Capítulo 4 Cinco años después.
Habían pasado cinco años.
En Alemania, Hans le dijo a Sophia:
—Ya me tengo que ir.
Necesitaba volver y saber qué había pasado con Taisha.
—¿Por qué? —preguntó Sophia, dolida.
—Tengo que regresar —respondió él.
—No has sabido nada de esa chica —le recordó Sophia, angustiada; lo amaba y no sabía cómo conquistarlo por completo.
—Lo sé. Maddie y Jasmín no me dijeron nada; es raro —comentó Hans, extrañado por el silencio de su hermana y su prima.
—A lo mejor tiene novio —sugirió Sophia.
—Pero…
—Hans, dame una oportunidad, por favor —rogó ella, abrazándolo.
—Está bien, pero igual tengo que volver —dijo él, tratando de zafarse.
—Gracias, no te vas a arrepentir —sonrió ella.
—Tengo que irme —reiteró Hans, cogiendo la maleta.
—Después te alcanzo —anunció Sophia, contenta.
—Ok —respondió Hans, indiferente.
Hans viajaría a Estados Unidos para averiguar qué había pasado con la mujer que amaba y por qué su hermana y su prima nunca le dieron noticias.
…
En la casa Collins.
—¿Cómo estás, pequeña Aisha? —preguntó Jasmín emocionada de verla.
—Muy bien, pronto será mi cumpleaños. Mi mamá me va a comprar una muñeca hermosa —respondió Aisha, alegre.
—Yo también te voy a regalar algo mejor —dijo Jasmín con una sonrisa. Amaba a la hija de su primo y aún no entendía por qué él nunca pudo venir a Estados Unidos.
—¿Qué es? —preguntó Aisha, emocionada.
—Secreto, nena —intervino Alfred, sonriendo. Era el esposo de Jasmín.
—Tío Alfred, ¿qué me vas a regalar? —insistió la niña, impaciente.
—Sorpresa —replicó él.
—No sean malos —pidió Aisha poniendo cara de ternura.
Jasmín y Alfred sonreían.
—¡No!
—Está bien.
Aisha los miraba sin comprender del todo, pero los quería muchísimo.
…
En la clínica Johnson.
—Por fin terminé mi turno —anunció Taisha, agotada.
—Hola, mi amor, ¿cómo estás? —preguntó Chad.
—Bien —respondió ella con una sonrisa.
—Y mi princesa, ¿cómo está? —añadió él, que adoraba a la niña.
—Terrible, como siempre —contestó Taisha.
—¿Todavía pregunta por su papá? —siguió él, sabiendo que la niña no dejaba de indagar.
—Sí. Le digo que su padre vive muy lejos, pero no me cree —contó Taisha.
—Qué obstinada es.
—Sí, eso lo heredó de mí —dijo ella, divertida.
—¿Y no sabes nada de Hans? —preguntó Chad, preocupado.
—No. La última vez que hablé con Maddie no me comentó nada —respondió Taisha, mirándolo.
—Qué raro.
—Sí —repitió ella—. Maddie cambió mucho desde que Hans se fue del país; ni siquiera sabe que tiene una sobrina.
Chad no entendía la actitud de Maddie y anunció.
—Te dejó —comentó Chad recordando que debía atender pacientes y luego volver a casa.
Taisha se despidió de él y regresar a su jornada.
…
Hans había llegado a Estados Unidos y estaba ansioso por ver a su familia, sobre todo por saber de Taisha, de quien no sabía nada desde su despedida.
—Familia, ya regresé —anunció al abrir la puerta de su hogar.
—Hermanito, ¿cómo estás? —preguntó Maddie, emocionada, y lo abrazó efusivamente.
—Bien. ¿Y tú, cómo te ha ido? —preguntó Hans; hacía mucho que no conocía la vida de su hermana.
—Bien.
—¿Has sabido algo de Taisha? —preguntó sin rodeos; necesitaba saber de ella.
—Sí, está bien. Trabaja en la clínica de la familia, es una excelente enfermera —informó Maddie.
Hans quedó sorprendido.
—Qué raro, su sueño siempre fue casarse y ser ama de casa. Siempre discutíamos porque yo veía su potencial.
—La gente cambia, Hans —dijo Maddie con cierta molestia.
—¿No sabes si tiene novio? —preguntó con esperanza.
—No.
—Quiero verla —dijo él con entusiasmo.
—Hans, déjala tranquila. Hace como tres años vino preguntando por ti, pero no le respondí —confesó Maddie.
—¿Por qué? —se sorprendió él.
—Hans… es que no sé. Taisha es buena chica, pero también tienes que considerar otros horizontes —le aconsejó.
—Maddie, tú nunca me vas a entender —replicó dolido.
—Le llevas seis años —le recordó ella, como si fuera un problema grave.
—No me importa. Ella me amaba así y yo a ella —dijo Hans con indignación.
—Hermano…
Sabía que la diferencia de edad era de seis años, pero Taisha había visto en él una soledad que nadie notaba. Con su sonrisa, cariño y amor le devolvió la alegría; por ella se esforzó y la buscaría de nuevo.
