Capítulo 1 Un cigarrillo, un beso y un billete de 50 Euros
Verónica se levanta de la cama, recoge sus prendas, entra al baño a asearse, esa noche era el tercer cliente que tenía, revisa su teléfono celular, ve un mensaje que le indica que ya la van a pasar a recoger porque tiene un cliente al otro lado de la ciudad, Amanda le daba aviso de que se maquillara muy bien, el cliente era muy exigente, enciende un cigarrillo y lo fuma disfrutando el único momento de paz que ha tenido esa noche encerrada en ese baño, se coloca su panty, su brasier era ajustado, Verónica era una mujer muy natural, con una belleza indescriptible, tenía un cuerpo muy atlético, la juventud aún le precedía, tenía apenas 21 años, su mochila estaba cargada de muchos sueños cuando salió de su país debido a la grave situación en la que vivía ella, su madre y sus hermanos, reunió cuanto pudo y compró un pasaje de avión buscando ese sueño que le diera la vida que tanto anhelaba tener. Cliente: ¿Cuándo te volveré a ver? Como todos los fines de semana me encanta tener estos encuentros contigo que disfruto mucho y que solo tú puedes darme, te he dejado 50 euros para ti aparte de lo que ya le he pagado a la agencia por tus servicios de hoy, tu siempre vas superando cada momento cada semana, eres divina. Verónica: como siempre, a la misma hora, el mismo día, en el mismo lugar – ya se había acostumbrado a dar respuestas automáticamente – nos vemos – Cliente: ¿y no me vas a dar un beso al menos antes de irte? – Verónica: conoces las políticas, no besos, no preguntas personales, solo un servicio de excelencia premium, para un cliente premium. – recoge el billete de 50 Euros, abre la puerta y se va, abajo estaba el guarda espalda de Amanda, le abre la puerta y entra en el coche, Amanda: veo que este cliente está muy pegado contigo, ya tiene cuánto ¿5 meses cada fin de semana sin falta? – Verónica asiente con su cabeza, enciende otro cigarrillo para descargar un poco el estrés- Amanda: este cliente que vas a ver en este momento es un empresario, cero preguntas, cero respuestas, vas a lo que vas, debes satisfacerlo al máximo, tiene mucha expectativa contigo, te vio en el catálogo Premium y te reservo para todo lo que queda el resto de la noche, no mires más allá de lo que debes mirar y como siempre mi querida Verónica un servicio Premium – Verónica y Amanda se habían conocido en un trabajo hacia casi dos años, Verónica era asistente administrativo en una firma contable y Amanda era la secretaria del gerente, se hicieron amigas porque ambas eran latinas, Verónica era venezolana, con un cuerpo sumamente esbelto, atlética, de senos grandes, parecieran operados pero era natural por todos lados y Amanda un colombiana paisa, muy atractiva, operada de los senos, de la nariz, de sus glúteos, se había hecho infinidades de tratamientos cosméticos para llamar la atención hasta del mas inalcanzable. – años atrás – Gerente: entonces ¿usted es administradora de empresas? ¿Y sus papeles están al día? ¿cuenta usted con la tarjeta roja? – Verónica había hecho miles de intentos para conseguir empleo en esa gran metrópolis, ya tenía aproximadamente tres meses de haber llegado, pero se había tenido que conformar con trabajos esporádicos de un día que apenas le alcanzaba para alimentarse, como no le alcanzaba para poder alquilar una pieza, optó por irse a vivir a un refugio que tenían en la ciudad para los migrantes, refugios de paso donde se veía cualquier situación, y aunque no fuera de su agrado sabía que tendría que aguantar con tal de conseguir y perseguir su sueño a toda costa. – Verónica: bueno señor, apenas tengo tres meses que llegué a Madrid, y el asunto de mis papeles ha estado algo retrasado, no ha sido fácil para mi estar en esta situación, yo le prometo que soy muy responsable, muy trabajadora, lo