Capítulo 6 6
Danisa:
Al fin y al cabo, terminé aceptando que Sam tenía la razón para no pelear con él por lo de la carrera, que, la verdad, me dejó de importar en el momento en que terminó. Claro, me dejó sorprendida lo que pasó, pero mi amigo debía superarlo. ¿Por qué? Porque por suerte él no necesitaba el dinero de la competencia ya que prácticamente dormía con billetes en su cama todas las noches. Y también porque me parecía absurdo seguir haciendo de esto algo tan grande y grave. Él tenía por qué decir que quería romperle la cara a ese otro corredor que solo había competido limpiamente y con éxito y talento en su auto, no solo porque quedaba en ridículo con todos los que lo vieron hacer el berrinche luego de la competición, sino porque también lo dejaba como un inmaduro. Su ego era demasiado grande que, a veces, le nublaba su juicio y lo hacía actuar de cualquier manera. Podía escucharlo, pero él ya no podía pedirme que me pusiera en su lugar. Sí, sé que debe ser algo doloroso ver cómo te vencen en una carrera, cuando nunca habías perdido una antes, pero todo se terminó en cuanto Chase cruzó la línea y debió de haberse quedado ahí.
Sam se calmó un rato, pero después regresó a quejarse por lo mismo. Sin embargo, lo corté de inmediato y le pedí que se relajara.
—Bien, me calmaré. Pero te aseguro que la próxima carrera le ganaré a ese idiota —advirtió, dándole la última calada a su cigarro y arrojándolo al suelo para luego pisarlo y apagarlo.
—Sam, vamos a buscar tu auto, así nos vamos a casa y dejamos por hoy este lugar —propuse.
—Sí. Iré, espérame aquí.
Me levanté de su regazo para que él se bajara del auto.
—No, voy contigo —dije cuando me levanté de la cama—. Te acompaño.
Sam no se quejó y me tomó de la mano para que empezáramos a caminar hasta la pista de nuevo. Cuando nos acercamos, las personas aplaudían a Sam, por más de que había perdido. Todos allí le tenían un respeto enorme, pues era un gran corredor y siempre fue simpático con todos ellos. Lo aclamaban, gritaban su nombre y lo seguían aplaudiendo. Supongo que eso le iba a subir un poco el humor a Sam esta noche, aunque no lo suficiente. A juzgar por su rostro y su sonrisa de a ratos, a él le gustaba esto, pero no estaba conforme. Hoy no había sido un buen día para su propio auto concepto.
—¡Has estado grandioso, Sam! —dijo una chica de pelo rosa, mirándolo emocionada. Sé que ella estaba enamorada de Sam desde que empezamos a venir a las carreras.
Mis ojos buscaron sutilmente la presencia del ganador de la noche. El único hombre que fue capaz hasta ahora de vencer a uno de los mejores corredores ilegales de la ciudad. No lo encontraba, por eso dejé de buscar, también para que mi amigo no se diera de cuenta de ello. Lo buscaba porque me daba mucha curiosidad y estaba algo sorprendida por lo de esta noche.
Me quedé en un rincón, esperando a que Sam buscara su auto. Observé a las personas con atención, notando cómo miraban a mi mejor amigo como si fuese un héroe. Está claro que él no era un héroe, pero las personas de allí admiraban por su talento. Incluso, muchas veces escuché que insinuaban que él debía buscarse un camino en las carreras, en las verdaderas competencias legales, pero Sam siempre pasó de ello. La verdad, no entendía cómo es que le podía gustar tanto la atención de las personas, y no querer meterse profesionalmente a las carreras. Yo también estaba segura de que él podía ser un gran descubrimiento.
—¿Sola por aquí? —habló alguien a mis espaldas, sobresaltándome un poco.
Me di la vuelta para ver de quién se trataba y me encontré con el chico que estaba buscando. Me encontré con Chase.
—¿Ves a alguien más a tu lado? —pregunté, mirándolo fijamente.
Él sonrió.
—Wow, y yo que pensaba que eras más simpática.
—Soy muy simpática.
—Pero conmigo no lo parece. ¿Es porque he vencido a tu noviecito? —elevó las cejas, divertido, fumándose un cigarrillo. Él era tan serio, pero con tanto aire de superioridad.
—No es mi novio —aclaré.
—¿Entonces? ¿Tu amante?
—Es mi mejor amigo.
—¿Él lo sabe?
Hice una mueca.
—¿Qué es lo que quieres? —pregunté.
—Nada. Solo estoy hablando contigo —respondió—. ¿Por qué te ha tomado de la mano si no es tu novio? —le dio una calada al cigarrillo.
—¿Qué?
—Los he visto tomados de la mano hace un rato.
Reí.
—¿No sabes que los amigos de hoy en día pueden tomarse de las manos sin necesidad de ser novios?
—No lo sé. No tengo amigas así que hagan eso conmigo —contestó.
—Supongo que es porque no tienes una amiga con la que seas tan cercano como para eso.
—Sí, tal vez, pero ¿él sabe que no es tu amigo?
—¿A dónde quieres llegar? Es obvio que sabe que soy amiga nada más. Es estúpido lo que preguntas.
—¿Segura? Porque estoy bastante seguro de que le gustas. He estado observándolos. Y sé cómo te mira.
Volví a reír.
—Oh, ¿y todo eso lo descubriste viéndonos solo unos segundos? Es la primera vez que nos ves.
—No hace falta que los conozca para saberlo.
—Como tú digas.
Hubo un tiempo en el que sentí que Sam estuvo confundido conmigo, pero ese sentimiento no me duró mucho y desistí de esa idea. La verdad, no sé qué pretendía este chico hablándome. No me estaba cayendo bien. Me parecía un poco molesto.
Noté que Sam estacionó el auto frente a nosotros. Supe que era mejor dejar de hablar bien con ese chico antes de que mi amigo bajara del auto y le dijese algo. Hoy Sam no estaba muy en sus cabales.
—Me voy —respondí.
Él me sonrió.
—Claro, ve con tu novio que te espera.
Rodé los ojos.
Qué molesto que era.
—¡Oye, todavía no me has dicho tu nombre! —me dijo, esperando una respuesta.
Pero, por segunda vez, volví a ignorarlo.
