Capítulo 3 UNA NUEVA VIDA
ARIELE NOWAK
LONDRES, INGLATERRA
[ACTUALMENTE]
COTRONIS COMPANY
Me levanto dando saltitos por el lugar. No me lo puedo creer, esto es todo lo que he necesitado desde que estoy trabajando aquí, algo grande. Redactar un blog sobre un personaje tan enigmático como Vetrov, me subirá varios peldaños a la cima y la paga promete ser buena.
— ¿Me estas hablando en serio? — no puedo evitar preguntar de nuevo. Estoy atónita — ¿A dónde tengo que ir? ¿Cuando es el viaje? ¿El sabe que iré a verlo? — las preguntas salen a borbotones de mis labios.
Román, niega con la cabeza al ver mi estado eufórico y suelta una sonrisa radiante. Se levanta de su silla y camina en dirección a su escritorio.
— Primero que nada quiero que te calmes — pide y no puedo — Segundo, hará una fiesta para celebrar su ingreso al mundo criminal en Varsovia — me detengo de inmediato y creo que he dejado de respirar.
Mi rostro seguramente ha perdido el color y no puedo evitar tragar grueso con la noticia. Una cosa es que sea un chismorreo que está unido con la mafia, otra muy diferente que lo diga y más en un evento social como una fiesta.
— Román, ¿no será un riesgo ir allí? — mis nervios se notan a pesar de que nada hará que vaya.
— ¿Me estas diciendo que lo estás reconsiderando? — se impresiona y antes que pueda decir algo más suelto.
— ¡No! — respondo de inmediato — Sabes que no le tengo miedo a nada.
— ¿Entonces qué te preocupa? — frunce el ceño.
— Nada — pienso la duda que me invade — ¿No se supone que es ruso? ¿Porqué hacer una celebración en Polonia?
— Su mujer es de allí y al parecer tiene un trato comercial con la mafia polaca — eso explica muy bien todo.
— Eso lo explica todo, hagamos esto.
— Así me gusta, esa es mi chica — alaba — ¿Entonces aceptas?
Llevo mis manos al pecho, sintiendo los latidos frenéticos de mi corazón.
— ¡Claro que acepto! — sonrio. No puedo creerme esto, jamás he ido a Polonia— ¿Para cuando está programado el viaje? — repito la pregunta. Imagino los lugares que tendré la oportunidad de visitar, además que he visto muchas cosas bellas de esa capital.
Sigo tan metida en mis pensamientos que cuando miro de nuevo a Román, me doy cuenta que parece callado y su aura cambia totalmente.
— ¿Sucede algo? — inquiero.
— No te he dicho la mejor parte — un brillo en sus ojos me dice que se vienen más sorpresas.
— ¿Hay algo mejor que estar cerca de un mafioso? — asiente.
— Tendrás la oportunidad de entrevistarte con su esposa — no me lo puedo creer. Esto se va poniendo mucho mejor.
La emoción anterior regresa burbujeando en mi pecho, esto ha sido lo mejor que me ha sucedido en todo el tiempo que llevo trabajando aquí.
— Gracias Román, no sabes lo feliz que me siento ahora mismo — admito — Es una oportunidad grandiosa.
Inhalo aire sintiendo como mis pulmones se llenan de todas las cosas buenas que la vida me ha regalado desde aquel fatídico día en el que casi me muero si no fuera por qué mi hermana Elena, me sacó de esa profunda oscuridad en la que estuve sumergida por un año.
— No tienes nada que agradecerme — dice con tono cariñoso — No solo podrás conocer al más imponente hombre de la mafia y el bajo mundo criminal, si no que además le harás una entrevista a su esposa — vuelve a golpear mi nariz — Tienes tiempo para buscar el vestido más hermoso para ir a ese lugar, quiero que te luzcas.
— No me has dicho cuando tengo que partir — insisto.
— El viaje está programado para finales del próximo mes — enciende un cigarrillo y se acerca al enorme ventanal de pared completa que deja ver una vista de lo más hermosa aquí en Londres.
Mis ojos se fijan en su espalda y se queda en silencio. Ahora si comienzo a sentirme nerviosa de verdad.
— Román — susurro — ¿Si sucede algo quiero que me lo digas? — no se gira y mis entrañas se contraen de pronto.
— Si, hay algo que debo decirte — la seriedad con la que habla ahora, me asusta muchísimo — Quiero que consigas algo apropiado para la ocasión.
— Eso no es razón para que suenes tan misterioso.
— Siempre llevas vaqueros y sudaderas, te necesito bien vestida.
— Muy gracioso — me burlo y mi ceño se frunce ante tanta seriedad — No tiene nada de malo vestir comoda.
