OJOS AZULES

Descargar <OJOS AZULES> ¡gratis!

DESCARGAR

Capítulo 8 ENGAÑADO

PV ZAC

Alaia tiene dos días en el hospital, hoy le dan de alta, estoy en mi oficina viendo los contratos para una nuevo proyecto, en eso la puerta se abre y levanto mi cabeza molesto, por esa interrupción tan bruscamente, y me encuentro con una Sara sumamente enojada, suspiro al verla tan hermosa como siempre.

—¿Se puede saber qué diablos te pasa Zac? Tengo dos malditos días sin saber de ti, te he llamado y no contestas, te he ido a buscar y nunca estás en tu casa, incluso he venido aquí y tampoco has estado, dime ¿Dónde diablos has estado metido?

Con Alaia, pero eso no podía decírselo. Además el tono con que me ha hablado no me gusta, ya que no parece a la Sara de la que me enamoré.

—Primero bajame ese tono en el que me hablas, te adoro lo sabes pero eso no te da derecho a que me hables como te dé la gana. Segundo he estado muy ocupado Sara, he tenido que resolver algunos problemas muy graves. Es cierto me has llamado y no he podido contestar, pero yo porque he estado ocupado, a cambio tú, no contestas porque no te da la gana. Tercero desde cuando me hablas en ese tono, nunca lo habías hecho, ¿acaso es que aún no conozco quién realmente eres?— sus ojos se abren como platos al escuchar mis últimas palabras.

—No cariño, no es así, me conoces perfectamente cielo, lo que pasa es que te extraño muchísimo y no haces por donde buscarme, ¿Acaso ya no me quieres? —me levanto y llego hasta donde se encuentra y la abrazo fuertemente.

—Claro que si mi amor, pero ya te dije que he estado muy ocupado, en verdad han surgido cosas muy importantes, pero te prometo que te recompensare.

—Para hacer eso tendrías que al fín casarte conmigo.

—Amor ya tenemos fecha, dentro de dos meses, seremos marido y mujer.

—Es que yo no quiero esperar tanto Zac, yo quiero ser tu esposa ya, que todo el mundo se de cuenta que eres mío y yo soy tuya.

—Pero yo todo el mundo lo sabe cielo.

—¿No me quieres lo suficiente Zac?, mejor dímelo de una vez por todas. — resoplo frustrado, empieza con esos berrinches que odio.

—Basta Sara, sabes que las cosas no son así, y además odio cuando haces berrinches como una niña, y lo sabes.

—Está bien, tranquilo, no te molestaré más, cuando veas que vas a tener tiempo para mí, búscame o mejor Llámame para ver si yo tendré tiempo, se que te molesta que actúe de esa forma y a mi me molesta que no me des mi lugar, lo único que hecho todo este tiempo es amarte y tratar de complacerte Zac y yo lo único que he pedido a cambio es tu amor y tu tiempo, pero si crees que es muy difícil hacerlo, lo mejor será que terminemos.

Sus palabras me alertan, ya que no quiero dejarla, yo.., yo la quiero, aunque no se porqué la imagen de Alaia llega hasta a mí en estos momentos.

—No digas eso Sara, no es lo que yo quiero, sólo te pido que me entiendas.

—¿Y tú? ¿Logras entenderme? Porque creo que no Zac. — y sin más da media vuelta y se va. Quiero ir tras ella, hacer que entienda, pero sé que será difícil, ya que está enojada, suspiro frustrado.

Paso lo que queda de la tarde en reuniones, a las 4 de la tarde salgo camino hacía el hospital para ver Alaia, hoy la llevaré a mi casa, le compré un apartamento, pero lo están decorando y aparte quiero cuidarlos unos días hasta que ella crea que están listos para seguir solos, también le voy a ofrecer un trabajo en la empresa a Henry lo cambiaré de escuela, irá a la mejor, ese pequeño niño es super inteligente y es un pequeño guerrero al igual que Alaia.

—Señor hemos llegado. —Brasile interrumpe mis pensamientos.

—Gracias, en unos minutos estamos de regreso...— Me quedo un momento pensando en preguntarle lo que ronda por mi cabeza, hasta que decido preguntar— ¿Has encontrado algo de Sara?

—Welch dijo que tenía algo, pero que terminaría de investigar para mandarlo todo de una vez. —asiento.

—Después de instalar Alaia en la casa me llevarás a ver a Sara tengo que hablar con ella.

—Está bien señor, como ordene.

—Gracias— sin decir más me dirijo hasta la habitación de Alaia, quien ya está cambiada, me quedo como un estúpido viendo lo hermosa que se ve con ese vestido de verano que Brasile trajo en la mañana.

—Madre, Alai —saludo a ambas con un beso en la mejilla —¿Lista para ir a casa?

—La verdad es que no, yo creo que debería irme a mi casa. — arrugo mi frente al escucharla.

—No empieces Alaia, irás conmigo, sólo serán por unos días, luego irás a un lugar que te encantará ahora andando, ¿Madre, vendrás con nosotros?

—Sí, tengo que recoger a Mariana que está en tu casa con Henry —asiento.

—Si quieres se pueden quedar en casa esta noche, yo iré a ver a Sara y no sé si regrese a casa.

Mi madre pone mala cara al mencionar a Sara, pero ella sabe que yo la quiero y es la mujer con la que quiero estar, en cambio Alaia ha puesto cara de terror puro, como si estuviera muriéndose de miedo con tan sólo el nombre de Sara.

Después de una pequeña discusión con Mariana y mi madre voy con Brasile a casa de mi prometida, quiero reconciliarme con ella, por eso iré sin avisar, quiero darle una sorpresa.

Al llegar donde Sara vive un auto está detenido al frente de nosotros, justo cuando me voy a bajar del auto la puerta del otro vehículo se abre y sale mi bella Sara sonriendo feliz, y detrás de ella un hombre que en la vida había visto, este la agarra por la cintura y la gira, para besarla, y ella gustosa corresponde, ella termina el beso lo agarra de la mano y se adentran en el edificio, yo sigo en shock por lo que acabo de ver, ¡me ha engañado!

Capítulo Anterior
Siguiente Capítulo