Propiedad del lobo

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Capítulo 6 Compañía

Me removí un poco en la cama debido al frío que sentía. Abrí los ojos y noté una silueta junto a mi cama. Me asusté, quedándome paralizada, era una silueta de un hombre.

—¿Damian? —quise saber en un hilo de voz ya que me había dicho que vendría. La silueta se sentó en mi cama y gracias al reflejo de la Luz de Luna que entraba pude ver su cara. Respiré aliviada porque sí era Damián. —Me asustaste horrible.

—Lo siento —Damian se acostó en mi cama junto a mi, abrazándome. Empecé a sentir calidez cuando se acostó. Damián estaba calentito y eso me gustó. —Te dije que vendría hoy, ¿pensaste que no?

—La verdad si, me quedé dormida esperándote.

Damián me abrazó más cerquita de él, se sentía tan extraño estar así con él, en esta situación los dos juntos.

—Tranquila, ya estoy aquí, descansa —me dice, dándome un beso en la frente.

En unos momentos nos quedamos dormidos.

A la mañana siguiente palmeé el lado junto a mi pero estaba vacío. Desperté, sintiendo unos rayos de Sol en mi cara. Damián no estaba, ¿a que hora se había ido? Miré el reloj de la mesita de noche, eran las ocho y media de la mañana. Claro, Obviamente se iría antes porque es muy tarde ya. Además no me quería ni levantar pero mi panza rugió pidiéndome comida. Me puse en pie y me dirigí al baño, tenía que hacer mis necesidades. Me lavé las manos al terminar y de paso de metí a la ducha, me bañaría desde ya para no estar atrasándome más después. Aunque no vaya a hacer nada.

Recordé la cena que tuve con los señores Brown anoche, todo lo que estuvimos platicando. Había sido una cena muy animada la verdad. También recordé a Damián y el hecho de que haya venido a dormir conmigo. Me gustó, me gustó mucho ese gesto, fue bueno, me sentí acompañada, me sentí segura.

Salí de la ducha y busqué algo de ropa. Esta vez me puse un pantalón licra en color negro, una camisa mangas largas algo corta y unos converse negros. Sequé mi cabello y lo peiné, me hice una trenza. Me maquillé un poco dejándome natural si, me puse perfume y bajé las escaleras en dirección a la cocina. Allí estaba Liana como siempre junto con papá, pero esta vez también estaba Lana.

—Buenos días —salude, llamando la atención de todos.

—Buenos días, cariño —papá se acercó a mi y me dio un beso tierno en la frente.

—¿Como dormiste, Angie? —me pregunta Liana.

—Bien.

—Justo estaba esperándote —me dijo Lana, tomándome del brazo y sacándome de la cocina, llevándome a la sala.

—¿Que pasa?

—¿Es verdad lo que me dijeron? Bueno, lo que se rumora por ahí.

Fruncí el ceño un poco confundida.

—Dime que es y yo te diré si es verdad o no.

—Dicen por ahí que eres novia de Damián —soltó. Bueno, no era novia pero estábamos en eso. Nos estábamos conociendo mejor y si funcionaba pues seríamos novios. Eso fue lo que me pidió Damián. Además yo no tenía ningún problema con eso. Lana se me quedaba viendo un tanto extraña, como medio preocupado. No ilusionada como lo haría una amiga.

—No somos novios —admití. La vi que respiró aliviada—Es muy temprano para eso, ahorita solo estamos saliendo y conociéndonos mejor.

—Pero, Angie, Lara...

—¿Que hay con ella? —me cruce de brazos.

—Ella no está feliz y déjame decirte que hará lo que sea para que ustedes dos no tengan nada, bueno, que tú no puedas tener nada con él. Lara es una chica muy peligrosa, por favor no te confíes, ¿si?

—Gracias por el consejo y por advertirme pero no le tengo miedo a Lara —le hice saber. Ella asintió, se veía medio preocupada. Si Lara estaba celosa y quería arruinarme no era mi problema, además yo no me dejaría. Lara no sabía con quien se estaba enfrentado. Creo que era hora de sacar a la antigua Angelique solo para defenderme de Lara... en dado caso de que me quiera hacer daño.

—Vengan a desayunar —escuché la voz de Liana.

