Marcando al Alfa Que Mi Prima No Pudo Domar
554 Weergaven · Voltooid · Juniper Marlow
Después de renacer, mi prima y yo intercambiamos parejas.
En mi vida pasada, ella se casó con Kaelen Thornfield, el Alfa más frío del Oeste. Cincuenta años juntos y él nunca la marcó. Ni una sola vez. Su “amiga” de la infancia, una Omega con doctorado en llorar a voluntad, se encargó de que así fuera. Mi prima se fue apagando hasta no ser nada. Sin marca. Sin amor. Invisible.
¿Yo? Me casé con un hombre que no soportaba el sonido de mi voz. Once meses. Se acabó.
Esta vez, tomé el contrato del Oeste. Conduje tres días a través del país en una camioneta hecha trizas, reventé un radiador en medio de la nada y llegué al territorio de su manada cubierta de grasa de motor y oliendo a gasolinera.
Su pequeña Omega me miró una vez y arrugó la nariz.
No tiene ni idea de lo que se le viene.
Yo no hago lágrimas. Yo no hago sutilezas. Y cuando una chica sollozó en mi ceremonia de apareamiento diciendo lo celosa que estaba de mí, agarré a mi Alfa por el cuello de la camisa y le clavé los dientes en el cuello.
Frente a toda la manada.
Sin pedir permiso.
En mi vida pasada, ella se casó con Kaelen Thornfield, el Alfa más frío del Oeste. Cincuenta años juntos y él nunca la marcó. Ni una sola vez. Su “amiga” de la infancia, una Omega con doctorado en llorar a voluntad, se encargó de que así fuera. Mi prima se fue apagando hasta no ser nada. Sin marca. Sin amor. Invisible.
¿Yo? Me casé con un hombre que no soportaba el sonido de mi voz. Once meses. Se acabó.
Esta vez, tomé el contrato del Oeste. Conduje tres días a través del país en una camioneta hecha trizas, reventé un radiador en medio de la nada y llegué al territorio de su manada cubierta de grasa de motor y oliendo a gasolinera.
Su pequeña Omega me miró una vez y arrugó la nariz.
No tiene ni idea de lo que se le viene.
Yo no hago lágrimas. Yo no hago sutilezas. Y cuando una chica sollozó en mi ceremonia de apareamiento diciendo lo celosa que estaba de mí, agarré a mi Alfa por el cuello de la camisa y le clavé los dientes en el cuello.
Frente a toda la manada.
Sin pedir permiso.