que usted me ponga a hacer yo lo hago, así sea de limpieza yo me le mido, solo quiero tener un empleo fijo y comenzar a ganar dinero para poder enviarle a mi familia en Venezuela – el gerente se le queda mirando y hace un gesto suspirando profundamente – Gerente: veo que usted se tituló en Administración de Empresas, y que habia iniciado una maestría, aunque usted es muy joven, veo que sus calificaciones son sobresaliente, señorita Serrano, aquí hay mucho trabajo por hacer, lo que puedo ofrecerle es que sea una de mis asistente administrativo, porque me cayó bien, la paga como comprenderá estará fuera de nómina, no tendrá beneficios de salud y seguridad social, tendrá su sueldo en efectivo y nada más, le puedo ofrecer 450 euros quincenales, no más, lo toma o lo deja. Verónica: lo tomo, si lo acepto, claro que sí Señor Farid, muchísimas gracias, no se va a arrepentir, yo le voy a ser muy cumplida, se lo prometo, ¡se lo prometo!!! – Verónica estaba muy feliz, después de tres meses, así fuera trabajando de negro como ilegal, pero en su área, le comenzaría a dar una estabilidad y así poder ayudar a su familia en Venezuela, salió de alli con mucha alegría, se fue a una cafetería y con los últimos 10 euros que tenía en el bolsillo se sentó a tomar un café, a leer el periódico para buscar alguna renta económica que le permitiera alquilar algún cuarto, a los minutos escucha una voz, no es española, no es conocida, pero si siente que es un acento conocido – Amanda: Hola parce buenas tardes, ¿Cómo estas? ¿usted es la pelaita que estaba en la oficina del patrón hace un momento? – Verónica se le queda mirando, la vio pasar en el pasillo cuando se entrevistó con el Señor Farid – perdóname, no sé dónde quedaron mis modales, me llamo Amanda, soy de Colombia, de Medallo, de Medellín pues, un gusto mamita – le estrecha la mano y acerca una silla - ¿me puedo sentar? Es que salí de la oficina a comer y ya todas mis compañeras se habían ido y vine a este café y te vi y me dije vamos a conocer a la nueva pues ombe´ - Verónica aún estaba asombrada en la forma en que Amanda la abordó y con un gesto de su mano le dijo que se acercara – Verónica: ¡Hola!!! Un gusto saludarte, si siéntate, de todas maneras, a partir de mañana comenzaremos a ser compañeras de trabajo, - Amanda: ¡muchas gracias parce!!, me llamó la atención que eres una casi paisana de Venezuela ¿no? Verónica: sí, soy de Venezuela. – Amanda: que bien parcerita, aquí estamos a la orden para las que sea, - Amanda era una experta en intuir cosas, vio el periódico y se fijó que estaba en la sección de alquileres, así que pregunta audazmente - ¿ya conseguiste algo por acá cerca para mudarte y estar mejor ubicada para el trabajo? – Verónica trata de cerrar el periódico, pero ya Amanda sabía que estaba en esa sección – Verónica: oye, pero tú eres bien curiosa ¿cierto? No llevas cinco minutos y pareciera que ya conoces mis movimientos, hay que estar precavida contigo. –Amanda se dio cuenta que Verónica es bien intuitiva y eso le gustó, para el negocio eso era importante – Amanda: no vale, solo que veo que puedo tener algo de confianza contigo, a ver, no vives por acá cerca ¿verdad? Verónica: tienes razón, no vivo por acá cerca, estoy algo lejos – Amanda salió a la delantera para ver la reacción de Verónica – Amanda: bueno vero, entre algunas de la oficina hemos arrendado un piso con cuatro habitaciones, hace poco se fue una de las compañeras de la empresa y queda una habitación completa, te la pongo a tu disposición si quieres, todas trabajamos en la oficina, así que sería bien bacano si te nos quieres unir, además no te preocupes por este mes que está corriendo, ya nosotras lo pagamos, te vienes y el próximo mes cuando ya hayas cobrado comienzas a aportar tu parte, ¿Qué te parece? – Verónica veía eso con