Madre en apuros: Millonario al rescate

Descargar <Madre en apuros: Millonario al...> ¡gratis!

DESCARGAR

Capítulo 5 |Capítulo: El día no termina|

|Capítulo: El día no termina|

Cuando… vi a mi tío sentado junto a Susana, recién yo llegando a casa, mis lágrimas salieron de mis ojos porque que él estuviera allí solo indicaba que uno de los dos había muerto. 

Mi padre o mi hermano, y si era mi tío quien estaba allí, quien falleció fue mi padre. 

No era muy difícil saberlo, pero deducir la realidad no hacía que doliera menos. Al contrario, el dolor pegaba más fuerte, con una intensidad frutal.

¿Cómo fui tan tonta de creer que este día ya había mejorado? Parecía una fecha maldita para mí y jamás la podría olvidar. 

Roger Simons realmente no era mi tío, no de sangre, pero era el mejor amigo de mi padre desde que ambos tenían consciencia y sus hijos eran mis primos y los hijos de mi padre eran sus sobrinos, así de cercano era todo.  Siempre fuimos una familia, sin importar que la sangre no fuese la misma.

Se puso de pie y vino a darme un abrazo desde que me vio llegar.

—Lo siento —dijo con voz tan baja que me costaba escucharlo, para ser un hombre escandaloso y con un vozarrón que retumbaba, ahora estaba siendo tan delicado que ni siquiera parecía él mismo—. Odio ser quien traiga tan malas noticias, sobre todo ahora, que estás por casarte. Sucedió esta mañana, le dio un infarto. Tu hermano… te necesita. 

Mi mundo… 

Mi mundo ya no existía, mi cuerpo, mente y corazón ya no soportaban tantos golpes, uno tras otro. 

Ni siquiera pude decirle nada, de mis labios no salió ni un solo sonido, enmudecí de pronto, negándome a hacerle frente a la realidad. Corrí hacia mi habitación y allí me encerré, llorando con fuerzas por mi pérdida. 

Mi padre había muerto.

Mi padre…

No éramos los más unidos, pero incluso él se mostró muy entusiasta por venir a mi boda cuando se lo conté, se alegraba de que la vida me estuviera sonriendo y que casi estaba por formar una familia, y a mi hermano… lo vería para la boda, tenía como dos años que no lo veía, él sin mi padre era nada, nada. 

No me veía capaz de hacerme cargo de él. Pero yo era lo único que le quedaba y él era lo único que me quedaba a mí. 

Busqué en mi bolso para ver la última foto que me envió mi padre con él, estaban junto a las ovejas y ambos sonreían, seguro que Elián ya lo extrañaba mucho. 

¿Cómo iba a sobrevivir Elián sin padre? ¿Cómo iba yo a… hacerme cargo de todo eso?

Me dolía muchísimo el pecho, perder a mi padre, haber perdido también a mi madre, me quitaban todo. 

—Sobrina, tu padre… —lo escuchaba hablar junto a la puerta, se dirigía hacia mí, hablando fuerte para que yo pudiera escucharlo—. Te ha dejado una carta. La tenía preparada en caso de que algo le sucediera. Elián me la entregó cuando ocurrió el accidente.

Escuché como la deslizaba debajo de la puerta y me paré para tomarla, leerla. 

Mi padre siempre tenía todo preparado cuando se trataba de Elián, era el más indefenso, por eso lo cuidó muy bien.

Era muy duro saber que mi padre escribió esto pensando en su muerte. 

“Espero no necesitar darte esto en un muy largo tiempo, pues no quiero partir y dejar a Elián solo, ya sabes todo el apego que tiene hacia mí, Camila. 

Pero a falta de mí, solo le quedas tú y me mortifica mucho pensar en lo que pasará con mi hijo cuando yo no esté, cuando ya no esté a su lado. No quisiera dejarte lo que sería una gran carga para ti, lo sé muy bien, pero tiene que estar con su familia y tú serías lo único que le quedaría si yo no estoy, su pequeña hermana. 

Cami, somos familia. Él es tu familia. Sé que has hecho tu vida lejos de nosotros, pero eres lo único que le queda. No pienses ni por un segundo que no sé la responsabilidad que te dejo. Lo sé.

Lo siento, no sé cómo estés tomando esta carta y si la tienes en tus manos, yo ya no estoy. Créeme, jamás lo abandonaría, pero en algún momento yo no estaré, lo único que me mortifica es lo que pasará con Elián, que vaya a parar con desconocidos, lejos de su hogar. 

Necesito que te hagas cargo de él, Camila aquellas tierras son su vida y lejos de allí él sería muy infeliz y su condición solo empeoraría, aunque te digan que luego se acostumbrará. Alejarlo de su hogar es lo peor que puedes hacerle. Te suplico que no lo hagas. Es… el último favor que te pido. 

La carga sobre tus hombros será muy grande, pero no olvides que una vez fuiste de allí, podrás con todo, mi pequeña. 

Cuida de tu hermano. Cuida de ti.” 

La carga que me dejaste es muy grande, papá y no sé si puedo hacerme cargo. 

Mi hermano no me conoce como a su hermana, podría ser una desconocida para él, irrumpiendo en su espacio, un espacio que solo era de ustedes dos. 

Tendida en la cama, luego de horas llorando, esperaba que algo de este día, o lo que quedaba de él, no fuera cierto. 

Tomé las dos pruebas restantes que quedaban sobre el test rápido de embarazo y fui al baño. 

El primero salió negativo, luego de que esta mañana no dejaban de salir positivos. 

Esperé una media hora más e hice el último. 

Negativo. 

No entendía nada, pero me olvidaría de eso. 

Creo que era una de mis más pequeñas preocupaciones ahora mismo. 

Tenía que salir temprano para el funeral de mi padre y hacerle compañía a mi hermano, aún sin decidir si me encargaría de él, porque eso significaba que… tendría que volver a aquel lugar, quedarme a vivir allí junto con Elián y hacerme cargo de todo aquello.

Capítulo Anterior
Siguiente Capítulo