Capítulo 6 LLEGAR A TIEMPO
PV ZAC
Cuando salí de la casa de esa mujer no sé porque, pero me sentía inquieto, algo me decía que no podía dejarla sin ayuda. Mi madre se fue destrozada y llorando, me dolió verla así, por un pequeño momento pensé que me estaba cayendo pésimamente mal Alaia, pero cuando recuerdo la manera en que han sobrevivido algo se oprime en mi pecho, eso y la bendita necesidad de que tengo que protegerla no me dejan en paz.
—Brasile, manda a Eddy y a Roger a vigilar a la señorita Díaz y a Henry, quiero que estén aquí a más tardar media hora, y que vigilen a cada movimiento que hagan y cada persona que llega a su casa, siento que algo pasa y tengo que averiguar que es.
—Sí señor— dice con voz profesional, entro al auto para ir a casa, Brasile dura más en entrar porque está hablando por celular, supongo que cumpliendo con mis ordenes, lo veo colgar, y de una vez entra al auto.
—Listo señor, ya viene para acá, estarán aquí en 15 minutos. —asiento con la cabeza.
—Gracias Brasile, ahora Llévame a casa. — asiente, y salimos de ahí rumbo a casa, no se porqué me inquieta tanto lo que les pueda pasar.
En la mirada de Alaia vi miedo y que algo oculta, es increíble lo transparente que es ella, refleja bondad pura, inocencia, y aunque me cueste aceptarlo, lo refleja más que Sara, ella es pura transparencia, sus ojos, son tan hermosos. ¿Qué diablos estoy pensando? Sacudo mi cabeza, saco mi celular del bolsillo y decido llamar a Sara.
Cuelgo frustrado, últimamente la llamo hasta tres veces y no contesta, hasta cuando quiere me llama, nunca he sido un hombre intenso, respeto su espacio, su privacidad, pero esto no me está gustando nada, y la verdad estoy desconfiando. Algo no me gusta y sin querer las palabras de Mariana llegan a mi cabeza.
"Ella no es buena. ¡Te engaña!"
"Prométeme que siempre te vas a cuidar y no vas hacer tan confiado con la gente que te rodea."
¿Será que es cierto? ¿Mariana sería capaz de engañarme? Mi hermana nunca se ha comportado como lo hizo hoy, ella no es de mentir, ni de alzar falso hacía las personas, pero es que Sara me ha demostrado que es buena y que me ama.
—¿Le sucede algo señor?, si me permite opinar, creo que algo más le preocupa y no es sólo la señorita Díaz — Las palabras de Brasile me sacaron de mis pensamientos, por lo que decidí mirarlo fijamente por el retrovisor.
—Y no te equivocas Brasile, hay algo que me inquieta, y creo que tendré que romper una promesa que hice hace unos meses atrás. —asiente con la mirada fija al frente.
—¿Y tendré yo algo que ver con eso de romper su promesa?
—Sí Brasile, quiero que investigues a Sara, cada paso que hace, con quién sale, con quién interactúa, todo, absolutamente todo y que sean discretos, muy discretos porque si ella se llega a dar cuenta y no está haciendo nada y mis ideas son erróneas la perderé y yo no quiero eso. — observo que Brasile me mira fijamente — ¿Qué pasa? Dímelo.
—Que me extraña que quieras investigarla, desde que empezaron a salir te lo propuse, pero te negaste. — sonrió al oír que me tutea, millones de veces le he dicho pero no ha querido.
—Sé que tienes razón, pero cuando empezó ser mi amiga, dijo que estaba cansada de que la gente alrededor de ella no fuera falsa o mentirosa, y que su ex novio nunca confió en ella de verdad y la mandaba a investigar y él se arrepintió por que nunca encontró nada, por el contrario, lo que hizo fue perderla. Me dijo que si alguien mandaba buscar a otra persona era porque no confiaba en ella y mucho menos iba amarla, por eso decidí no hacerlo, quería que se sintiera segura y demostrarle que yo confiaba en ella.
—¿Y por qué quieres investigarla ahora? —me encojo de hombros.
—No lo sé, siento que algo no anda bien, y sabes que cuando algo se me mete en la cabeza por algo es. ¿Podrás ayudarme con eso?
—Por supuesto señor, apenas lleguemos me pongo en ello. —asiento.
—¡Gracias!
Al llegar a casa, me fui a dar un baño, necesitaba relajarme, cuando salí seguía igual, no había podido relajarme nada.
Decidí ir por un vaso de vino, en la cocina se encontraba Brasile, y por su actitud me estaba esperando.
—¿Que pasa?
—Tengo noticias sobre la señorita Díaz — muevo la cabeza para que prosiga, —Su hermana estuvo durante un rato y luego se fue, Díaz al cabo de media hora salió con el niño, lo dejó donde una señora y luego se dirigió al hotel donde trabaja.
—¿Qué no se supone que está enferma? ¿Cómo puede ir a trabajar en su estado?
—Señor hay algo más. —dice preocupado
—¿Que pasa? No me asustes.
—Eddy, y Roger decidieron entrar al lugar, cuando lo hicieron encontraron a una mujer hablando por celular con otra persona, ella le decía que todo se había hecho como pidió, y que lo más probable era que la señorita Díaz no iba a pasar de hoy. —Mis ojos se abren como platos al oírlo.
—Brasile vamos inmediatamente hacia donde se encuentra y que saquen inmediatamente a Alaia de ahí.
—Ese es el problema señor, que hay 150 habitaciones, y parece que la señorita no quiere cooperar en decirnos en cuál está.
—¡Mierda Brasile!, eso no es bueno, apresúrate.
—Si señor. — Brasile manejó como un desquiciado, pero la verdad no me molesta, por el contrario.
—¿Dónde está Alaia? — le pregunté a Roger, apenas pongo un pie fuera del auto.
—Arriba no está, creo que cada minuto que perdemos es fatal, hay que encontrarla ya. —asiento, se que tiene razón.
—¿Dónde está la mujer que sabe todo esto?
—Por aquí, sígame señor Lombardi. — lo sigo y llegamos a uno de las habitaciones.
—¿Cuánto quiere? Si me dice dónde está Alaia, le doy la cantidad que quiera y la dejo marchar, sólo dígame ¿dónde está?.
—No creo que a su novia le agrade que usted desperdicie dinero en alguien que usted no conoce. —Frunzo el ceño al oírla, ¿que tiene que ver Sara en todo esto?
—Eso no es de tu incumbencia, así que dime ¿que quiere?, antes de que pierda la paciencia y te entregue a la policía.
—Ok, quiero dos mil dólares...
—Ok, Brasile haz el cheque de inmediato... — él asiente y sacando la chequera
—Mientras él lo hace, dígame ¿dónde se encuentra?.
—Abajo en la bodega... que está por el parqueo.— inmediatamente salgo corriendo, pero antes de marcharme, le grito a Brasile que se encargue de esa loca. Sólo espero llegar a tiempo.