mucha desconfianza, ¿cómo tan de repente alguien del trabajo le ofrecía algo así tan fácil?, ciertamente era una gran oportunidad, porque se iba a ahorrar muchísimo dinero que podría enviarlo a su casa para su familia, pero sin embargo le daba algo de temor porque estaría con puras desconocidas, sin embargo pensó: “si son compañeras de trabajo deben ser chicas honradas y trabajadoras” del mismo modo pensaba que si todas vivían juntas es porque habían hecho una gran armonía entre todas, Amanda se dio cuenta que estaba muy pensativa y le hizo una propuesta. Amanda: hagamos algo parce, haga usted sus vueltas, si te parece nos vemos a las cinco aquí mismo en el café, te presento a las demás chicas y vamos a ver el apartamento, yo te lo propongo porque si o si necesitamos conseguir otra chica para que las cuentas no se nos descontrolen, entonces estas llegando nueva y eres latina, que mejor que eso, y no te preocupes que allí estoy yo que tengo mi habitación, están dos chicas más una ecuatoriana y una peruana, esta otra compatriota mía una cachaca y queda ese cuarto libre que lo puedes dejar para ti sola o si llega otra compañera a la empresa a trabajar y quieres compartirlo pues ya queda de parte tuya. ¿te parece buena esa idea? –Verónica se sintió avasallada con tanta información, eran demasiadas cosas buenas en un solo día, en su país no estaba acostumbrada a eso, la extrema situación social que estaba viviendo la tenían contra la espada y la pared, entre la universidad, su madre y sus hermanos y su novio tenía muchas cosas que pensar, pero desde hacía mucho tiempo no habia sentido tanta suerte como en ese día – tiempo atrás – Andrés: mi amor, eres la mujer más espectacular que pueda existir en esta tierra, estar contigo es algo que me saca de este mundo – acababan de hacer el amor, estaban en una casa muy humilde, entre los techos se podían notar los hoyos por donde pasaba la luz, un viejo ventilador giraba y sonaba fuerte por la falta de mantenimiento, Andrés habia sido novio de Verónica por más de tres años, se conocieron en la universidad empezando la carrera, eran jóvenes humildes pero con muchas ganas de salir adelante- Verónica: mi amor tengo que decirte algo y no sé cómo lo vas a tomar, estoy pensando irme a España, buscar trabajo y conseguir a mi tía Montserrat, bueno viste lo que me costó sacar mi pasaporte y tener todos mis papeles al día, aquí la situación no da para más – Andrés: amor, pero ¿España? ¿y nuestros sueños? ¿Cuándo decidiste eso? Verónica: yo tengo reuniendo desde hace mucho tiempo, vendí algunas cosas viejas que tenía y ya tengo al menos para el pasaje, me falta reunir un poco para poder alquilar alguna habitación. Andrés: Amor, pero si tú allá no conoces a nadie, ¿Cómo vas a hacer para conseguir trabajo, una pieza donde llegar? Verónica: ¿te recuerdas de la china? ¿la que estudió con nosotros en el 8vo semestre? Ella está en Madrid, me dijo que me podía recibir una semana mientras consigo donde mudarme, entonces le dije que sí, amor me tengo que arriesgar, tu sabes muy bien la situación que estamos teniendo en la casa, y tu trabajo tampoco es que te estén pagando mucho, amor ¿y si te vas conmigo? Vámonos juntos ¿sí? Andrés: amor, pero como me voy a ir y dejar sola a mi mama, tu sabes que solamente me tiene a mí, desde que murió mi papa no hay nadie que esté pendiente de ella, si fuera por mí, ya mismo me iría contigo, tu sabes cuánto te amo, va a llegar el día en que te voy a poder dar todo lo que tú quieras mi princesa, porque eso eres mi amor eres mi princesa, mi reina, mi vida entera. Verónica: mi amor, como sea yo te voy a mandar a buscar, así sea que vengas unos días a Madrid a estar conmigo yo te amo demasiado, no te quiero perder, esta maldita situación, ¡este maldito gobierno!!! - Verónica lloró, beso