Capítulo 2 Recuerdos de un pasado feliz 2
—Lo siento, es que la agenda estaba muy apretada, a veces ni podía dormir, pero voy a apartarme por un mes o dos para poder mejorar mi salud —explicó Keidys.
—Eso nos dijo el doctor, aunque, tu asistente parecía como si le dieran la peor noticia, debes buscar una mejor asistente, alguien que se preocupe por tu salud, no que le importe solo el dinero. Yo te voy a buscar a la adecuada —decía Santiago. Aunque, Keidys muy poco le prestaba atención, en ese momento quería salir corriendo lejos de allí, de su realidad.
Después, fue entrando toda su familia y le daban un gran sermón sobre cuidar su salud, esto aburrió en gran manera a la joven, ya que, lo menos que necesitaba en ese momento era algo así. Al final, entró Alejandra y al verla en aquella cama puso un rostro bastante dramático:
—Casi me da un infarto cuando te vi desmayarte en la televisión y saber que no podía hacer nada, llamé a Josef, él vino, pero le tocó irse por una reunión importante con sus socios, dijo que regresará como en dos horas. Su vida es muy difícil, él será el próximo en recibir un desmayo como siga así. Yo por eso elegí ser escritora, algo tranquilo y que amo mucho —Alejandra desplegó una gran sonrisa, aunque notó que a Keidys le pasaba algo, parecía como si hubiera llorado—, ¿qué sucede?, ¿estás mal porque tendrás que retirarte por unos meses?
—Es que… todo estaba marchando demasiado bien, ya era modelo internacional y sabes que la película se estrenará la otra semana, todos la están esperando y eso me hará aún más famosa, era mi sueño… —la voz de Keidys se quebró a lo último.
—Ay, nena, pero vas a poder ir al lanzamiento, no es el fin del mundo, solo fue un desmayo, seguramente para ese tiempo ya estarás trabajando ¿no? Tú nunca haces caso a los médicos —Alejandra quedó confundida con la reacción de su amiga.
—Sí, tienes razón —Keidys respiró hondo para poder calmarse.
Alejandra salió del cuarto bastante intranquila, al estar caminando por el pasillo recibió una llamada.
—¿Sí? —contestó.
—Amor, ¿cómo está Keidys? —era Gabriel.
—Está bien, fue solo estrés, el doctor dijo que debía retirarse un tiempo de su trabajo o de lo contrario su estado podría empeorar, conociéndola, me imagino que lo hará por un mes o menos. ¿Por qué no viniste a verla?
—Estoy ocupado en una sesión de fotos, una modelo se retrasó y apenas vamos a comenzar —explicó.
—¿A esta hora?, pero si ya son más de las siete de la noche, Gabriel —Alejandra empezó a enojarse.
—Lo siento, pero es mi trabajo.
La joven dejó salir un suspiro de resignación.
—Bueno —Alejandra colgó. En ese momento vio a Josef que estaba entrando al hospital.
—¿Ya despertó? —preguntó.
—Sí, hace dos horas, creo —respondió Alejandra.
—Estaba hablando con Tomás, ya viene en camino —explicó Josef, se veía bastante agitado.
—¿Recién acabó la reunión? —inquirió Alejandra.
—Sí… Fue muy estresante —dejó salir un suspiro, se notaba en su rostro lo cansado que estaba—. Voy a entrar a ver a Keidys.
Josef estaba sentado en el sillón de la habitación hablando sobre cómo estuvo la reunión, era normal en la pareja contar todo sobre sus trabajos, se podría decir que a eso se había limitado su noviazgo, hablar solo de su cotidianeidad, pero esta vez Keidys no estaba para escuchar nada al respecto.
—…Aunque, si yo tuviera tanto tiempo libre creo que me volvería loco, ¿qué vas a hacer en todo el día?, ¿comer helado? —preguntó Josef.
—Tenía pensado pasar tiempo contigo y con mi familia, ¿cuándo fue la última vez que estuvimos todos reunidos?, creo hace tres meses cuando Claudia nos dio la noticia sobre su embarazo, solo una noche —respondió Keidys.
—Amor, —habló Josef con voz tranquila— sabes que estoy muy ocupado con el trabajo, mañana debo viajar a primera hora. Aunque, me voy tranquilo, estás bien, solo debes descansar.
—¿Te vas a ir?, ¿por cuánto tiempo?
—No lo sé, tres semanas o más, así como puede ser menos. —Respondió— no te debe de sorprender, todos estos años ha sido así, tú también estás viajando constantemente.
