Capítulo 6 Padre e hija
Taisha mirándolos y sonrió. Su hija fue la primera en saludar.
—Hola —dijo Aisha abrazando a Olivia.
—¿Cómo está la sobrina más hermosa del mundo? —preguntó Olivia, feliz.
—Bien, tía. Hola, tío Adam —saludó la niña.
—¿Cómo estás, linda? —le dijo él.
—De maravilla.
—Aquí está tu primito Andrés —anunció Olivia.
—Hola, Andrés —saludó alegre Aisha.
—Está hermoso, Olivia. No puedo creer que ya tenga casi dos años —comentó Taisha, encantada con su sobrino.
—Sí.
—Está guapo como el padre —añadió Adam.
—Sí, es verdad —dijo Olivia.
Chloe y Ellis se acercaron.
—Ven, Aisha —la llamaron sus tíos.
—¿Qué? —preguntó ella, acercándose.
—Este es tu regalo —dijo Chloe contenta.
Aisha se emocionó: era una bicicleta.
—Sí —confirmó Ellis.
—Qué hermosa está —dijo Taisha, encantada.
—¿En serio, tía Chloe y tío Ellis? —Aisha no podía creerlo de lo feliz que estaba.
—Sí, preciosa —dijo su tío.
—Mami, mira —exclamó la niña emocionada.
—Sí, está hermosa como tú —respondió Taisha, sonriendo.
—¿La puedo usar? —preguntó a Chloe.
—Claro, ve.
Aisha empezó a pedalear mientras Taisha la observaba desde la distancia.
—Nuestra sobrina creció —dijo Chloe nostálgica.
—Sí, hermosa —añadió Olivia.
—Se parece mucho a mí —comentó Taisha con orgullo.
—De eso no hay duda. Pero ¿no te da miedo que Hans regrese? —preguntó Chloe.
—Un poco. Algún día tendrá que conocer a su hija.
…
Un poco más lejos, Aisha iba tan feliz con su bicicleta que no vio a una persona que se acercaba. Para evitar chocarla tuvo que frenar en seco y terminó cayendo. El hombre se mostró preocupado.
—¿Estás bien? —preguntó.
Aisha empezó a llorar.
—Me duele —dijo, mirando su rodilla.
—Hans, ¿qué pasó? —exclamó Maddie.
—Maddie, se cayó —dijo él, mirando a la niña.
—¡Me duele! —se quejó Aisha.
—Ven —dijo Hans, cargándola y sentándola en una banqueta—. Dime, ¿dónde te duele?
—Aquí —señaló la rodilla.
—Tranquila, solo es un raspón —intentó calmarla él.
—Sí —dijo Aisha al ponerse de pie—. ¡Ay!
Hans y Maddie se asustaron.
—¿Qué?
—Me duele.
—Es lógico, te caíste —dijo él sonriendo para tranquilizarla.
Aisha miró alrededor, asustada.
—¿Dónde estoy? ¿Mamá, dónde está mi mamá? —preguntó, comenzando a alarmarse.