profundamente a Andrés, él también lloró, amaba profundamente a Verónica, era su primer amor, su amor de adolescente, eran novios desde que tenían 17 años, volvieron a hacer el amor, el fuego de su pasión se había metido por sus venas, ese día hicieron el amor como nunca, Verónica sintió de Andrés la virilidad como nunca, le excitaba muchísimo, sus orgasmos fueron profundo, nunca nadie la había hecho sentir así, sentía rabia, sentía desesperación, sentía que la vida se le iba si Andrés no estaba a su lado, pero decidió no pensar más en eso y dejarse llevar entre los brazos de él, fueron horas de pasión, de fuego, de deseo total – volviendo a la realidad – Verónica: está bien Amanda, te voy a tomar la palabra, tengo varias semanas buscando un sitio digno donde vivir, no tengo nada que perder con solo ir a mirar el sitio. Amanda: Bueno parce, quedamos así entonces, te espero a las cinco, allí vamos al sitio, ¡que chimba de que vas a estar con nosotros!!! – Amanda se levantó de la mesa, le estrecho la mano y se marchó, Verónica se quedó pensando en cómo habían pasado todas las cosas en ese día, se había resignado a volver a vender cigarrillos y caramelos por el boulevard, a cuidar carros en la vía, pero ese día todo había cambiado, habia salido de esa oficina con un trabajo en su área, y no solo eso, sino con la propuesta de tener un sitio donde vivir, y mejor aún pagar al siguiente mes, por un momento recordó las palabras de su madre “hija, muchas veces la suerte nos sonríe pero nosotros mismos nos negamos a mirar la sonrisa sino que miramos la cascara del frijol que está pegado en el diente”, se relajó fumó un cigarrillo, terminó de beber el café y salió a caminar por los alrededores, estaba cerca de la Gran Vía, se fijaba en las vitrinas de las grandes tiendas, Louis Vuitton, Prada, Zara, observaba los vestidos, soñaba con algún día colocarse alguno y salir a algún sitio lujoso con Andrés cuando viniera a Madrid y demostrarle que los sueños se pueden hacer realidad, aunque Verónica era una chica muy centrada, no dejaba de soñar en las cosas que anhelaba tener, y de poder darle a su familia la vida digna que merecían, llegada las cinco de la tarde Verónica estaba en las afuera del café esperando a Amanda, ella venía con las otras chicas, Amanda: chicas ella es Verónica, la chama, a partir de mañana es compañera de nosotros en la empresa. Lucy: mucho gusto me llamo Lucy, yo soy de Quito, Fátima: un gusto chama, soy Fátima yo soy de Lima, Valentina: Hola parce, me llamo Valentina, yo soy la cachaca, Amanda: ¿Qué te parece? ¿viste que no son nada raras ni nada? – las chicas también eran niñas muy muy bien conservadas, Lucy era una chica alta, de grandes senos, sus cejas y sus pestañas estaban súper delineadas, tenía una falda corta y sus piernas estaban muy bien tonificadas, Fátima era una trigueña muy bella, tenía una cabellera negra muy larga hasta la cintura, de igual forma de grandes senos, Valentina era de ojos verdes, blanca como la leche, su cabello castaño cobrizo le hacían un juego con sus ojos, era de estatura promedio, de grandes senos, pareciera que un requisito para trabajar allí era tener grandes senos pensó Verónica por un momento. Verónica: chicas un gusto saludarlas, se ve que son agradables y muy amigas, pues nada, vamos a ver el apartamento. Amanda: parce, ya se va a dar cuenta que no se va a arrepentir, la va a pasar muy bacan con nosotras se lo voy a asegurar – emprendieron camino al apartamento, cuando llegan al edificio Verónica se da cuenta de que están apenas a unas cuadras, se ahorraría mucho dinero solamente en transporte, ya esa era una gran ventaja, otra cosa que notó es que abajo tenía negocios de todo tipo, supermercado, bares, restaurantes, era una zona que movía a los turistas, así que por la seguridad no se preocupaba