estómago. Pero, son solo los viejos recuerdos de unos años de completa desolación que viven enterrados. De todos los lugares en el mundo ¿porqué tendría que elegir este? 

— Vamos, Ari — me doy ánimos con un suspiro cansado — Ya todo está superado luego de tantos años. 

Miro la hora en mi teléfono y un bufido se me escapada porqué tengo perfectamente un retraso de quince minutos, y aunque Román no me ha reventado el telefono y enloquecio, se que es hora de ponerme de pie, salir de la cama e ir a trabajar. Tengo cosas que hacer y puedo estar lista en menos de diez minutos. 

Solo quince días para pensar qué hacer con mi vida antes de tener que encontrarme con aquel hombre. Salgo de la cama y voy directo al baño. Cuando estoy allí, me desnudo y entro a la ducha dejando que los chorros de agua fría y disuelva cualquier rastro o recuerdo del pasado. Viktor, ya no forma parte de mi vida y dejarlo entrar solo es darle la importancia que no se merece. 

— Tu puedes, respira, tú puedes — balbuceo y de nuevo me repito que tengo que sacar todo esto de mi vida y de mi corazón. Ya no hay espacio para alguien que me destrozó la vida, me lastimo de la peor forma que puede ser lastimado alguien. ¡Ya no quiero tenerlo cerca de mi y menos como jefe! 

Cinco minutos después, estoy fuera buscando algo cómodo que ponerme. Utilizo un mono deportivo de color melon claro y una sudadera a juego junto a mis convers negras. 

Mi aspecto es muy diferente al de la mujer de hace algunos años. Así que dudo mucho que él pueda reconocerme. Mi cabello es mucho más largo, con ondas nada elaboradas de color castaño oscuro con pequeños destellos, cuando antes era rubio total. El maquillaje me ayuda un poco a ocultar el desvelo de anoche.

Mi teléfono comienza a sonar y sin ver la pantalla, se perfectamente que es mi jefe. Puede que Román sea mi amigo, pero es bastante estricto con las llegadas tardes y más si no tienen justificación. Contesto sin mirar la pantalla y decido hablar antes de escucharlo gritar. 

— Lo siento Román — me disculpo — No he tenido una buena noche y no escuche el despertador, pero ya voy en camino. 

Espero la respuesta, pero un silencio se instala en la línea y no sé porqué me recorre un escalofrío por toda la espalda. Estoy por ver quién está llamando cuando escucho la voz del otro lado. 

— ¡No vayas a colgar, hermosa! — escucho la voz de Román al fondo y me tranquilizo — ¿Dónde estas? Estoy preocupado por ti, nunca has llegado tarde. 

Me aseguro de tener todo lo que necesito y mientras hablo con él, salgo de mi apartamento. 

— Voy en camino — me disculpo nuevamente — Y estoy bien, no tienes de qué preocuparte. 

— Lo hago y no puedes decirme nada — asiento aunque no puede verme — Si quieres, toma un taxi y yo lo pago aquí, necesito que vengas de inmediato. 

— Ya voy, ya voy — trato de tranquilizarlo — Estaré allí en unos cinco minutos. 

— Más te vale hermosa, tenemos cosas de qué hablar — nuevamente esa extraña sensación en mi estómago regresa apoderándose de mi sistema. 

— ¿Es algo malo? — quiero saber — Ya me estoy preocupando. 

— Solo sube a un taxi, ven enseguida y sube a mi piso cuando estés aquí — ordena antes de colgar. 

Levantó la mano para que uno de los taxis se detenga frente a mi, cuando entro le pido que me lleve a la compañía, diciendole por que calle tiene que meterse. Aunque no hay pérdida, es un emporio bastante conocido y su enorme edificación, no pasa desapercibida para nadie. Dejo que arranque y mientras tanto, me obligo a cerrar los ojos para pensar en cosas positivas. 

Puede que aun mis nervios se alteren al pensar en el hombre con el que alguna vez estuve casada. Y eso no sería extraño, si me preguntan ahora mismo que pienso sobre él. Diría que es bastante atractivo.Cuando lo conocí, era demasiado joven y la idea de estar enamorada hizo que a los dieciocho tuviéramos un noviazgo intenso para que unos meses después me propusiera matrimonio, lo que por un tiempo fue bueno, pero después… 

— Señorita, hemos llegado — el taxista me saca de mis pensamientos y me sobresalto en el asiento.

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