SEÑOR (Un Romance BDSM de la Mafia)

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Capítulo 5 Dije que no

Parpadeo al procesar lo que acaba de decir. Él solo me sostiene la mirada, con un brillo hambriento en los ojos, la lengua jugando con su labio inferior.

—Yo… —me aclaro la garganta—. Me temo que no estoy disponible —consigo decir, aunque apenas sale como un susurro entrecortado. Él alza una ceja.

—¿Por qué?

—Porque no estoy buscando que me dominen.

Veo cómo aprieta los dientes, el músculo de la mandíbula palpitándole.

—Si aun así te gustaría considerarlo, puedo conseguirte a alguien que…

—Pagaré el doble —me interrumpe.

—¿Perdón?

Da un paso hacia mí. Yo doy uno atrás.

—Pagaré extra. Por ti.

—No soy sumisa —repito.

—¿Nunca? —sonríe de lado; levanta la mano hacia mi cara y sus dedos rozan mi mejilla, justo debajo del encaje de mi máscara—. ¿Ni una sola vez?

Abro la boca y luego la cierro. No quiero mentirle. En la oficina siempre le digo la verdad, y ahora descubro que tampoco puedo mentirle aquí, por una especie de postura moral. Sonríe, desliza la mano hasta mi cuello y tira de mí para acercarme, con los labios casi rozando los míos.

—¿Qué tendría que pasar para que consideraras someterte a mí? —pregunta en un susurro.

¿Ahora mismo? No mucho.

¿En general? No estoy segura. Si los otros clientes se enteran de que me están dominando, podría afectar mi reputación y entonces mis clientes podrían irse.

Le sujeto la muñeca y aparto su mano de mi cuello, intentando mantener una expresión indiferente. Cuando baja la mano, entrelazo las mías delante de mí.

—Como dije, llena los formularios e indica tu preferencia. Si no podemos acomodarla, tienes la opción de retirarte —digo de forma mecánica.

—Mi preferencia no es una sugerencia. Te quiero a ti o nada.

Quiero derretirme en el suelo al oírlo, pero obligo a mis piernas de gelatina a empezar a caminar hacia la puerta. Al salir del pasillo y abrir la puerta de regreso a la sala principal, él sale también, y camino hasta Kai.

—Por favor, ¿puedes darle al señor Reid los formularios de nuevo miembro? —le pido al guardia con educación, todavía intentando sacudirme la sensación de adrenalina burbujeando en el cuerpo.

Puedo sentirlo de pie detrás de mí. Puedo sentir su aliento en mi cuello cuando Kai me entrega el paquete. Me giro de golpe, decidida a no dejar que la cara preciosa del señor Reid interrumpa mi profesionalismo, y le entrego el paquete.

—Espero que volvamos a verte, David —digo cortésmente. Él sonríe.

—Eso depende de ti, muñeca —responde, antes de darse la vuelta y dirigirse a la puerta principal, con los formularios bien sujetos en la mano. Me mira por encima del hombro justo después de empujar la puerta para abrirla y me guiña un ojo.

Inhalo cuando se va; la puerta se cierra demasiado fuerte, a mi parecer. Como si estuviera demasiado consciente de ello. Corro hacia la barra tan rápido como me lo permite mi paso. Nico ya tiene un martini listo para mí, que me trago de un solo trago.

—¿Estás bien? —pregunta, con preocupación evidente. Nunca me comporto así aquí. Como si estuviera… afectada.

Solo le hago un gesto con el pulgar arriba y sigo bebiendo. Él toma su walkie.

—Sel, ya va para arriba —dice, viendo cómo estampo el vaso ya vacío sobre la barra y corro hacia la puerta que sube a la oficina.

—¡QUÉ MALDITA PESADILLA! —grito al abrir de golpe su puerta y entrar hecha una furia. Ella está sentada detrás del escritorio, con los ojos muy abiertos, todo ordenado en preparación para mi regreso—. Fue ridículo, Sel, yo JAMÁS…

—¿Qué te dijo?

—¿Qué parte exactamente? ¡Porque fue todo…

—Después de que le enseñaras la Habitación 4 —aclara, girándose hacia la pantalla de su computadora y haciendo clic con el mouse de forma errática—. Sabes que aquí no tenemos sonido, pero ¿esto? —gira la pantalla para mostrarme la grabación de la cámara: él acercándose a mí, su mano yendo a mi mejilla.

Se me eriza la piel de la cara por el recuerdo.

—¿Qué demonios te dijo para que tu cara se viera así?

—Él… —inspiro—. Me quiere.

—¿Perdón?

—Me quiere. Para dominar. Quiere que yo sea su sub —murmuro. Sus ojos se abren aún más.

Entonces se echa a reír.

—¡Esto no tiene gracia!