mucho, comenzó a gustarle, al entrar al condominio vio que era lujoso, no era un edificio como los otros donde había estado, se sentía que estaba en la Caracas del Este, Amanda pide el ascensor, entran, y cuando llegan al piso tienen el apartamento en frente, Amanda abre la puerta, para sorpresa de Verónica ve que todo está sumamente pulcro, limpio, en la entrada ve un perchero con los paraguas, sombreros y carteras, con solo un vistazo mira que una de las carteras es de las que había visto en la tienda de la Gran Vía y se sorprendió tanto que no pudo ocultarlo. Amanda: ¿Qué fue parce? ¿no había visto una Louis Vuitton en persona antes? – las chicas ríen – Verónica: ¿Cómo puedes tener una cartera tan cara, si apenas eres una oficinista? Esa cartera debe valer millones – suspira profundamente y no tenía idea si su comentario estaba fuera de lugar, pero ella siempre fue muy sincera, clara y directa. – Amanda: parce, cuando uno es extranjero le da al boleo en todo lo que sale, nosotras no solo somos oficinistas, también trabajamos de meseras, de bailarinas, hacemos de todo un poco, animamos eventos, hacemos protocolo, con todo eso vamos resolviendo y le vamos enviando plata a la familia para que estén tranquilos, porque si nos quedamos solo con el sueldo de la oficina no podríamos estar aquí. Verónica: pero chicas ¿si yo solo tengo el trabajo en la oficina, no me va a alcanzar para poder estar aquí con ustedes? ¿Cómo voy a hacer para pagar este sitio que seguramente es muy caro no? Valentina: parcerita, usted no se preocupe por eso, que nosotras la ponemos a valer, en algún evento que necesiten personal nosotras le decimos y si se anima se trae unos pesitos más cada semana ¿le parece? ¿le gusta la idea? – Verónica pensó que todo eso era una fantasía, un grupo de amigas, trabajo, dinero, lujos, dinero para la familia en sus países, todo era demasiado perfecto, en ese momento no pensó nada malo, esa noche las chicas no tenían salida, el trabajo esa noche estaba flojo así que decidieron quedarse en casa, además les interesaba atender a Verónica lo mejor posible. Amanda: entonces parcerita ¿se anima a quedarse a vivir con nosotras?, es más mire, esta es la pieza que está libre – abre la puerta y Verónica se queda con la boca abierta, la habitación tenía una cama King size, su propio cuarto de baño, una bañera con agua caliente, hacía mucho tiempo que no dormía en un sitio digno. Verónica: ¿y cuanto hay que pagar mensualmente por esto? Amanda: parcera no se preocupe este mes, que ya nosotros lo cubrimos, pero para el próximo solo la renta serían unos 300 euros que le tocaría aportar y luego entre todas sacamos lo de los servicios, la luz, el agua, el gas, el calefactor para el invierno, además la comida nosotros hacemos un mercado entre todas para tener siempre comida y las cosas las chucherías y gusticos esos si sale por cuenta suya, - Verónica pensó mucho en esos segundos, o se arriesgaba a vivir con ellas, o volvía al hueco donde estaba durmiendo, conviviendo con gente de toda clase, allá no tenía un espacio digno ni donde bañarse, tenía que estar tapandose de los morbosos que se acercaban para que no la vieran entre las sábanas que tapaban la ducha. - Verónica: bueno hágale parcera, voy a aceptar, ¿cuándo me puedo pasar para acá? - Amanda: parce, si quiere vaya a buscar sus cosas y se queda esta noche de una vez, así mañana llegamos todas juntas a la oficina, por cierto ¿tiene camisa blanca y falda azul y tacones y una bufanda empresarial? - Verónica bajo la cabeza, suspiró, no tenía dinero para ir a comprar la ropa, en su maleta no había empacado ropa de ese estilo, y no se había preocupado durante esos meses en comprar algo de ese estilo, ya que el dinero lo tenía justo y los oficios que había hecho no se parecían en nada. - parce, vaya por