OJOS AZULES

Descargar <OJOS AZULES> ¡gratis!

DESCARGAR

Capítulo 9 DIFÍCIL DECISIÓN

PV ALAIA

—Alaia, ¿Qué esperas para hablar con Zac? — Mariana no ha dejado de sermonear y sé que tiene mucha razón.

—Mariana, ya te lo dije, no lo sé , y ¿si él no me cree? ¿Y si Sara se encarga de hacernos daño o peor aún de hacerle algo a Henry?, yo me moriría.

—¿Y Zac? ¿Acaso él no te importa? ¿Sabes de lo que es capaz esa loca, y no vas ayudarlo? Él te está ayudando a ti Alaia, y no me parece que sea justo, si él no te cree dile que la investigue, y que verifique por el mismo, pero estoy segura que con tus pruebas no será necesario. —lloro amargamente porque sé que tiene razón, pero tengo miedo, Sara ha hecho de mi vida un infierno, y parece que nadie puede entender eso.

—Claro que me importa, es una persona buena e inocente que se enamoró de la persona equivocada, una persona quién es el mismísimo demonio.

Para mí es una difícil decisión, porque si hablo estoy haciendo lo correcto, pero también sé que si lo hago, estamos sentenciando a Henry y a mí a una muerte segura.

—Una vez que hables con Zac él te dará protección, él los va a cuidar a Alai.

—Tú no entiendes Mariana, mis padres tenían guardaespaldas, ellos tenían protección y aún así los mató, no sé cómo hace para siempre salirse con la suya, pero no quiero que algo le pase a Henry, no podría soportarlo, ya no podría soportar más dolor. — digo en un mar de lágrimas, y cayendo de rodillas al piso, me abrazo a mi misma, es tanto el dolor que guarda mi corazón que no se si algún día pueda sanar.

Mariana se arrodilla frente a mi, y me abraza fuertemente, se que está meditando lo que acabo de decirle, un largo suspiro sale de su boca, pero antes de que pueda decir algo llega Marianne, quién al verme en ese estado se asusta.

—¿Qué pasa Alai? ¿Porqué lloras de esa manera? ¿Acaso te sientes mal?

Se que no podré explicar mi comportamiento, se que tengo que empezar a decir la verdad, y lo mejor, será empezar por Marianne, ella ha sido muy buena conmigo y Henry desde que nos conoció.

—Yo, tengo que contarte algo, tengo que decirte la verdad, yo... yo ya no puedo más — suelto a llorar nuevamente — será mejor sentarnos en el sofá.

—Yo voy a ir a traer unos té, Alai y yo necesitamos tranquilizarnos, y tú mamá también lo necesitarás — Mariana se va directamente para la cocina, mientras nosotras salimos de mi habitación para ir a la sala.

—¿Cariño quieres empezar hablar?, la verdad estoy muy nerviosa.

—Marianne, primero que nada quiero que sepas, que si nunca te había dicho la verdad, no es porque no quisiera, sino por miedo, mucho miedo, espero que puedas perdonarme.

—¿Alaia de que hablas? —la voz de Marianne es de preocupación.

—Mamá deja que termine de hablar y te explique las cosas ¿Quieres? — dice Mariana entrando a la sala con una bandeja con tres tazas de té.

—Marianne, yo conozco a Sara, y más de lo que todos la conocen, ella es mi hermana por parte de padre, pero cuando su madre murió decidió quitarse el Díaz y dejarse el Wilson.

La mano de Marianne se va a su boca para callar un jadeo, y sus ojos se llenaron de lágrimas. Mientras le iba contando todo lo que me unía a Sara, o peor aún todo el daño que nos había hecho, ella negaba con la cabeza, y lloraba amargamente, miles de lágrimas caían por su rostro, y yo me sentía miserable.

—¿Por... por qué hasta... ahora me lo dices?. — pregunta hipando por el llanto.

—Porque... porque todo se está saliendo de control... — digo También en medio del llanto.

—¿Qué quieres decir con eso? — volteo a ver a Mariana, ahí es ella la que tiene que contarle a Marianne lo que escuchó.

— Mariana... — le digo, ella asiente y su madre se gira a verla.

—Mamá, yo escuché a Sara hablar con alguien por teléfono, decía que entre más rápido se casara con Zac, más rápido se desharía de él, y podría al fin ser la heredera de todo. Mamá, ¿sabes lo que eso significa verdad? —Marianne asiente, en medio del llanto. —Va a matar a Zac, y no podemos permitirlo, yo traté de hablar con él, le dije que ella lo engañaba, pero no me creyó, pensó que todo lo estaba inventando, no me quedó más remedio que dejar eso por la paz, y decirle que tenía celos, no quería que se enojara conmigo.— Marianne se levanta y empieza a caminar de allá para acá.

—Nunca me ha caído bien esa maldita perra, pero por el amor que veía en Zac decidí soportarla, si mi hijo era feliz lo demás no me importaba, pero ahora, quiero, quiero matarla con mis propias manos, por supuesto que vamos a impedir esa boda. Alaia querida, yo entiendo por todo lo que has pasado y me duele todo lo que has sufrido, no te voy a juzgar por el hecho de que hayas callado, por que la verdad tenías tus propias razones, pero te pido que no dejes que Sara le haga daño a mi hijo, tú eres la única que puedes convencerlo.

—¿Cómo estás tan segura Marianne?, ¿Y si me hecha a patadas por que no me cree? ¿O peor aún si le dice a Sara que yo la calumnie? Ella me va a matar y a Henry también. — vuelvo a estallar en llanto, tengo tanto miedo.

—Eres transparente Alaia, Eres única, e inocente, te aseguro que mi hijo te va a creer.

—¿Qué es lo que voy a creer madre? —la voz de Zac nos llega a las tres, quienes pegamos un pequeño brinco, del susto.

—¡Zac! — decimos las tres al mismo tiempo.

Él nos mira con el ceño fruncido, no aparta la mirada de ninguna.

—¿Y bien? ¿Qué es lo que tengo que saber?

—Alaia tiene que hablar contigo hijo — miro a Marianne nerviosa, se lo que tengo que hacer, pero a la vez tengo mucho miedo, y eso para mí es una difícil decisión.

Capítulo Anterior
Siguiente Capítulo