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La criada prohibida de la mafia

La criada prohibida de la mafia

1k Weergaven · Lopend · Zelda Blair
*Lee bajo tu propio riesgo, un oscuro romance erótico mafioso. *

Adrian Sinclair, un nombre suficiente para darte escalofríos. Su nombre es suficiente para que el mundo se ponga de pie. Es el rey mafioso más cruel del mundo. No tiene ninguna debilidad que pueda derribarlo.

Mia Parker es la personificación de la inocencia y la belleza. Es una chica amable y frágil que no quiere nada más que la felicidad de su pequeña familia. Está lista para trabajar como empleada doméstica en la mansión de Sinclair.

Pero su vida cambió drásticamente cuando llamó la atención de la mafia más cruel. ¿Qué hará si su corazón da un vuelco mientras mira la inocente flor...?
LA OBSESIÓN DEL SEÑOR IMPOSTOR

LA OBSESIÓN DEL SEÑOR IMPOSTOR

507 Weergaven · Lopend · Zelda Blair
«Así que fuiste tú todo el tiempo, ¿no? «, susurró Angelina con voz quebrada.

«¿Te reías cada vez que te declaraba mi amor? ¿Alguna vez me amaste o solo fue un juego para ti? Espera, ¿cómo puede ser real cuando lo único que he hecho ha sido confiar ciegamente en ti y tú me has engañado todo el tiempo como una maldita marioneta que solo baila a tu ritmo? Sollozó delante de él.

«¿Podrías escucharme por una vez, por favor? «Dijo Lorenzo con voz ronca.

«Así que puedes mentir —

No pudo decir nada, ya que él la golpeó contra la pared y la besó sin descanso, castigándola por todo lo que acababa de decir.

«Hm mhmmhmhh»

Él sonrió contra sus labios, ya que ella no podía sacar nada, ya que luchaba por respirar mientras la bestia la devoraba. La besaba como a una bestia hambrienta, derramando su ira en ese beso y haciéndole saber quién tenía el control.
Su manía

Su manía

397 Weergaven · Lopend · Zelda Blair
—Déjame —susurró ella con voz pesada.

—Nunca, Gattina —dijo él con voz ronca mientras deslizaba sus dedos por su muslo, lo que la hizo estremecerse.

—Yo... yo... no... soy... tuya —tartamudeó ella, disfrutando del caos que sus dedos callosos creaban en su cuerpo.

De repente, él envolvió sus sensuales dedos alrededor de su hermoso cuello de cisne y apretó, no lo suficiente para lastimarla, pero sí para hacerla sentir húmeda entre sus muslos carnosos.

—ERES MÍA, GATTINA. SOLO MÍA. DESTRUIRÉ A QUIEN INTENTE ARREBATÁRTE DE MÍ. HARÉ DE SU VIDA UN INFIERNO. LO QUEMARÉ VIVO FRENTE A TUS OJOS —gritó él con tono dominante.

Ella cerró los ojos, sintiendo el placer en su cuerpo por su dominio, y dejó escapar un suspiro ronco.

Sus ojos se oscurecieron de deseo.

—¡AL DIABLO!

Aplastó sus labios contra los de ella y succionó con fuerza sus pétalos rosados. La estaba chupando y mordiendo, desahogando su frustración en sus hermosos labios...
El Guardián de mis Pecados

El Guardián de mis Pecados

1k Weergaven · Lopend · Mia blair Escritora
Zoe Harrinson ha tocado fondo. Tras la muerte de sus padres, la heredera rebelde se refugia en el alcohol y una vida llena de excesos que la lleva a su autodestrucción que su abuelo ya no esta dispuesto a permitir, pero antes que el orden sea impuesto en la vida de Zoe una fiesta de mascara una fiesta de mascara lo cambia todo: un encuentro apasionado con un desconocido de mirada gelida y unas manos experta despierta en ella un deseo que creía muerto.

Aunque las sorpresas llegan con con la luz del día: aquel extraño es Ian Blair, su nuevo gurardaespalda. Un hombre de acero, secretos y una disciplina inquebrantable que tiene una sola misión: Protegerla de todos incluso de ella misma.

Mientras la pasión estalla entre el deber y el pecado, un secreto desbastador que guuarda en la sombra aparece, Ian guarda un compromiso que zoe desconoce y cuando la verdad salga a la luz descubrira que el hombre que juro ser su escudo podría ser quien le rompa el corazón.

un mundo de lujo y mentira ¿Quién te salva cuando tu unico refugio es una traición?
El Placer Prohido en la Cama de mi Madrastra

El Placer Prohido en la Cama de mi Madrastra

689 Weergaven · Lopend · Mia blair Escritora
El sonido de los pasos de Silas en el pasillo hace que el corazón de Raquel martillee contra sus costillas, pero Ares no se detiene. Sus manos, curtidas por el trabajo duro, la sujetan con una fuerza que la deja sin aliento mientras la embiste contra la pared de la habitación matrimonial.

—Ares… detente… —gime ella, enterrando las uñas en sus hombros anchos, intentando sofocar un grito de placer que amenaza con delatarlos—. Tu padre… mi esposo… está afuera. Puede escucharnos, por Dios…

Ares sujeta su mandíbula, obligándola a mirarlo a los ojos, con la respiración entrecortada y la mirada cargada de una furia oscura y posesiva.

—Que escuche —gruñe él, aumentando la potencia de cada estocada, ignorando el riesgo—. Que sepa que, aunque lleves su anillo, cada vez que gritas, es mi nombre el que sale de tu boca. No eres de él, Bonita. Nunca lo fuiste.

Raquel muerde su labio inferior para no gritar cuando él la posee con una rudeza que la hace olvidar quién es y dónde está. En ese cuarto, el riesgo de ser descubiertos no es un freno, sino el combustible que aviva un pecado que los consumirá a todos.

¿Qué sucede cuando el heredero reclama lo que es del padre? ¿Y quién reclamará al hijo que crece en el vientre de la mujer prohibida?
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