Atrapada por el lobo

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Capítulo 6 Abrazo

Sentir a Liam besarme de nuevo es extraño, la primera vez así lo sentí pero hoy...

—Liam, no hagas esto —me separé de él, impidiendo seguir con el beso. No puedo creer que hasta hace unas horas haya tenido un encuentro con Theo y ahora me esté besando con Liam.

Liam me mira divertido.

—Admite que te gustó.

—Mejor me voy.

Di media vuelta y empecé a caminar pero Liam me siguió.

—Cristine, caerás en mis redes vas a ver.

—Mejor detente aquí, no quiero provocar más problemas con mis padres.

—No importa enfrentarme a tu padre, Cristine.

Me detuve en seco y lo miré.

—A mi sí me importa porque no quiero que nadie arruine nuestro relación. A mi padre lo amor demasiado y no podría permitir que nadie nos separara.

Liam no dijo nada, se quedo callado y pensativo. Di media vuelta y continué por fin mi camino sin él. Al llegar a casa esperé el regaño de papá.

—Cariño, llegaste —mamá está viendo televisión en la sala—Tu tía Anne me llamó y me dijo que estuviste en su casa toda la tarde.

Respire aliviada, al menos no tendría que dar explicaciones.

—¿Y papá?

—Está arriba con Damián, acaba de llegar.

Una pizca de alegría me invadió al saber que Damián volvió. Sin embargo, decidí mejor quedarme un rato con mamá, no sé cómo me irá a recibir papá.

—¿Y como le fue?

—Bien, tu hermano es un chico fuerte y valiente.

—Lo se. ¿Vino con su novia?

—Eso sí no lo sé, pregúntaselo más tarde —mamá me sobó el pelo. Su toque me provocaba dormir, tengo tantas dudas ahora que quisiera decírselas a ella pero no puedo.

—Mamá...

—Dime, cariño.

—¿Alguna vez has estado entre una encrucijada?

Mamá rió.

—Muchas veces, demasiadas.

Sonreí.

—¿Entre dos amores?

—También.

—¿Y como haces para decidirte? ¿Cómo sientes quien es la persona adecuada?

—Bueno, tienes que aprender a identificar los sentimientos de cada quien, si uno te hace sentir plena, feliz, libre y en mucha confianza puede que sea el indicado. Si te hace sentir amada y te cuida con su vida.

Me hizo pensar en Liam.

—Hmm entiendo, ¿y el otro?

—Puede que sea una ilusión más, un capricho. Puede que te haga sentir mariposas en el estómago, puede que te haga sentir nerviosa y ansiosa. Es muy complicado, cariño, tienes que estar muy segura de a quien vas a elegir. Pero espera un poco antes de entrar de lleno en eso del amor, ya verás por qué te lo digo. Cuando seas más grande no tendrás que estar con tantas dudas.

Asentí.

—Está bien, papá, iré a verla —Damián venía bajando las escaleras con papá. —Hola, enana.

—Te extrañé —fui a abrazar a Damián.

—Yo también, me muero del aburrimiento sola aquí.

—Ven conmigo a la fiesta entonces —me propone.

—¿Que fiesta?

—Una de mayores —susurra.

—Cristine no puede ir porque ella y yo necesitamos hablar —dice papá cruzándose de brazos detrás de Damián.

Genial, tengo que soportar el regaño.

—Vamos, viejo, no te comportes de esa manera. Cristine y yo iremos a la fiesta.

—Kayler, no seas así. ¿Ya no recuerdas cómo eras hace años? Déjala vivir y que disfrute de su juventud.

—Pero...

—Papá, te prometo que mañana hablamos.

Papá pareció darse por vencido hasta que asintió.

—Está bien, vayan, pero regresen temprano.

Damián rió y me tomó de la mano.

—Como tu digas, Brown.

Damián y yo salimos hacia el coche.

Minutos después en la fiesta.

Estamos en una casa del bosque, donde pasa un río. Hay demasiada gente tomando y bailando. También hay gente cerca del rio. Es la primera vez que vengo a una de estas fiestas, me siento extraña pero a la vez emocionada. Lo malo es que no hay nadie que conozca por aquí. Pude notar a Amanda del otro lado hablando con un chico.

—Iré por algo de tomar, camina cerca pero no te alejes. Hoy es luna llena.

Damián se fue. No entendí por qué me dijo que hoy hay luna llena si es más que obvio. Entonces pensé en los lobos y las leyendas de que en luna llena salen a cazar. Supongo que por eso lo dijo.

Atravesé a mucha gente hasta chocar con el hombro de alguien.

—Auch —levante la vista y me quedé de piedra al verlo—Kaleb.

Kaleb me sostiene de la cintura para evitar que caiga al suelo. Dios, es la primera vez que me toca así. Kaleb es tan guapo, tenerlo tan cerca me provoca muchas cosas dentro de mi. El cosquilleo que dijo mamá, el nerviosismo, la ansiedad.

—Ten más cuidado —nos reincorporamos.

—L-lo siento.

Y aquí viene el tartamudeo.

—Jamás te he visto venir a estas fiestas.

¿Acaso está tratando de entablar una conversación conmigo? No puede ser. ¿Y ahora que hago? Actúa, Cristine, no te quedes viéndolo como una idiota y di algo.

—M-mi hermano me acompaña.

—Entonces Damián volvió.

Asentí.

—Es bueno saberlo. ¿Cómo está tu amigo Liam? —Kaleb tomó de su bebida que creo que era licor.

—No es mi amigo —ahora me estoy relajando un poco—Es solo que... siempre me busca.

