Ella, es mi Reyna

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Capítulo 5 5

JOHS

La miro caminar hacia la mesa que estábamos Skyler y yo sentados, mire su vestido plateado con un gran escote en la parte de sus senos, y una abertura en su pierna derecha y su antifaz. Se miraba tan sexy que Dios más su cabello rubio una diosa.

Cuando la mire en recepción de este hotel se miraba hermosa con su traje, pero no me gusta nada que Ryder le tome la mano.

Mire mi traje azul, acomode mi antifaz azul de plumaje. Mire con atención como Ryder la ayudaba a sentarse eso me molestó. Oía como el presentador de esta cena hablaba pero no lo mire sólo miraba a Kaylee.

Mire como Ryder le susurró algo al oído y unió sus manos.

Apreté mis manos, ¡Por qué carajo lo hace si sabe que me molesta!.

— Deja de mirarla tanto — me susurró molesta Skyler — Yo te estoy acompañando debes mirarme a mi no a ella.

La mire es una mujer muy atractiva, rubia, piel blanca, ojos verdes, y tiene pecas pequeñas en la nariz.

— Basta Skyler.

Susurré para mirar como el presentador seguía hablando.

— ¡Una hermosa pintura echa en París! — grito el presentador para señalar una pintura donde dos personas se agarraban de las mano y detrás de ellos había un gran paisaje — ¡Quién da 17.000 dólares! — volvió a gritar.

— 17.000 — hablo una anciana que levantó la paleta donde estaba el número de su mesa.

— ¡Quién da 24.000 dólares! — grito —  24.000 a la una... 24.000 a las dos y a las...

— 25.000 dólares — hablo un hombre moreno.

— ¿Quien da más?.

— 27.000 dólares — dijo Ryder que le sonreía a Kaylee.

Eso sí que no.

— 34.000 dólares — dije levantado mi paleta donde tenía el número de mi mesa. Sentí la mirada de Kaylee que me miraba sorprendida.

— ¿Quién da más de 34.000? — pregunto el presentador pero nadie dijo nada hasta que una anciana dijo una suma alta.

— 40.000 dólares — dijo.

No hable porque el cuadro no me gustaba solo hablé para tener la atención de Kaylee.

— ¡Vendido a la señora de antifaz rojo! — grito el presentador para caminar hacia una mesa y saco un collar de piedras rojas con toques azules, esos collares eran de Venecia lo sé porque mi madre tiene uno y sus piedras son así — ¡Una hermosa joya echa en Venecia con las mejores piedras, quién da 30.000 dólares! — grito ese collar será mío.

— Johs cómprame ese collar — hablo Skyler.

La mire serio, ¿Darle un collar de esos? No estaría nada mal me acompaño aquí y también es buena en la cama así que si.

— Está bien — susurré aunque ese collar le quedaría mejor a Kaylee la haría resaltar entre  muchas de estas mujeres, la tome de la nuca y besarla delicadamente sus labios eran suaves. Mire de reojo como Kaylee me miraba y se removió incómoda en su silla eso me hizo sonreír en medio del beso.

Skyler Zanni es una mujer de veintitrés años trabaja de mesera en unos restaurantes de este hotel. Aquí la conocí desde hace tres años cuando venía aquí con ella pasaba el tiempo.

— 56.000 dólares — dije mirando a Kaylee que miro a otro lado sonrojada.

— 60.000 dólares — reuso Ryder para mirarme serio.

Así que estamos en guerra por este collar, que gane el mejor postor.

— ¡Quién da más de 60.000 dólares! — dijo el presentador levantando el collar al aire.

— 65.000 dólares — hablo una mujer de ojos negros.

— 80.000 dólares al contado — dije serio y todos me miraron sorprendido.

— 80.000 dólares a la una — señaló el presentador a toda la gente — A las dos y... A las tres — nadie dijo nada sonreí — !vendido al señor del traje azul!.

Sonreí se como se gana esto, mi padre me enseñó a jugar muy bien porque para ser un buen a postor tienes que aprender bien las reglas del juego y después jugar mejor que nadie. Jamás me dejare vencer por nada porque desde niño mi camino fue muy duro ir a entrenamiento luego al estudio de armas.


