Capítulo 3 POR MI AMIGA LA ABURRIDA
Tomé mis cuadernos, guardándolos apresurada en mi bolso.
─ ¿A qué se debe tanta prisa? ─ Preguntó mi amiga Mariluz.
─ Es que seguramente va adelantar la fecha de su cumpleaños ─ se burló mi amigo Alexander y hermano de Mariluz.
─ No querido, para esa fecha faltan todavía algunos meses y primero vienen las fiestas decembrinas y eso es sinónimos de eventos para nosotros ─ le recuerdo a mis dos amigos.
─ ¡Por Dios! no sé porque todo el mundo se antoja a celebrar su boda en Diciembre o sus celebraciones en ese mes ─ murmura Mariluz, recogiendo también sus cuadernos apresurada.
─ Pensé que hoy iríamos de reventón para celebrar que ya culminamos por el momento con la universidad ─ manifestó Alexander, rodeando la espalda de Mariluz y la mía, para salir los tres hacia el estacionamiento de la universidad.
─ No puedo, me comprometí con las tias Valerie y Abigail, para ayudarlas en la agencia a organizar los eventos que están pendiente y mañana a primera hora presto colaboración en el hospital ─ le informo a los chicos y los dos hacen un gesto de aburrimiento.
─ Ustedes ya deberían estar solicitando prestar colaboración en el hospital, el próximo año nos graduaremos y luego será más difícil ─ alego observando a ambos.
─ Aquí la cerebrito y aplicadita eres tú ─ se burla Mariluz.
─ Conmigo no cuenten todavía, quiero disfrutar este año que me queda de libertad ─ se ríe Alexander, cuando ya hemos llegado al estacionamiento de la universidad.
─ ¿Y es que te piensas casar? ─ Se burla Mariluz y yo, suelto una risilla.
─ Solo si Ashley, me acepta otra práctica mucho más emocionante que la anterior ─ menciona con burla y yo, tuerzo los ojos buscando mis llaves para abrir mi auto. El muy lanzado se refiere a la práctica que hicimos para enseñarme a besar.
─ No estaría mal, así deja de ser la cientifica del salón de clases ─ se burla Mariluz y se que se refiere a la investigación sobre los fluidos del cuerpo. Alexander, suelta la carcajada y yo lo miro mal.
─ Eso es porque no quisistes practicar conmigo ─ bromea Alexander, se rien y yo, solo lanzo mi bolso a la parte trasera del automóvil y me acomodo detrás del volante.
─ Nos vemos chicos ─ les digo despidiéndome de mis amigos. Mariluz y su hermano, caminan unos pasos más buscando el auto de Alexander.
El trayecto hasta la agencia de la tía Valerie, se hizo un poco engorroso, el tráfico automovilístico estaba a horror.
Sonrío cuando llego y tía Abigail, está comiéndose un emparedado.
─ Este bebé si que se alimenta ─ menciono acariciando su barriga.
─ Ni César, ni Leonardo, ni Jeancarlos; me despertaron esta hambre. ─ menciona la tía Abigail, levantando un vaso de jugo.
─ ¿Qué tal las evaluaciones? Pregunta la tía Valerie, entregándome la carpeta de los contratos que tenemos para los nuevos eventos, el mes decembrino se aproxima y la locura también.
Leo los lugares donde solicitan los eventos y los tipos de decoraciones que desea cada cliente, también los aperitivos solicitados y banquetes que exigen algunos eventos.
─ Son muchos ─ murmuro
─ Sí, creo que no cabe en nuestra agenda un evento más. Hasta hay seis y siete programados por días ─ menciona la tía Abigail. Arrugo mi nariz con esa información.
─ ¿Faltó anotar algún evento? ─ Pregunta la tía Valerie, observando el gesto de mi rostro.
─ Los niños del Hospital ─ indico y ella sonríe.
─ Para ellos he personalizado un pequeño evento, pero muy especial ya que no podemos sacarlos del hospital. ─ Informa la tía Valerie y yo, me emociono.
─ Las tres pasamos largas horas planificando y cada una seleccionamos los eventos que supervisaríamos, excepto la tía Abigail, que solo planificaría y ayudaría con los pedidos y encargos, más ella no se estaría trasladando a supervisar por motivo a cuidar su embarazo.
El tío Jordan, llegó como a las nueve de la noche a la agencia a buscar a la tía Abigail. Nos consintió a las tres unos veinte minutos y de allí todas partimos a nuestros hogares a descansar un poco.
Al llegar una hora después consigo a papá en la casa y no está en su mejor momento, pues la tía Ivanna, esta noche tiene guardia en el hospital. Sonrío abrazándolo y mi hermano Andrew, suspira aliviado.
─ Por lo menos te molestará a tí ─ susurra mi hermano Andrew, cuando se apresura a pasar por mi lado.
─ Estoy cansado de decirle a Ivanna, que debe cuadrar sus guardias con las mías ─ escucho el quejido de mi padre molesto. Jaime, el hijo del profesor Noah, se despide apresurado, me río de la situación.
─ Yo dormiré contigo, papi ─ menciona Samantha, aliviando mi noche escuchando a mi padre caminar por todos los pasillos, sin dejar de gruñir y lamentarse hasta que uno de nosotros se va a dormir con él, para calmarlo.
─ Te haré un rico té, para que te calmes ─ susurro abrazándolo. Me dirijo a la cocina a preparar el té. Mi teléfono timbra, lo observo y es una imagen WhatsApp con Mariluz y Alexander, en una discoteca, ambos con un trago en la mano brindando con otras personas. Ruedo los ojos cuando leo la "hermosa" dedicatoria.
─ "POR mí amiga la aburrida".
─ ¡Dios! estos chicos no tienen remedio ─ pienso sacando la taza para el té y vertiendo el contenido caliente en ella, lo acomodo en un platico y me voy para la habitación de mi padre a consentirlo un rato.
─ Lo conseguí con el teléfono en la mano y Samantha, en la cama con el control del televisor y él hablando con la tía Ivanna, por su celular.
Coloqué la taza de té en la mesita de noche y me subí a la cama para abrazarlo desde su espalda y besar su cabeza.
─ Iré a ducharme ─ mencioné, mi padre bajó el celular de su oreja.
─ Descansa que mañana tienes colaboración ─ murmuró besando mi frente.
