Capítulo 5 RECHAZADO
SLOANE
No podía creer que mis padres hubieran hecho semejante atrocidad. Además, era obvio que planearon todo esto con antelación. Ni siquiera sé si lo que me dijo mi madre en la llamada es cierto.
Más bien solo me necesitaban aquí para comunicarme que ellos habían aceptado a ese imbécil como mi prometido. Saben perfectamente que lo aborrezco; no entiendo por qué jugar de esta manera conmigo.
Todo mi esfuerzo por largarme de esta maldita ciudad fue en vano, sobre todo al saber que el maldito de Elian Saint Clear supo mover sus fichas muy bien y arruinarme la existencia para siempre.
Necesito pensar en algo para salir de esta situación; de ninguna manera me quedaré de brazos cruzados. No van a arruinarme la vida de esta forma, mucho menos con un hombre como él.
Si tan solo fuera diferente, seguro me habría enamorado de él desde hace mucho tiempo atrás, pero esta… obsesión que tiene por mí, en verdad es asfixiante. No entiendo por qué, teniendo tantas mujeres a su alrededor, no escoge a una de ellas.
Quizá yo misma lo alenté desde el primer día que lo rechacé. No voy a negar que es guapo; sin embargo, esa actitud nefasta y soberbia solo me hace pensar que me ve como un trofeo y nada más.
Ahora estoy atrapada en esta casa, a punto de caer no solo en las redes de Elian Saint Clear, sino de un hombre mucho más peligroso que él. Tocaron la puerta, mi madre se asomó detrás de esta y me pidió permiso para pasar.
—Sloane —se quedó unos pasos alejada de mí—, entiendo que estés molesta por el compromiso, pero… —No pude más, así que terminé estallando.
—Un maldito compromiso que yo no pedí, que no quiero y que por supuesto yo no acepté.
—Te entiendo, hija, sé que no lo amas, pero con el tiempo pueden surgir los sentimientos y te aseguro que…
—¿Acaso no escuchaste nada de lo que te acabo de decir, madre? No soporto a ese hombre y te aseguro que, mientras más tiempo esté al lado de él, más lo aborreceré.
—Sloane, necesitas saber por qué aceptamos ese compromiso —su rostro cambió a uno completamente serio. —Por favor, solo escúchame —dijo suplicante.
Me senté en el borde de la cama, dejando un espacio entre nosotros. No necesitaba que me mintiera, solo necesitaba que me entendiera, pero las palabras que a continuación escucharía lo cambiarían todo.
—Sloane, ¿recuerdas lo que te dije en la llamada?
—Por supuesto, precisamente por eso mismo regresé a casa; ahora solo pienso que me mentiste para hacerme regresar y anunciar este jodido compromiso.
—Solamente tienes razón en la última parte; sin embargo —miro con vergüenza al piso— no te mentí, Sloane. Tu padre lo ha perdido todo —sus ojos vidriosos parecían no mentir.
—¿Cómo que lo perdió todo?
—Así es, tu padre hizo un negocio con un inversionista que lo traicionó y, al final, nos hemos quedado sin nada. Fue el mismo Elian quien le advirtió que hacer un trato con ese hombre era peligroso, pero al final…
—Mi padre lo terminó haciendo, ¿no es así? —No podía creer que todo conspirara en mi contra.
—Sloane, te juro que, si no estuviéramos en este problema, jamás habríamos aceptado nada de esto y…
—¿Y por qué no empiezan de cero? ¿Por qué me arrastran a mí en sus problemas?
—Porque, si no cooperas, tu padre irá a la cárcel, no podrás regresar a la universidad, ni siquiera tendremos un techo donde pasar la noche.
—Entonces, el estúpido de Elian encontró la manera de joderme la vida. Porque estoy segura de que no podré regresar a Raven District; no creo que ese hombre me deje ir tan fácil, mucho menos cuando me están entregando en charola de plata.
—Sloane, no lo veas de esa forma, quizá si hablas con él, lo logres convencer, quizá puedas ir a una universidad más cercana y…
—Sabes que, olvídalo. —¿A qué hora será la estúpida cena? —Mi madre ahora era toda sonrisas, ya no había ningún rastro de tristeza.
—Será a las ocho. Por favor, ponte algo lindo. Elian está muy emocionado. —Puse los ojos en blanco sin decir nada, no tenía caso, total, no había nada que pudiera hacer.
Me metí a la ducha; solo quería tratar de olvidarme de todo, pero al cerrar los ojos, ese hombre apareció en mis pensamientos. Supongo que al final ya no lo volveré a ver y quizá sea lo mejor.
Cuando salí, un vestido demasiado conservador se encontraba sobre la cama y junto a este una tarjeta. Al leerla, solo me hizo hervir la sangre; si me encontraba segura de aceptar, ahora era todo lo contrario.
No le daré el placer a ese pendejo de hacerme sentir una mujer sumisa. Y si piensa que me tiene en sus manos, entonces no tiene idea de con quién se está metiendo.
La hora de la cena llegó, mi madre me mandó llamar y bajé. Al verme aparecer vestida como una verdadera mujerzuela, todos se quedaron boquiabiertos.
—Sloane… —Mi madre trató de hablar, pero la silencié.
—¿Pasamos a la mesa? —Pasé delante de Elian, sin prestarle atención, pero pude ver una sonrisa en su rostro.
Mi padre y él comenzaron a hablar de negocios, como si fuera lo más importante del mundo. Mi madre servía la cena y yo solo tomaba copa tras copa. Antes de comenzar a cenar, Elian cambió de tema.
Empezó a dar un pobre discurso, que sonaba más vacío que la copa en mi mano. Se acercó a mí, se arrodilló y sacó un anillo del bolsillo de su saco, mientras yo sonreía como si estuviera encantada de tenerlo cerca y escucharlo.
Todos creyeron que respondería que sí, pero grande fue su sorpresa al escucharme. Fui directa y clara, para dejarles en claro que no iba a jugar su estúpido juego.
—No acepto, Elian, no me gustas, me caes mal, eres un mujeriego borracho y te crees el centro del universo. Así que no. Prefiero quedarme en la calle a pasar un maldito día a tu lado.
Me levanté de la silla y caminé directo al jardín, sin esperar respuesta de nadie. Aunque claramente ese idiota no se daría por vencido tan fácilmente. Escuché un par de pasos detrás de mí, sabiendo de quién se trataba.
Toda su gentileza de hace un rato se fue al caño. Me tomó con fuerza del brazo y me obligó a mirarlo.
—Pareces una maldita puta vestida así. Pero ya aprenderás a vestirte correctamente.
—Eso quisieras —me burlé.
—Si decides rechazarme nuevamente, te aseguro que no solo tu padre irá a la cárcel con toda la evidencia que tengo en mi poder; yo mismo me encargaré de que tu madre tenga que realizar el oficio más viejo de este mundo.
—¡Eres un maldito!
—Lo sé —sonrió con burla. —Será mejor que regreses ahora mismo y aceptes o, de lo contrario, sabes lo que pasará —se dio la vuelta sin mirar atrás, sonriendo triunfante.
Por supuesto, no quería nada de eso para mis padres, así que tendré que continuar con este circo y aceptar que no tengo ninguna salida.
