La amo a escondidas
748 Weergaven · Lopend · novelascleopatra
Nunca imaginé que el amor pudiera nacer del odio.
Mi hermana murió en una avenida cualquiera, atropellada por alguien que jamás se detuvo a mirar atrás. La ley la protegió, el poder la escondió y el dinero la borró del mapa. Desde ese día juré vengarme. No con balas ni sangre… sino con algo mucho más lento y cruel: el amor.
La busqué hasta encontrarla. Me acerqué con paciencia, con mentiras bien ensayadas y una sonrisa perfecta. Me propuse enamorar a Florencia Valenzuela, la hija intocable de un candidato presidencial, la mujer que destruyó a mi familia. Quería verla caer, perderlo todo, sentir el mismo vacío que nos dejó a nosotros.
Pero nada salió como lo planeé.
Flor ya no era la princesa rodeada de lujos que imaginé. Era una mujer rota, castigada, exiliada de su propia vida. Y mientras más la conocía, mientras más veía su culpa, su miedo y su soledad, mi venganza empezó a resquebrajarse.
Porque el problema no fue acercarme a ella.
El problema fue empezar a sentir.
El problema fue amarla… a escondidas.
Ahora estoy atrapado entre la memoria de mi hermana muerta y la mujer viva que late frente a mí. Entre la justicia que juré cobrar y el amor que jamás debí permitir.
Esta es mi historia.
La historia de cómo el odio se convirtió en deseo…
y de cómo amar a mi enemiga puede ser mi condena.
Mi hermana murió en una avenida cualquiera, atropellada por alguien que jamás se detuvo a mirar atrás. La ley la protegió, el poder la escondió y el dinero la borró del mapa. Desde ese día juré vengarme. No con balas ni sangre… sino con algo mucho más lento y cruel: el amor.
La busqué hasta encontrarla. Me acerqué con paciencia, con mentiras bien ensayadas y una sonrisa perfecta. Me propuse enamorar a Florencia Valenzuela, la hija intocable de un candidato presidencial, la mujer que destruyó a mi familia. Quería verla caer, perderlo todo, sentir el mismo vacío que nos dejó a nosotros.
Pero nada salió como lo planeé.
Flor ya no era la princesa rodeada de lujos que imaginé. Era una mujer rota, castigada, exiliada de su propia vida. Y mientras más la conocía, mientras más veía su culpa, su miedo y su soledad, mi venganza empezó a resquebrajarse.
Porque el problema no fue acercarme a ella.
El problema fue empezar a sentir.
El problema fue amarla… a escondidas.
Ahora estoy atrapado entre la memoria de mi hermana muerta y la mujer viva que late frente a mí. Entre la justicia que juré cobrar y el amor que jamás debí permitir.
Esta es mi historia.
La historia de cómo el odio se convirtió en deseo…
y de cómo amar a mi enemiga puede ser mi condena.