sus cositas, aquí entre las muchachas le prestamos algo para que vaya mañana a la oficina. Verónica: Muchas gracias, no les voy a quedar mal, voy entonces a donde estoy viviendo a recoger mis cosas - Amanda va a donde está el perchero, coge la cartera Louis Vuitton y saca un juego de llaves y se las dá a Verónica. Amanda: Parce, aquí tiene un juego de llaves, este es suyo, cuando llegue usela, no se le olvide el piso ni el número del apartamento, cuando entre al elevador marque directo el sexto piso, apartamento 606, edificio Mónaco, calle galería con el boulevard de los reyes, apunte esa dirección por si coge un uber o un taxi. Verónica: gracias nuevamente, yo voy entonces y vengo. - Amanda: -años más tarde en la actualidad - Vero, este cliente tiene mucha importancia, es muy amigo del señor Farid, es socio desde hace tiempo, satisfagalo, hágale lo que le pida, tome la tarjeta de la habitación, él ya la esta esperando. - llegan al sitio, Verónica termina de fumar su cigarrillo, lo tira en el borde de la acera, se ajusta el brasier, se acomoda los senos, se arregla la falda y entra al hotel, era un hotel cinco estrellas, ya en la entrada sabían que ella venía a ver al señor Samo, era reconocido por tener muchas empresas de rutas y transporte por toda Europa del Éste. Amanda toma el elevador, sube a la Suite Presidencial, dos guardaespaldas estaban en la puerta, le piden que muestre la tarjeta, verifican y la dejan pasar, cuando abre la puerta, ve la cantidad de lujos y excentricidades, había comida, champagne, la luz estaba baja y tenue, Samo estaba sentado a un borde de la cama, no se le veía la cara, sonaba algo de música, cuando él ve a Verónica la aborda. Samo: bienvenida Verónica, ven acércate, baila para mi, deja tu cartera allí sobre el perchero, -Verónica se acerca al perchero y deja sobre ella su cartera Louis Vuitton, aquella cartera que hacía un tiempo atras habia comprado con la ilusión de mostrarsela algún día a Andrés y lucirla con orgullo - acercate mas, quitate la ropa lentamente y baila para mi.- Verónica hace todo lo que le pide sin repostar nada, se va quitando la ropa lentamente, ella trata de mirar el rostro de aquel hombre, pero no logra descifrarlo - ven acércate más, sírvete una copa de Champagne, pedí la más exclusiva para tí, Verónica: muchisimas gracias, vine a hacerle feliz y a que olvidara por un rato la rutina de su vida diaria. Samo: no te preocupes, por eso mismo te he reservado toda la noche, no solo quiero que me hagas feliz, te vi en el catalogo y me pareciste muy interesante, y quiero conocerte más - Verónica sonríe, siempre ha sabido que en su trabajo nunca puede hablar de más para no comprometerse más de lo debido - Verónica: claro que sí, será un gusto para mí atenderle en todo lo que necesite - ella se acerca le abre un poco la camisa a Samo, pero el le toma la mano, siente su suave piel, y enciende la luz, Samo tenía los ojos verdes eléctrico, era rubio, un hombre de alrededor un metro noventa, corpulento, entrado en los cuarenta, era muy apuesto, el olor de su colonia era delicioso, tenía un tatuaje en su mano, un símbolo, Verónica no sabia que era, pero sabía que era un símbolo de alguna organización, pasó la noche, y tuvieron un encuentro muy satisfactorio, Samo se portó como todo un caballero y fue increíble, ese hombre la había tratado como una reina, no tuvo quejas aquella noche por ningún motivo, estaba acostumbrada a satisfacer a los hombres, pero esa noche la que sintió plena satisfacción fue ella, Samo fue muy generoso con ella y habían acordado en verse nuevamente, solo le inquietó mucho el tatuaje de su mano, antes no lo habia visto, quiso indagar mas por internet, pero los hechos darían un vuelco mas adelante cuando descubra quien era Samo. Llegó al apartamento y se durmió profundamente.
