Capítulo 4 UNA NUEVA VIDA III
ARIELE NOWAK
LONDRES, INGLATERRA
[ACTUALMENTE]
COTRONIS COMPANY
— Y aburrida.
— Para tu información, tengo muy buen gusto para llevar vestidos elegantes.
Da otra calada a su cigarrillo y vuelve a quedarse callado mirandome por encima del hombro. Este hombre va a matarme de un infarto si no termina de soltar lo que lleva rato queriendo decirme.
— ¿Tienes algo más que deba saber? — insisto y veo como da otra calada mucho más profunda. Suelta el humo y toma aire como si lo siguiente le costará la vida.
— Si, hay algo más y está vez es algo muy serio — dice — Quizas no aceptes ir luego de esto.
— No hay nada que me haga desistir de semejante premier.
Ahora si creo que no me gustará lo que va a decir.
— ¿Qué? — susurro.
Se vuelve hacia mí y la preocupación llena sus ojos.
— Escuche que… — se muerde los labios antes de continuar — Viktor Cotroni, estará respaldando el evento — suelta y se me cierra de inmediato la garganta — No es nada confirmado, pero quería que lo supieras.
No digo una sola palabra, mi emoción se va por el escusado y tan solo escuchar ese nombre, me trae los peores y más retorcidos recuerdos del pasado que he intentado mantener en el fondo de mis pensamientos. Pienso por un momento en renunciar de inmediato, decir que no quiero hacer nada de eso, pero sería injusto con Román, él me ha ayudado mucho desde que me contrató y salir corriendo del país, encerrarme y esconderme no sería una opción ¿O lo sería?
— Ari, escuchame — mi jefe se acerca con sigilo — No tienes que aceptarlo, puedo conseguirte algo más — niego sin decir ni una sola palabra.
Cierro los ojos, inhaló profundamente como me enseñó mi psicóloga y pienso en todo lo bueno que me ha pasado estando aquí. La ayuda de mi hermana, la forma en como poco a poco he intentado superar mi depresión y el apoyo incondicional de Román.
— No — digo y abro los ojos lentamente — Yo quiero hacer esto, su recuerdo no va a estropear la mejor oportunidad que he tenido en mi vida.
No parece convencido. Es el único que sabe lo sucedido con mi ex marido, además, era algo que ya no había podido ocultar por mucho tiempo, la primera vez que me descubrió en el baño, se asustó muchísimo por mi estado. Para mi desgracia, Viktor Cotroni, es un hombre absolutamente poderoso en el terreno financiero y algo como esto, le caería de perlas.
— ¿Estas segura? — insiste — Si es demasiado para ti, buscaré a alguien más, no tienes que…
— Ya te dije que lo haré — le aseguró — ¿Algo más que deba saber? — averiguo.
Acorta la distancia entre nosotros, me envuelve en un reconfortante abrazo y me besa la coronilla. Esto era justo lo que necesitaba hace unos segundos.
— Gracias — le devuelvo el abrazo conteniendo los temblores de mi cuerpo — Eres el mejor amigo del mundo.
— Tu eres la mejor — afirma y se aparta solo para mirarme a los ojos — Ahora, ve a trabajar antes de que te despida — no puedo contener la carcajada con lo que dice haciendome sentir mucho mejor.
— Mentiroso, no puedes vivir sin mi — le saco la lengua.
— ¡Lárgate de aquí! — me echa y salgo corriendo con una sonrisa triunfante en mi rostro.
Diane, me mira asombrada, pero se relaja porqué sabe la complicidad que tenemos ambos. Ella más que nadie está al tanto de lo mucho que aprecio la amistad con Román, nunca me he aprovechado de eso.
— ¿Todo bien? — averigua.
— Mejor que nunca — aseguró — Nos vemos Diane — me despido con la mano acercándome a los elevadores — Que tengas bonita tarde — llamo al ascensor y un par de minutos después este llega y agradezco que no venga nadie.
— ¡Adios! — canturreo y se cierran las puertas de acero.
En ese momento, mi sonrisa desaparece, mi ánimo y todo mi ser empieza a temblar por el impacto de los recuerdos. Obligo a mi mente a alejar todo lo que me lastima y antes de que se abran las puertas, cambió mi rostro a uno despreocupado.
Así es como vivo desde aquel momento, fingiendo que lo he olvidado todo, pero la herida sigue abierta, no se ha cerrado del todo y ahora siento como si una gota de limón hubiera caído y me hiciera arder en carne viva.