Las compras de cuadros y joyas habían parado un momento, para que la gente pudiera disfrutar de la noche estábamos en la playa al aire libre.

Skyler me llevaba hacia la pista de baile habían puesto una música romántica pegada al cuerpo. Había muchas parejas dentro de la pista bailando, detrás de mi estaban Kaylee y Ryder.

Skyler me tomo del cuello y pegó su cara a mi pecho, la tome de la cintura mientras bailaba lentamente al ritmo de la música había un momento donde la música se detenía era donde tenías que cambiar de pareja.

Seguía bailando con Skyler ella no dejaba de acariciar mi cabello apoye mi barbilla en su cabeza y apreté hacia mi. La música se detuvo y me gire para tomar a la otra persona.

Sentí unas manos delicadas que me tomaron del cuello y me apretaron mire a la persona y era Kaylee. Se preguntarán como lo sé, si todos tenemos antifaz, sencillo yo fui quién le envío ese antifaz. Y tuve suerte de que el antifaz combinará con su vestido.

Aferre mis manos a su cadera ella apenas me llegaba al pecho. La apreté más a mi. Su embriagante aroma inundó mis fosas nasales, ¿Por qué está mujer me atrae tanto si solo la ví una vez? Me gusta ver esa sonrisa contagiosa me encanta esos ojos azules. Ese hermoso cabello rubio. Es simplemente hermosa. Desde de que Adalyn me dejó plantado en el altar jamás tuve una mujer a mi lado solo para el sexo jamás volví a confiar en las mujeres pero eso cambio cuando la ví en la empresa de Ryder y me acerque hablarle su voz suave y dulce me encantó ella me atrajo mucho.

La música volvió a cambiar y no la quería soltar la quería tener entre mis brazos, protegerla. Ella volvió a los brazos de Ryder el la puede tener así de cerca pero yo no. Porque no me conoce. Porque para ella soy un desconocido.

Skyler me tomo del cuello y se apego más a mi.

La música había terminado y Skyler camino hacia los postres mientras yo camine hacia la mesa vino. Tome una botella de 
Cháteu Margaux el vino más caro en todo el mundo. Es el mejor vino su sabor algo dulce y a la vez amargo.

Cuando iba agarrar un bocadillo una mano se puso encima de la mía mire a la persona y era Kaylee que me miro y se alejó rápido. ¿Por qué nos encontramos tantas veces?.

La mire irse y están hermosa.

— ¿Por qué miras tanto a esa mujer? — me preguntó Skyler.

Me gire y ella me miraba sería.

— Eso no es de tu incumbencia — hablé con enojo.

— ¿Qué no lo es? — se rió sin gracia — ¿Tanto te gusta esa mujer que solo a ella vez?.

La mire más que molesto por el tono que uso.

— ¿Quieres la verdad? — ella asintió — No, No me gusta, me trae loco por como es — argumente para tomarla del brazo y acercarla más a mi.

— ¿Por qué no te fijaste en mi? He hecho muchas cosas por ti — dijo con rabia — Y aún así no te fijas en mi.

— Yo no te pedí que hicieras cosas por mi — dije — Jamás te puse un revólver en la cabeza para que hicieras esas cosas — articule — Jamás me fijaría en alguien como tú.

— ¿Por qué no te fijarías en mi? — me preguntó para mirarme —
Es cierto jamás me pediste nada, pero hice cosas por ti, como aquel día que te cubrí en esa junta donde tenías que haber llegado tú pero no llegaste  — dijo.

— Porque me he enterado de que te acuesta con hombres que llegan del hotel y eso a mí no me gusta, además de que trabajas en club de bailarina — dije negando — Además no me gustas Skyler,   Skyler desde hace tres años te lo advertí — ella me miro y asintió — Te dije solo sexo porque no quería una relación y ahora porque estoy interesado en alguien — ella me miro sería.

— Entiendo— susurró.

Se acercó a mí y acarició mi barba de una semana. Para luego besarme con lentitud.


Camine hacia la sección de entrega.

Ya había terminado la compra de joyas y cuadros ahora iba a recibir mi joya y después irme de este lugar. Ryder había comprado un diamante de oro echo en Italia. Sentí alguien golpeaba mi pecho de forma brusca haciéndome perder el equilibrio cayendo me al suelo con esa persona.