—Dios mío, Nora, esto es… Dios, esto sí que es algo—. No deja de reírse, frotándose los ojos—. Reid, tu jefe, el que te gusta, quiere dominarte a ti, ¿la dominatrix de la casa? Jesús…—. Vuelve a reírse.

—¡SEL!— grito, y ella tose, intentando incorporarse en la silla y ponerse cara de profesional.

—Sí, no, tienes razón. Mmm—. Se pone un dedo en los labios mientras piensa—. ¿Y tú qué le contestaste?

—Le dije que no, que yo no soy sumisa.

—Pero no es que nunca seas sumisa, solo que—

—Dijo que pagaría extra.

—¿Dijo qué, perdón?—. Se le cae la mandíbula—. ¿Extra?

—Sí, quiere pagar extra por tenerme. Dijo el doble.

Sel y yo compartimos una mirada en silencio. Yo hago una mueca incómoda, y ella sigue con la boca abierta, en shock.

—No— digo, viendo cómo le giran los engranes en la cabeza—. Sel, no voy a hacerlo.

Por fin cierra la boca y respira mientras me mira. Tamborilea con los dedos sobre el escritorio.

—Primero veamos qué sale de su cuestionario. Emma es una buena sumisa, igual hace buena pareja con él— dice Sel en voz baja, como si se lo dijera más a sí misma.

Asiento y me disculpo, con la intención de volver al bar e intentar olvidar el encuentro que acabo de tener con el señor Reid.

~ ~ ~ ~ ~

Los días siguientes en el trabajo descubro que no puedo mirarlo a los ojos. Nuestras conversaciones se resienten un poco: se vuelven más incómodas, más profesionales, y me encuentro intentando no pasar demasiado tiempo a su lado. En parte porque no quiero que note que soy la misma chica del club, pero también porque no dejo de pensar en sus palabras. En su toque. En cómo me miró cuando me estaba pidiendo a mí.

No sé si ya devolvió sus formularios. Sel no me ha dicho que lo haya hecho, pero quizá también está evitando hablarme de él en general después de cómo reaccioné. No es hasta el domingo por la noche, una de mis noches libres, que me llama mientras estoy en casa viendo la tele.

—¿Qué onda, perra?— digo con la boca llena de pizza.

—Necesito que estés tranquila.

De inmediato dejo de masticar.

—¿Estás tranquila?— pregunta. Trago—. ¿Nora, me escuchas?

—¿Qué pasa?— pregunto. Del otro lado oigo cómo inhala con fuerza.

—Hizo match.

Sé que está hablando de David. Me inclino hacia adelante para dejar el plato en la mesa de centro.

—Ok. ¿Y?— pregunto, temiéndome la respuesta que medio sé que viene.

—Hizo match contigo.

—No me jodas—. Aprieto los ojos y dejo caer la cabeza hacia atrás.

—Sabes que mantengo tu perfil de sumisa en el sistema por si acaso nos llegaba otro Ethan. Parece que ya lo tenemos.

Me pongo de pie y empiezo a caminar por la sala mientras lo pienso.

¿El señor Reid hizo match conmigo?

—Hay un par de puntos en los que está a un nivel de tus respuestas, pero eso se puede negociar— continúa Sel.

—¿De verdad estás pensando en sugerirme que haga esto?— espeto.

—¿Te acuerdas de nuestra conversación de esta semana?— pregunta—. Necesitas algo diferente. Hace mucho que no eres sumisa. Es con tu jefe. ¿Me vas a decir que este no es el escenario perfecto para meterle drama a tu vida?

—No era exactamente lo que tenía en mente— gimo.

—Además, ya llamó otra vez preguntando si se había tomado en cuenta su solicitud. Su solicitud: tú. Y ofreció una cantidad obscena de dinero para asegurarse de que pase.

—¡Sel!

—La verdad no tengo una buena razón para decir que no, Nora, y tú tampoco.

—¿Aparte del hecho de que podría arruinarme la vida? ¿Mi trabajo de día?

—Con lo que ofreció, ni siquiera necesitarías tu trabajo de día.

Me quedo quieta.

—¿Cuánto?

—Eso lo revisas después de tu primera reunión con él.

—¿Mi primera…? ¡¿Ya la agendaste?!

—…Posiblemente.

—¡SELENA!

—Solo ven y habla con él. Puedes negociar una tarifa especial, lo que sí y lo que no vas a hacer, lo que necesites. Pero lo vas a hacer, porque estás estancada, y porque, al parecer, él es perfecto para ti.

—Si sale mal, renuncio.

—Bueno, eso ya lo veremos, ¿no?— responde, y se nota que sus palabras se deforman por una sonrisa—. Martes, 9:30 p. m. Ponte algo especial.

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