—Vamos —la tomé del brazo, buscando la cocina. Nos sentamos los cuatro a desayunar animadamente. El desayuno estaba rico a decir verdad, pero admito que a veces me hace falta tener en la mesa a mi hermana Monique, habíamos desayunado juntas toda la vida y ahora hacerlo sola se sentía el vacío. Aunque dudo mucho que a ella le haga falta desayunar con papá y conmigo, estaba muy feliz con Colton Dashner. Jamás pensé que mi hermana se fuera a fijar en alguien como Colton, ella que se las daba de puritana, de que no rompía un plato. Ella que era tímida y reservada. No se, eran como muy diferentes. Pero seguro que esa diferencia los hizo enamorarse.

Terminé mi desayuno al igual que Lana.

—¿Me acompañas? —me dijo ella.

—¿A donde?

—A la biblioteca del pueblo, tengo que hacer algunos trabajo y quiero buscar libros. Estoy inscrita a una clase.

—¿Clases en diciembre?

—Si, aquí dan clases en las vacaciones —me dice.

—Un curso.

—Si.

—Está bien, vamos en mi coche. —salimos de casa y nos dirigimos a mi coche, estaba muy orgullosa de él porque me había costado mucho. Nos montamos y arranque, manejando por esa carretera solitaria rodeaba de árboles inmensos.

—¿En verdad te gusta Damián? —me preguntó de repente.

La miré de reojo, ni sabía por qué le molestaba tanto que yo estuviera tratando a Damián.

—No te sabría decir, ¿por qué?

—Por nada, es que me sorprende de Damián, se veía tan inexpresivo y serio. No lo sé.

—Lo mismo pensaba yo.

Cuando llegamos a la biblioteca del pueblo me estacioné cerca y bajamos. Las carreteras eran transitadas. Entramos a la biblioteca, Lana empezó a buscar su libro. El chico de la biblioteca era joven y usaba lentes.

—Buenos días, Lana —la saludó—Y hola, chica que no conozco.

—Hola. Dennis, ella es mi amiga Angelique, se acaba de mudar.

—Oh, entonces mucho gusto, Angelique, soy Dennis.

—Mucho gusto, Dennis

—¿Que estaban buscando hoy?

—Unos libros de cocina, de los que tienen recetas ancestrales.

—Claro, pasillo C sección 2.

—Gracias, Den.

Lana y yo caminamos hacia el pasillo C en busca de la sección 2, cuando llegamos ella tomó varios libros y empezó a ojearlos.

—No sabía que estudiabas cocina.

—Me gusta aprender de todo cuando estoy libre, esta vez me tocó cocina. Deberías de hacer lo mismo para cuando te cases con Damián, tienes que alimentarlo bien. —me molestó.

—Muy graciosa.

Escuché risas cerca.

—Lo se, es la cosa más horrible que he visto —dijo una voz femenina, iban pasando por el pasillo la chica que estaba con Damián, creo saber que era Lara. Ella me miró y se detuvo en seco, cruzándose de brazos—Vaya, vaya, miren a quien tenemos por aquí.

Dos chicas más aparecieron junto a ella. Sus amigas o sus secuaces.

—Es la Zorrita que anda detrás de Damián.

—Cuida tus palabras, estupida —espeté. No podía permitir que me humillara o me tratara como se le diera la gana.

—Uy, pero si habla —se acercó—las perras no hablan —susurró muy cerca y muy amenazante—Escúchame bien, vas a alejarte de Damián porque si no lo haces te las verás conmigo y créeme, no te conviene tenerme de enemiga.

—Fíjate que no se me da la gana. Además, ¿por qué tendría que alejarme yo cuando es Damián quien me busca? Cuando es él quien me pidió salir, es más, hasta me llevó a cenar con su familia.

Lara pareció sorprendida ante eso último, al parecer Damián aún no había llevado a la chica a cenar con la familia y por eso se sintió herida en su ego.

—Te arrepentirás, estupida, te lo advertí —dio media vuelta y se fue con sus amigas plásticas.

—Angie, en serio que tienes mucho valor.

—No es valor, es que no me gusta que me quieran humillar o amedentrar. Esta loca.

—En serio, cuídate, Lara es muy peligrosa.

—Está bien, Lana.