—Sí, pero yo ahora estoy… —Keidys se detuvo al recordar su verdadera realidad.
—Estarás con tu familia, también nuestros amigos, no estarás sola, yo después regresaré y te prometo que pasaremos todo un día juntos —tomó una mano de Keidys y le dio un beso, aunque notó que su amada no estaba muy bien, había algo en ella que no cuadraba con lo que el médico decía, notaba en sus ojos una gran tristeza; pero estaba tan sumido en su trabajo que no quería estresarse para que así pudiera tener todo bajo control.
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Tomás llegó al hospital, encontró a Alejandra sentada en una banca, se veía muy triste y un tanto estresada.
—Gordis… —se sentó a su lado y la abrazó mientras le daba un beso en la frente—. ¿Gera no está por aquí? ¿No ha llegado?
—¿Gera?, no… No la he visto, seguramente está en camino —respondió Alejandra.
—¿Josef está hablando con Keidys? —preguntó Tomás.
—Sí, ya tienen un buen tiempo hablando.
—Ese tonto, prefiere ir a una reunión que estar pendiente de la salud de su novia con la que lleva más de seis años. Yo no soportaría algo así, la familia y el amor de tu vida es primero —Tomás soltó un suspiro y después llevó la mirada a la joven que estaba abrazando—. Gabriel también es así, ¿no?
—Está terminando una sesión de fotos, me imagino que vendrá a verla mañana —dijo Alejandra con tono incómodo.
—Deja de defenderlo, nunca pregunté si iba a venir. Odio ver cómo mis amigos se obsesionan con sus trabajos, ya no es lo mismo, no podemos pasar tiempo como antes, ¿recuerdas que los viernes en la noche planeábamos ir a cenar, a fiestas o hacer pijamada? Eran tiempos hermosos —Tomás desplegó una sonrisa.
—Sí, pero ya todo eso se perdió —Alejandra recostó su cabeza en el pecho de Tomás—. Tengo sueño.
—Deberías ir a dormir, ya es muy tarde.
—Casi que no llego —escucharon la voz de Gera.
—Hasta que apareces —dijo Tomás con tono serio.
—Quedé atrapada en un trancón, no es mi culpa —alegó Gera.
—Ay… No se pongan a discutir ahora, y menos en un hospital —regañó Alejandra.
—¿Cómo está Keidys? —preguntó Gera.
—Está bien, solo fue el estrés del trabajo, ahora está hablando con Josef —explicó Alejandra mientras se apartaba de Tomás y se frotaba los ojos. Gera se sentó al lado de Alejandra y empezaron a conversar.
A primera hora de la mañana Keidys fue dada de alta, en su casa estaba esperando Mateo y Claudia que había preparado un delicioso desayuno.
—Me enteré de todo cuando pasaron las noticias en la noche, nadie fue capaz de avisarme antes, con esos amigos que tengo ¿para qué querer enemigos? —soltó Claudia enfadada.
—Lo siento, pero se me olvidó —se excusó Alejandra un tanto nerviosa y desplegó una sonrisa.
—Bueno, lo importante es que ella ya está bien —dijo Mateo, terminó de servirle el desayuno a Keidys que estaba sentada frente a la mesa.
—¿Dónde está Josef? —inquirió Mateo.
—Tuvo que irse de viaje, cosas de negocios —respondió Keidys.
—Parece que a Josef le importa más el trabajo que su novia —soltó Tomás mientras se sentaba frente a la mesa para poder desayunar.
—Sí, de eso me di cuenta —Keidys empezó a comer de lo más normal, su grupo de amigos se miraban los rostros un tanto preocupados.
—¡Familia! —gritó Gabriel entrando al comedor—, llegué en buen momento.
—Hasta que te apareces —dijo Gera bastante aburrida.
—Lo siento, la sesión de fotos se alargó y después tuve que editarlas, ahorita fue que terminé todo y estoy muerto del hambre —caminó hasta la cocina y empezó a servirse la comida—. Si Mateo y Claudia no hubieran preparado el desayuno creo que todos ahora nos estaríamos mirando las caras —se burló.
—Hubiéramos pedido comida a domicilio, ¿qué tanto es? —Keidys soltó una risita que acompañaron todos.
—Si Josef estuviera aquí esto sería otro reencuentro, genial, ya se hizo muy raro que nos encontremos todos de esta manera, me hace acordar cuando estábamos en el colegio y por las noches veíamos películas y cantábamos karaoke —dijo Alejandra.
—Sí… Eran bellos recuerdos —soltó Keidys bastante nostálgica.
