Capítulo 6 Tensión con el inversor
Darwyns
—¿Cómo te llamas? —vuelve a preguntar mirando al niño con una mezcla de cariño en la voz.
No me recuerdo haber visto a Lauren ser tan cariñosa con su hijo; tampoco vi a mi pequeño demonio ser tan amistoso con alguien que apenas conoce. Él está sonriendo con Rzili, tocando las trenzas de su pelo, su rostro; admirando a la mujer enfrente de mí tal como lo estoy haciendo.
Destiny, es el nombre del hijo que tuve con Lauren, mi milagro de dos patas. Cuando vino con el niño, no creí nada, pero al final, el ADN confirmó que realmente es mi hijo, y un heredero Bad Frame no se queda en la calla como dice siempre mi padre. Cuando está con las personas de afuera, parece un pequeño ángel, pero todos en casa sabemos qué tan travieso es.
—Oye, pequeño asistente, ¿cuándo podré conocer al CEO? —pregunta RZili con una mueca graciosa. —Su manera de comportarse como una niña me recuerda a esa mujer que me abandonó sin decir nada. —¿Y conoces a la nueva chica que entró? —pregunta señalando a la persona.
Unos brazos agarran los míos unos minutos después de que ella me señalara a la mujer. Era ella, Lauren, la madre del único heredero de mi familia, y la supuesta novia y futura señora Bad Frame. Desde el punto de vista de la gente, es la mujer ideal para mí, pero hay cosas que solo yo sé.
—Cariño. —Su voz me da un escalofrío. Miro de reojo a RZili; no sé por qué me molesta que ella sea testigo de esa desagradable muestra de cariño. —Te estuve buscando todo el rato y no te vi. Sabías que quería trabajar aquí, por eso preparaste esta fiesta de bienvenida, ¿verdad?
Con una sonrisa forzada en el rostro, le quito sus brazos de los míos. Una sonrisa burlona nace en el rostro de RZili, lo que enfurece a Lauren. Un camarero pasa y nos ofrece bebidas; Lauren lo rechaza, pero RZili toma dos copas y los traga una tras otra.
La gente empieza a hablar, de nada, de todo, de Lauren como futura nuera de los Bad Frame, de RZili como una desconocida que intenta seducirme. Esa última parece inmune a todos los chismes que ya van en su contra.
—Señor BF (Biyèf), el nuevo inversor requiere una cita ahora contigo. —La llegada de mi asistente personal, Dan, me quita de mis pensamientos-. ¿Debería decirle que vuelva mañana? —pregunta sin dejar de fijar a RZili.
De repente siento como si me estuviera carcomiendo; tengo unas ganas de sacarle los ojos y dárselos de comer a los perros. La última vez que me sentí así fue cuando Gustia venía en las fiestas de la antigua empresa. Siempre la veían con los mismos ojos, con los mismos deseos que puedo ver en los ojos de Dan.
—No, no hace falta —respondo con un tono seco—. Si no voy, me lincha el santísimo padre.
Le hago unas señas a dos de mis guardaespaldas para que vigilen y protejan a RZili, ya que no importa lo que le pase aquí, GusRame Corp será la única responsable.
Dan me sigue hasta la sala de conferencia, donde ya me estaba esperando un señor de unos cincuenta y tantos años. Nunca lo había visto en persona, ya que mi padre era el jefe de la antigua empresa y cuando inauguramos GusRame, él estaba en el extranjero.
Estábamos hablando de nuestra nueva diseñadora, el arma secreta que llevará un nuevo toque en las novedades de GusRame, cuando veo a RZili pasar delante de la sala. Ya se ha cambiado; antes llevaba un short y una camisa, pero ahora lleva una minifalda y una blusa que parece querer hundir su cuerpo entre su tela. Nuestras miradas se chocan y una sonrisa traviesa se dibuja en su rostro.
Para hacer las presentaciones, envió a Dan a buscarla. Los veo hablar un rato; ella pasa la mano en el pelo liso de Dan y otra vez siento el mismo sentimiento de calor que antes. Entra uno tras otro y, sin ni siquiera esperar a que le diga nada, se sienta frente a mí. Se puede notar que no está buscando ser provocadora, pero su vestido, su forma sensual de sentarse, sus ojos que parecen trampas para los hombres sensibles y esas tetas que parecen querer salirse de su sostén me están volviendo loco de deseo.
Dan se rasca la garganta; salgo de mis pensamientos para continuar con lo que tenía que hacer.
—Señora RZili, le presento al inversor principal del futuro proyecto que estaremos trabajando, Carlos —digo mostrando con la cabeza al hombre que está en la sala—. Señor, ella es RZili, nuestra famosa arma secreta.
—Y yo pensando que era mi regalo por querer invertir en un proyecto hecho a perder. —El cambio en la voz de Carlos me sorprende. Antes hablaba como un personaje, digo, alguien que inspira respeto; ahora siento que es un cerdo con cara de humano—. Con esas piernas y esas curvas, si me satisface en una noche, les juro que aumento mi inversión de siete millones de dólares y les dejo el setenta y cinco por ciento del proyecto.
