No te dejaré ir, esposa mía.

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Capítulo 5 El comienzo de todo

HACE TRES AÑOS…

Nella caminaba por el jardín, estaba molesta, sus padres habían concertado un matrimonio con uno de sus socios, conocía al hijo, era un idiota engreído que jamás le había caído bien, además ella tenía en su corazón a ese guapo muchacho, hijo de los Brown, era un caballero, aunque frío, siempre era educado.

Además, siempre le daba una sonrisa cuando ajustaba sus armas para jugar a Paint, gracias a eso ellos eran el trío invencible, los dos eran buenos haciendo estrategia y ella ajustando las armas para que golpearan con más fuerza.

Esa tarde caminó hacia el parque más cercano y se sentó en una banca mirando el horizonte, no quería casarse con ese hombre, siempre quiso casarse por amor, pero eso en esta sociedad y en estos círculos no servía, aquí los hijos eran entregados como monedas de cambio para fortalecer alianzas, estaban en el 2023 y aun eso se usaba.

Suspiró frustrada hasta que sintió a un hombre sentarse a su lado, lo primero que vio fue su bastón con cabeza de león hecha de oro, se giró para encontrarse con esos ojos azules llenos de dulzura con los que siempre la miraban.

—Señor Brown, ¿qué hace aquí?

—Hola, mi niña, creo que lo mismo que tú, buscando respuestas, y creo que la acabo de encontrar.

Nella lo miró con curiosidad, sin saber a qué se refería.

—No me mires así, ¿sabes lo que le pasó a Vincent?

Nella negó con la cabeza, pero su corazón dio un salto solo al escuchar su nombre.

—Peleó conmigo para que aceptara a esa novia que tenía, la hija de los Johnson, siempre la encontré tan vulgar, no está a la altura de Vincent, además que su familia son unos arribistas, pero Vincent es terco y peleó conmigo hasta que la acepté, pero mi querida niña, más sabe el diablo por viejo que por diablo, el tiempo terminó dándome la razón.

—¿Le pasó algo a Vincent?

—La mujercita esa se fue a Grecia con el hijo de los Simmer, una familia más influyente que nosotros, dueños de un capital tres veces mayor que nuestra empresa. Botó a Vincent como si no fuera nada por un partido mejor.

—¿Cómo está él?

—Enojado, herido en el orgullo y, lo peor, frustrado consigo mismo por no saber elegir bien, así que le dije que la próxima vez elegiré yo, y es eso lo que estoy haciendo.

—¿A qué se refiere?

—Supe que te quieren casar con el hijo de los Thomas, y por tu cara no estás muy de acuerdo, te he visto Antonella, te he visto cómo miras a mi nieto, he visto cómo lo proteges en las partidas de Paint, él no se da cuenta pero yo todo lo veo, por algo tengo la cancha de Paint en mi casa, hay cámaras, primero las puse para entretenerme viendo jóvenes dispararse y hacer equipo, pero cuando los vi jugar a ustedes tres, Vincent, el cabeza hueca de Alex y tú, todo se puso más interesante, he visto cómo le cubres las espaldas  mi querida niña, he visto cómo vas un paso adelante, he visto cómo usas tu cerebro y cómo arreglas las armas para darle ventaja, y eso es lo que quiero para mi nieto, una mujer inteligente que pueda cubrirle las espaldas cuando el mundo lo ataque, una mujer que le dé las herramientas para ponerlo en ventaja, te quiero a ti, Nella.

—¿Qué? Pero, señor Brown, Vincent ni siquiera me mira, apenas sabe que existo.

—Exacto, no te mira, pero tampoco te mira con odio como mira a todos, eso en la vida de mi nieto es una ganancia, sé que, con tu dulzura, tu amor y tu comprensión lograrás derretir ese corazón de hielo que tiene, si esa zorra de Scarlett, que es una vulgar, logró enamorarlo, estoy seguro de que tú podrás hacerlo, además casarte con Vincent es infinitamente mejor que casarte con el hijo de los Thomas, ¿o no?

El corazón de Nella latía fuerte, casi saliéndose de su garganta.

—Y bien, pequeña, ¿qué dices? ¿Aceptas?

—¿Pero él estará de acuerdo?

—Lo estará, tranquila.

—Entonces sí, acepto.

El señor Brown sonrió y le golpeó la rodilla.

—Bien, entonces vamos a hablar con tus padres y luego con mi nieto, quiero que el matrimonio sea en dos semanas, será hermoso, yo me encargaré de eso.

Después de hablar con sus padres, el abuelo llevó a Nella a hablar con Vincent, él estaba sentado en la terraza con un vaso de whisky mirando el horizonte, perdido en sus pensamientos. Nella lo miró y su corazón latía con fuerza, su cabello negro desordenado, sus ojos azules fríos e intensos, el sol acariciaba su perfil dándole ese aire de dios griego.

El abuelo aclaró la garganta haciendo que él se girara y sus ojos se abrieron al ver a Nella a su lado.

—Abuelo… dime, ¿para qué querías que viniera?

—Bueno, como tu elección fue un verdadero fiasco, tal como te lo dije, elegí una nueva novia para ti, se casarán en dos semanas.

—¿Qué? ¿Estás loco?

—Míralo de esta forma, si no te casas con Antonella, no dejaré la gerencia de las empresas Brown hasta que tu hermano Vittorio salga de la universidad y se haga cargo, y tú no serás el CEO, en cambio si te casas con ella, al otro día te entrego la gerencia de manera perpetua hasta que tú decidas dejarla.

La mirada de Vincent se oscureció, se volvió gélida, miró a Nella haciendo que un escalofrío recorriera su espalda. Su mente trabajaba a mil por hora viendo los pros y los contras de casarse con ella.

—Necesito hablar con ella primero antes de tomar una decisión.

El abuelo asintió y los dejó solos, el corazón de Nella latía con fuerza, la presencia de Vincent era imponente, dio dos pasos y llegó frente a ella, era mucho más alto, Nella tenía que levantar la vista para mirarlo.

—¿Estás de acuerdo con esto? ¿No que las mujeres como tú esperan a su príncipe azul?

—Es casarme contigo o con un sapo, mis padres están arreglando el matrimonio con otra familia y el hijo de esa familia es un narcisista, por lo menos a ti te conozco y hacemos un buen equipo.

—Escúchame, Nella, una cosa es jugar Paint y otra muy diferente es el matrimonio, yo no te amo y no estoy en busca de amar a nadie, así que si te casas conmigo no esperes eso de mí porque no lo conseguirás, lo único que puedo prometerte es respeto, respetaré nuestro matrimonio no mezclándome con ninguna mujer, y espero que tú hagas lo mismo.

—Estoy de acuerdo, Vincent, pero sé que te terminarás enamorando de mí.

Una sombra de sonrisa apareció en los labios de Vincent, pero así como llegó desapareció.

—Está bien, abuelo, acepto este matrimonio, pero con la condición que prometiste, y nada de andarme pidiendo hijos porque eso no sucederá, y eso lo quiero por escrito antes de casarme con Nella.

—Lo tendrás, mañana mismo firmaremos el contrato, no te arrepentirás, Vincent.

Vincent miró a Nella con esos ojos azules y fríos.

—Eso espero…

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