Extremas Tentaciones

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Capítulo 5 Capítulo 5

Tomamos asiento en la zona de arriba en cómodos sofás de cuero negro, la música sonaba alta y agradable; Edward regresó con varios tragos y los depositó sobre la mesa quitándose el abrigo y tomando asiento junto a Carmen a quién le colocó la mano sobre la pierna.

—Me gusta el lugar, creí que vería gente dándose con látigos y esas cosas pero esto es increíble, jamás creí estar en un pub tan lujoso— me dijo Emily bebiendo su trago color rosa.

—A mí también me gusta…— dije mirando los alrededores y bebiendo algo también. No solía tomar mucho alcohol, solo algún que otro trago cuando salía con Emily, ella había logrado cambiar varias cosas en mí y quizá para bien pues me sentía un poco más viva que cuando le tenía miedo a todo. Aun así me gustaba mi tranquilidad y mi forma de vida, no viviría como muchos saliendo todo el tiempo y dedicándose a las fiestas pero alguna de vez en cuando no me vendría nada mal. Nos dedicamos a conversar con Emily mientras observábamos las vestimentas de las personas que había en el lugar; Carmen estaba bastante ocupada conversando con su acompañante y no queríamos interrumpir.

Habían pasado ya varios minutos cuando los segundos tragos llegaron a nuestra mesa sin que Edward fuese a buscarlos pero como todo era extraño ahí quizá él los había pagado antes, así que bebimos con Emily mientras seguíamos metidas en nuestra graciosa conversación sobre que jamás podríamos comprar ni un par de zapatos de los que esas personas llevaban.

Giré mi rostro hacia Carmen y Edward y lo vi ponerse de pie ante la llegada de otro tipo. Emily me dio un suave codazo dejando claro que le gustaba… ¿A quién no le gustaría? Era alto, de complexión grande, su cabello oscuro caía liso sobre su frente en una pálida piel que resaltaba sus grises y fríos ojos. Su nariz era recta y sus labios finos; vestía traje también y se veía… ¡él era muy atractivo! Tendría treinta y tantos, y aunque yo no era de mirar a hombres muy mayores, ese valía enteramente la pena. Sus ojos se dirigieron primero a Emily y luego a mí a lo que desvié la mirada de inmediato sintiéndome una idiota.

—Señoritas, quiero presentarles a Eidan— dijo Edward una vez se acercó a nosotras junto a Carmen también. Él sonrió amablemente y extendió su mano para saludarnos; su agarre era fuerte y seguro, y durante los pocos segundos que duró ni siquiera me atreví a levantar la vista, ¿Eidan? ¿Qué clase de nombre era ese? ¿Era él también Dominante? Probablemente lo era, Edward lo había llamado “Maestro” en la sala de recepción y no tenía idea qué quería decir eso dentro de este extraño ambiente.

—Mucho gusto, espero el lugar sea de su agrado— nos dijo él y creo que hasta Emily se puso nerviosa por la forma en la cual se removió en su lugar sonriendo ampliamente.

—El lugar es genial, gracias— respondió ella sin quitar la sonrisa.

—Aunque mis queridas amigas no se animan a visitar las otras zonas— soltó Carmen y casi se me cae la boca, ¿Cómo se atrevía a dejarnos en evidencia de esa manera? Emily la miró para matarla y yo sentí como el calor subía por mis mejillas cuando tuve la mirada del moreno nuevamente sobre mí.

—¿Y eso por qué?— preguntó sin quitarme esos ojos de encima, ¿Tenía que responder yo? Esperé que Emily dijese algo pero no abrió la boca así que con las piernas medias temblorosas debido a la ansiedad que me provocaba hablar frente a un atractivo hombre hablé, esperando que algo coherente saliera.

—No sabemos con qué nos encontraremos, preferimos terreno seguro— dije sintiendo mi propia voz extraña y queriendo suicidarme ahí mismo. ¿De verdad había respondido eso? Sus labios se curvaron en una sutil sonrisa y pude observar la diversión en su mirada que no tenía idea por qué demonios no la quitaba de mí; probablemente no entendía como me habían dejado ingresar a ese lugar vestida de esta manera siendo que todos ahí parecían ser sexys y sofisticados. Yo me veía común, corriente, mi cabello probablemente había dejado de ser liso para pasar a quedar apelmazado debido al clima, no quería ni saber cómo me vería y la ansiedad me estaba haciendo transpirar por lo cual probablemente el poco delineador que me había colocado estaría algo más debajo de mis ojos dándome un aspecto de mapache.

—Si se sienten cómodas aquí entonces no hay problemas. Aunque muchas veces los terrenos inseguros son los más interesantes de explorar— respondió y volví a desviar la mirada hacia cualquier otro lado mordiéndome el labio inferior.

—Eidan es uno de los dueños de este lugar, fue quién nos permitió ingresar sin invitación y además es uno de los Maestros más reconocidos de Extreme— nos contó Edward… jodida mierda, ¿Era uno de los dueños? ¿Maestro BDSM? Ok, creo que en cualquier momento comenzaría a hiperventilar, le había respondido cualquier cosa a un tipo que parecía tener bastante poder y no solo económico.

—Vuelvo a repetir, es un gusto conocerlas y espero que disfruten la noche— nos dijo y a continuación saludó a Edward con un apretón de manos y se marchó de ahí. Tomé asiento nuevamente intentando controlar mi respiración  y el calor que los nervios me habían provocado. Necesitaba algo de aire, mojarme la cara, saber si mi estado de mapache no era vergonzoso y tratar de no volver a comportarme como idiota, era justamente por eso que yo no hablaba mucho cuando no conocía a alguien.

Le dije a Emily que ya regresaba pues ella estaba entretenida ahora conversando con Carmen mientras Edward se encontraba en la barra y bajé caminando entre la gente bailando para poder alcanzar el baño. Estaba algo sofocada, quizá no era para tanto pero esas situaciones me ponían incomoda siempre, no era solo la persona o el lugar se trataba de que temía todo el tiempo decir algo que me dejase en ridículo y era justamente así como me sentía ahora. Insegura, ridícula, fea y desubicada. Si, lo sé, demasiados sentimientos negativos pero tuve muchas ganas ya de salir corriendo de ese lugar y decirle luego a Emily que me había sentido mal o algo de eso. Me detuve antes de llegar al pasillo… si, lo mejor era irme, aprovechar ahora que podía antes de obtener miradas extrañas de parte del hombre que estaba con Carmen, una mala mirada de Emily para que me quedase o miradas de burla de parte de algunas personas del lugar. Esto no era para mí, yo debería estar en mi apartamento, bebiendo un café y leyendo algún libro, lejos de cualquier incomodidad, protegida de este tipo de personas que no hacían más que hacerme sentir desencajada o tal vez era más mi percepción pero de todas formas me sentía mal.

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