Capítulo 6 EL PISO DE ONCOLOGÍA INFANTIL. Parte 2
Me levanto de la silla, para dirigirme a la habitación de descanso, la verdad es que necesito un par de horas. Le sonrío a mis cuasi colegas, estiro mi cuerpo y salgo del área del Star médico, siento los pasos del doctor Noah, detrás de los míos y...
Toma mi brazo deteniendo mi andar al área de descanso.
─ Utiliza el área de lencería ─ propone y yo lo observo, su rostro serio no refleja nada.
─ Allí nadie nos molestará y lograremos descansar un poco ─ musita y es cierto. Asiento y él camina unos pasos y ahora soy yo quien sigue su andar.
Llegamos al área de lencería y el lugar me trae a los recuerdos de hace unos meses atrás, exactamente diez meses antes. Cruzamos los estantes donde todo está acomodado, observo las sábanas y las colchas para vestir las camas hospitalarias y seguimos hacia esa pequeña habitación donde todo sucedió.
Me acomodo en el sofá dejándole a él la cama individual. En mi pecho se siente el golpeteo de mi corazón y siento como la adrenalina va haciendo su función en mi cuerpo y solo desvío la mirada de la cama, tomo mi teléfono para llenar mi mente de otras imágenes y calmar los golpes de sangre que bombean mi pecho con los recuerdos.
Pero nada es fácil cuando el doctor Noah, se acomoda a mi lado. El corazón se me quiere salir del pecho, estamos solos, pero también agotados y esta vez él, no está dopado con el alcohol.
Trato de calmar mi respiración, controlar mi cuerpo y cerrar la boca para que mi baba no se salga. Trato de no salivar, pero es imposible cuando tengo mi amor platónico tan cerca de mi cuerpo.
─ Le dejé la camilla, Doctor ─ susurro con nerviosismo.
─ Nunca permitiría eso, descansa tú en la cama ─ propuso levantando la mirada de la pantalla de mi teléfono y buscando mi mirada.
─ ¡Rayos! ─ menciona bajando nuevamente la mirada al teléfono, yo hago lo mismo y frunzo mi entrecejo observando las imágenes de decoraciones infantiles.
─ ¿Sucede algo? ─ Pregunto con curiosidad.
─ Creo que no, solo que Jaime, me ha encargado unos adornos para decorar su salón estudiantil ─ musitó un poco contrariado, sonreí entendiendo lo complicado que es para el Doctor, integrarse al arte decorativo y a las fechas decembrinas que inician en dos días.
─ Diciembre está muy cerca y el ambiente de este mes también ─ menciono sonriendo comprensivamente. Él, respira profundo y entiendo que no le agrada mucho el ambiente decembrino.
─ No se preocupe, yo puedo ayudarlo mañana, cuando salga del hospital, debo pasar por unas tiendas retirando los encargos que tengo pendiente para los eventos, si desea puedo comprar algo para Jaime. ─ Ofrezco sonriendo y él, me observa y luego baja su mirada a mis labios, volviéndola a subir a mis ojos.
─ Te puedo acompañar y así me dices todo lo que debo comprar ─ propone y yo asiento. Me levanto del sofá y me voy a la camita individual para que él pueda descansar, ambos nos observamos y disimulo tomando mi teléfono y tapando mi rostro, coloco la alarma y no puedo negar que estaba cansada porque a los minutos caí en un sueño profundo.
El ruido de mi teléfono me despierta, giro mi cuerpo ya que no se en que momento me he girado boca abajo en la camita, que no sé ni cómo da para hacer ese giro. Observo la hora en la pantalla de mi teléfono y son las tres y media de la madrugada.
Me acerco hasta el Doctor Noah, y noto que está sudando y se mueve incómodo, lo llamo pero parece estar profundamente dormido. Vuelvo a llamarlo, pero no escucha y noto otro movimiento de incomodidad, — quizás tiene un mal sueño, — murmuro interlamenté, observando su frente perlada por el sudor.
Observo su cadera y su alarma de emergencia está normal, así que lo dejo descansar un rato más. Salgo de la pequeña habitación y luego del área de lencería. Tomo mis pertenencias y me dirijo al baño, lavo mis dientes y mi rostro. Recojo mi cabello y me coloco el gorro y el tapabocas completando el traje de seguridad, paso por el área de desinfección y el rociado me cubre, paso por el área caliente de secado instantáneo y luego ingreso al ala para ir pasando de pasillo a pasillo a corroborar como siguen los niños, las alarmas de emergencia no han repicado desde hace una hora y eso es buena señal.
Una hora después culmino el recorrido y me consigo al doctor Noah, en el Star médico haciendo el trabajo que yo había dejado pendiente antes de irme a descansar un poco. Me acerco para ayudarlo y el olor a jabón y su cabello mojado me indican que se ha duchado.
Monto la cafetera eléctrica y a los minutos el olor a café nos anima un poco más.
─ Lo ayudo y así usted, va firmando los pedidos a la Dirección General ─ indico entregándole un vaso desechable con café y tomando otro para mí.
Él lo toma elevando su mirada buscando la mía y llevando su vaso de café a sus labios.
─ ¡Por favor! cuando despiertes antes que yo, me llamas ─ mencionó sin desviar su mirada de la mía. Su pedido fue utilizando el por favor, pero su tonalidad fue con una orden. Asentí y en silencio me acomodé en la silla que él estaba utilizando antes.
─ ¿Dónde estabas? ─ Preguntó y nuevamente cruzamos miradas.
─ Haciendo un recorrido para ver como estaban los niños ─ mencioné y noté su mandíbula relajarse.
Pasé una hora ayudando al Doctor, con la solicitud en la deficiencia de insumos médicos hospitalarios. La alarma de emergencia repicó y el doctor se levantó de la silla donde estaba detrás del escritorio.
─ Sigue allí, yo la cubriré con el núcleo de enfermeros ─ mencionó y su orden sonó firme, pero no podía dejarlo solo, sin embargo, la necesidad de insumos médicos hospitalarios también era importante. Respiré profundo observando su andar cuando salió apresurado del Star médico.
─ ¡Dios! este es el día a día del piso de Oncología infantil. ─ musité llenando el pedido de insumos médicos para cubrir las necesidades del piso.