— Lo lamento — se disculpó una mujer. Mire su cabellera rubia y una loción muy embriagante me hizo suspirar. Se levantó muy rápido y me extendió la mano y la tome y a la vez la jale con fuerza atrayendo la más a mi.

Levanté su rostro y era Kaylee. ¡Dios que hermosa! Jamás la había visto así de cerca. Solo de lejos.

— No pasa nada, lo bueno es que estás bien  — susurré para acariciar su mejilla sonrojada, y perderme en sus ojos ese azul tan hermoso.

Ella se separó de mi camino hacia los baños dios que hermosa. Llegue a la sección de entrega.

— Felicidades señor Johs — pronunció el presentador para darme una caja de terciopelo color azul donde venía la joya.

— Gracias — susurré para salir de allí y caminar hacia los baños.

Sonreí sin dejar de acariciar la joya.

Se a quien le pertenece está hermosa joya.

Levanté mi mirada y mire que Kaylee venía caminando hacia la salida donde yo venía con la cabeza baja. La tome del brazo y ella iba a gritar pero al verme ella se cayó y me miro confundida.

— ¿Qué sucede? — pregunto.

Me mordí el labio al ver sin ningún descaro ese escote donde se marcaban sus senos firmes y medianos.

— Quiero darte esta joya — susurró para abrir la caja de terciopelo.

Mire que sus ojos brillaron al verla pero negó y me miro a los ojos.

— No puedo aceptar esta joya, ni siquiera me conoce y yo usted no lo conozco — me respondió, pero si te conozco mejor que nadie. Si supieras quién soy.

— Por favor acepta la se que no nos conocemos pero una joya cómo está hace juego con tu belleza — susurré muy cerca de su oído. La sentí tensarse.

— Pero...

— Por favor — suplique y ella me miro y asintió — Recoge tu cabello por favor.

— ¿Pero quién es usted en verdad? — me preguntó curiosa.

Para darse la vuelta y recogió su cabello me puse detrás de ella y enterré mi nariz en su cabello oliendo lo, puse la joya en su cuello haciendo que su tez resalte, acaricié con las yemas de mis dedos la piel de su cuello era tan suave. No quiero olvidar lo sueve que es su piel.

Sentí como se tenso y río.

— ¿Sucede algo? — pregunto cuando se rió otra vez.

— Si sucede algo, es que tus acaricias me dan cosquillas — susurró para voltear se y nuestros rostro quedaron muy cerca nuestra respiración chocaron entre sí, mi mirada cayó en sus labios carnosos y finos llamaron mi atención — Por... Eso me... Reía — hablo despacio que su aliento a vino golpeo mi rostro.

Sus labios me llamaron la atención iban pintados en color café. Me acerque más a ella. Dispuesto a probar esos labios.
Mierda esta mujer me vuelve loco.

— Kaylee —  nos separamos y miramos hacia la salida que estaba Ryder mirándome fijamente, ella se arregló el vestido.

— Gracias por la joya señor Johs — susurró tan bajo que me costó oír, pero me gustó más escuchar mi nombre saliendo de sus labios.

— De nada hermosa — susurré para verla desaparecer.

Camine hacia la salida y Skyler estaba esperándome con una sonrisa en sus labios.

— ¿Y mi collar? — pregunto alegre.

Solté un suspiro. Mierda.

— El collar lo tiene alguien — dije y ella me miro confundida — Se lo di a alguien muy importante para mí.

— ¿Diste mi collar? — pregunto sería y mire sus ojos.

— Si te compraré otro — dije.

— No Johs, le diste mi collar a esa mujer, el collar que yo quería — anuncio para caminar molesta.

— Skyler — rogué al seguirla.

— ¡Nada Johs te importa tanto esa mujer que le diste mi collar pero ella ni siquiera te mira! — dijo riendo — ¿Es por ella qué no me aceptas?

— Basta Skyler — susurré molesto.

— ¡Acaso miento!.

La tome del brazo y la jale.

— Te dije que te calles.

Ella se soltó de mi agarre y me miro furiosa.

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