—Por algo será. Las personas como Liam siempre quieren algo a cambio —me mira fijamente. —No te confíes de el, Cristine, me agradas y ojalá sigamos siendo amigos pero tienes que alejarte de Liam. No le hables, ni siquiera lo mires. ¿Aceptas?

Fruncí un poco el ceño ante la propuesta de Kaleb. ¿Acaso quiere que seamos amigos? Dijo que somos amigos. Este sería un gran paso para mi. Kaleb quiere seguir hablando conmigo. Lo que siempre quise está por cumplirse.

—Está bien —sonreí—No hay problema.

—Aquí estas, mi amor.

Agh, que odiosa e inoportuna.

—Entonces nos vemos por ahí, Cristine —Kaleb me da una mirada rápida y se lleva a su novia con el. Supongo que no quiso que Amanda me molestara. Cuando se fue pude respirar tranquila porque mi corazón está latiendo a mil por hora. Esto fue... ¿real? Siento que no. Me pellizqué e hice una mueca por el dolor. Es completamente real. Quisiera llamar a Maia y contarle.

—Vaya, vaya —una voz molesta se posiciona a mi lado—Pero si yo te dejé en tu casa, Cristine, que rápida eres.

Liam se posiciona a mi lado. Lleva una sonrisa divertida en su rostro.

—Liam, ¿por qué te encuentro hasta en la sopa? —me crucé de brazos. Estar con Liam me hizo calmarme enseguida.

—Te pregunto lo mismo también —puso su dedo en la barbilla—Te encuentro donde sea.

—¿Me estás siguiendo?

Se rió.

—Quisieras —me guñó un ojo. —Igualmente necesito que te vayas.

—¿Por qué?

Justo estoy olvidando el trato que acabo de hacer con Kaleb.

—Deberías irte tú —lo señalé—Ya no quiero que me hables y mucho menos que me mires.

—¿Y eso por qué?

No dije nada.

Me daba vergüenza.

—Ya entiendo. Entonces quieres que me aleje de ti.

Se le ve apagado.

—Si.

—No pensé que fueras de esas chicas que hace lo que los demás le dicen. Pensé que eras diferente. —Liam me da una última mirada para después irse en dirección al oscuro bosque. Quise gritarle para que se detuviera pero no me atreví. Las piernas me picaban por seguirlo pero me aguanté.

Ahora me he quedado sola

Media hora más tarde...

Estoy aburrida.

Sola.

Triste.

Creo que fue un error venir aquí. No es un lugar para mi. Busqué a Damián entre tanta gente para que me lleve a casa pero no lo encontré por ningún lado. Opté por salir al patio, alejándome del ruido. Quiero irme a mi casa. Desde que se fue Liam me siento como vacía. ¿Que me pasa con Liam?

A lo lejos escuché un aullido, eso me hizo sentirme insegura y desprotegida. Me hizo sentirme vulnerable aquí. De pronto los aullidos se escucharon más cerca y más y más. Algunos chicos que estaba afuera corrieron hacia adentro. Yo no entendía que pasaba.

—¡lobos! ¡Los enemigos están aquí!

No había dado un paso cuando escuché gritos dentro de la casa y a una manada de lobos grandes y sanguinarios salir del bosque y meterse al lugar. Me cubrí la boca del asombro al ver la escena. La gente salía corriendo, pero algunos lobos los agarraban y los mordían. Cerré mis ojos porque no quería ver eso.

Damián.

Damián está dentro.

Mi instinto de hermana protectora me hizo correr hacia dentro de la casa y buscar a mi hermano. Lobos atacaban a más personas pero también hay lobos atracando a otros lobos.

Grite cuando un lobo se acercó demasiado a mi y me hizo caer al piso.

—¡Ayúdame!

Una chica estaba tirada en el piso, no tenía su pierna.

Estoy en shock.

—Ayúdame.

La chica lloraba desconsoladamente.

No sabía que hacer.

—T-te ayudo —la ayude a ponerse en pie con la única pierna que le quedaba y la llevé al baño—Escóndete aquí, yo tengo que ir con mi hermano.

—No, no me dejes. Tengo mucho miedo.

—Aquí estarás a salvo. Cuando me vaya cierras la puerta con llave y no abras a nadie.

Ella asintió repetidas veces y siguió llorando por su pierna. Cuando salí del baño ella la cerró.

—¡Damián! —grité.

¿Era mi impresión o habían más lobos?

—¡Damián! —entre el caos y cosas rotas en el piso logré llegar a la sala. Hay una pelea de lobos aquí. —¡Damián!

Un lobo negro y grande me volteo a ver en cuanto grité. Me quedé quieta en el mismo lugar porque he llamado su atención. El lobo me gruñó, el otro lobo aprovechó para morderlo en el cuello.

Sentí horrible cuando escuché el aullido del lobo negro. De pronto sentí algo en mi estómago, sentí que era algo que necesitaba salir. Mis piernas me obligaron a correr hacia ese lobo negro. Tomé un bate en una esquina y le di muy fuerte en la cabeza al lobo que lo mordió. Ahora el lobo café me miró con rabia y odio, directo a comerme a mi. Sostuve el bate con fuerza para golpearlo si era necesario.

—Cristine —la voz de Liam detrás de mi me hizo sentir segura y a salvo—Vamonos, estará bien. —Liam me tomó del brazo y me obligó a seguirlo.

—Necesito encontrar a mi hermano.

—Tu hermano está bien, créeme.

Seguí a Liam hasta detrás de la casa, donde no habían lobos y estábamos seguros.

—Ya pasará, tranquila.

Abrazo a Liam porque es donde me siento segura. Liam me abraza también, cosa que agradezco.

—Perdón. Perdóname. No debí hacer lo que Kaleb mandaba, Liam, lo siento.

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