Liana escogió sus libros y los dos salimos a la calle. El día estaba soleado y muy bonito, quise estar más tiempo bajo el sol.

—¿Que haremos hoy? —me preguntó Lana.

—No lo se, lo mismo me pregunto yo.

—Podríamos ir al lago y hacer un tipo picnic, ¿no crees?

—Está bien, vamos al supermercado a comprar algunas cosas. —sugerí. Nos montamos al coche y maneje hacia el supermercado. Cuando nos bajamos tomamos un carrito y entramos. Metimos muchas cosas, algo de papas fritas, refrescos en lata, metimos una torta con relleno encima, unos cuantos yogurts. También metimos pan para hamburguesas, carne. Tendríamos que llevar la parrilla de papá para hacerlas. Planeaba pasar un día bastante animado con Lana hoy. Metimos también galletas con chispas de chocolate, algunos nachos, crema, metimos fresas y uvas. Y muchas cosas más.

—Pagaremos mitad y mitad —sugirió ella.

—Claro, no te preocupes.

Fuimos a la caja con todas las cosas y pagamos. Luego llevamos las bolsas al coche.

—¿Te importa si invito a alguien pero no te molestas? Y tampoco le digas a tu padre o a mi madre... sé que ellos no lo entenderían.

—Claro, no te preocupes.

—Es a Theo.

—¿Theo? El primo de Damián.

—Si, ese. —tomó su celular y se adentró al coche. Rodee el coche y me monté también. —Hola, Theo, ¿Que harás hoy? Es que Angelique y yo haremos un pícnic en el lago, estás invitado. Si, también dile. Allá te espero, bai.

—Con que Theo, ¿he? —ronroneé, arrancando.

—Si, hemos estado saliendo desde hace algún tiempo.

—Theo me cae bien, me pareció un chico muy centrado y muy inteligente también.

—Lo es, en serio que lo es.

Manejamos hasta llegar a casa por el asador.

—Papá, ¿me prestas tu asador? —le pregunté. Estaba con Liana en la sala, al parecer planeaban ver alguna película o algo.

—Claro, puedes usarlo —me dijo.

—Es que iré con Lana y haremos un picnic en el lago.

—Está bien, solo tengan cuidado.

—Claro.

Tomé el asador, no era tan pesado porque era algo pequeño. Lo monté en la cajuela del coche y luego me monté al asiento principal.

—Listo —le dije, encendiendo el coche y manejando hacia el lago.

—No te molestes pero también invite a Damián —me dijo. La miré rápidamente.

—Hmm no me molesta, es solo que pensé que pasaríamos un día de chicas —me encogí de hombros.

—Lo siento... pensé que sería buena idea estar con nuestros chicos. No le hagas mucho caso a Lara, ella es un poco egocéntrica y quiere que todo el mundo haga lo que ella quiere. No se por que Damián se pondría de novio con ella.

—Si, pero eso ya es pasado. Creo —me detuve junto a un árbol. El algo estás frente a nosotras. —Está hermoso.

El sol le daba el toque, los árboles se miraban verdes, muy verdes y el lago tenía un color azul casi turquesa. Lana y yo nos bajamos, sacó una manta y la tendió en el suelo. Luego sacamos las cosas y las fuimos acomodando. Me comí algunas fresas en el proceso.

—Lastima que no trajimos un bikini. El clima está muy fresco.

—Hmm si, para eso tenemos la ropa interior.

Lana y yo nos quitamos la ropa quedando en ropa interior nada más, como si anduviésemos en bikini. Es prácticamente lo mismo. A lo lejos pude ver a Damián venir con Theo. Me puse un poco nerviosa pero los controlé. Damián era mi cita este día.

—Hola, Angie... —me saludo Theo.

—Hola, Theo...

Damian se sentó junto a mi, dándome un beso en la mejilla.

—Estas hermosa.

—Gracias.

Lana y Theo platicaban juntos. Ella le daba de comer uvas en la boca.

—¿Te apetece bañarte ? —me pregunta Damián.

—Si, la verdad quiero.

—Bueno, pues vamos —se puso en pie y empezó a quitarse su ropa para solo quedar en bóxers. Antes de que mi mirada se fuera para otro lado me puse en pie para irnos al agua. Estaba tibia pero muy rica.

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