¿Romperte el corazón o la cara?
711 Weergaven · Lopend · Santi ruiz
Nunca imaginé que enamorarme pudiera durar exactamente tres días.
Tres días fueron suficientes para que Valentina creyera haber encontrado al hombre con el que quería compartir el resto de su vida.
Y un solo accidente bastó para arrebatárselo todo.
Dos años después, Gabriel Ferrer ya no es el prometedor atleta que soñaba con conquistar el mundo. Ahora vive atrapado entre el dolor, el resentimiento y el recuerdo de la mujer a la que culpa de haber destruido su carrera.
Valentina carga con la misma tragedia desde aquel día. Ha intentado olvidarlo, seguir adelante y convencerse de que pedir perdón ya no sirve de nada. Pero cuando el destino vuelve a cruzar sus caminos, descubre que Gabriel la odia tanto como un día la amó.
Entre enfrentamientos, humillaciones públicas, una prensa que no deja de perseguirlos y un pasado que ninguno de los dos consigue enterrar, la atracción que juraron olvidar comienza a resurgir con la misma intensidad que los destruyó.
Porque hay heridas que nunca dejan de doler.
Y hay amores que, incluso después del odio, siguen negándose a morir.
Tres días fueron suficientes para que Valentina creyera haber encontrado al hombre con el que quería compartir el resto de su vida.
Y un solo accidente bastó para arrebatárselo todo.
Dos años después, Gabriel Ferrer ya no es el prometedor atleta que soñaba con conquistar el mundo. Ahora vive atrapado entre el dolor, el resentimiento y el recuerdo de la mujer a la que culpa de haber destruido su carrera.
Valentina carga con la misma tragedia desde aquel día. Ha intentado olvidarlo, seguir adelante y convencerse de que pedir perdón ya no sirve de nada. Pero cuando el destino vuelve a cruzar sus caminos, descubre que Gabriel la odia tanto como un día la amó.
Entre enfrentamientos, humillaciones públicas, una prensa que no deja de perseguirlos y un pasado que ninguno de los dos consigue enterrar, la atracción que juraron olvidar comienza a resurgir con la misma intensidad que los destruyó.
Porque hay heridas que nunca dejan de doler.
Y hay amores que, incluso después del odio, siguen negándose a morir.















































