Sus labios tocan los míos, suaves pero seguros, y me quedo sin aliento ante la oleada de sensaciones. Es como un rayo que recorre todo mi cuerpo hasta los dedos de los pies. Aprovecha al máximo mi boca abierta, y su lengua saquea mi boca mientras sus dientes me pellizcan los labios. Sus manos se mueven desde mis brazos hasta mis caderas, y con brusquedad me acerca más a él, dejándome sentir la larga y dura cresta de su erección. Le pasé las manos por el cabello y lo usé para acercarlo a mí, y gruñe en la parte baja de su garganta, que aparentemente tiene una línea directa con mi vagina, haciendo que palpite casi dolorosamente. Nos besamos tanto tiempo que estamos jadeando y sin aliento, ninguno de los dos está dispuesto a terminar primero. Finalmente, después de unos minutos más de frenética pasión, aparta sus labios de los míos y apoya su frente contra la mía.
La traición de mi padre nos unió, es mi captor y se supone que debo odiarlo hasta que descubra al hombre que hay detrás. Hará cualquier cosa para protegerme, y por eso estoy agradecido, porque los hombres que mi padre traicionó harán cualquier cosa para recuperar lo que perdieron. Pero cuando todo acabe, ¿qué quedará de nosotros?...