Capítulo 1 Entre el pasado y sus sombras
Gustia
Ajusto la minifalda, jugando con un hilo invisible de mi camisa, al sentir como el nerviosismo comienza a invadir mi cuerpo entero. Solo es un chequeo rutinario, una formalidad que he decidido hacer tras meses de ignorar las llamadas de emergencias de la parte baja de mi abdomen. Sin embargo, mi mente siempre se desvía en otros asuntos, pensando en Darwyns, mi querido marido, quien siempre está ocupado en reuniones con accionistas.
—Siempre tan dedicado a su trabajo —pienso en voz alta con preocupación.
Mientras estoy en la sala de espera del hospital, siento que el tiempo de espera me parece interminable. Ya me estoy ganando un pequeño ataque de ansiedad hasta que veo a Darwyns entrar en un pasillo cercano; debe estar buscándome. Sin embargo, algo en su actitud me parece extraño; no le veo preguntar a las enfermeras donde estoy y ni siquiera se da cuenta que estoy frente a él en pocas palabras.
Decido seguirle el paso hasta llegar donde lo veo desaparecer su espalda y me acerco sigilosamente hasta detenerme frente a la puerta entreabierta. Escucho murmullos dentro y mi corazón empieza a latir a mil por hora, como si hubiera algo que yo no debo presenciar. Aun así, me asomo un poco más, para poder escuchar a quien pudo sacar a mi marido de su empleo, cosa que supuestamente nunca permite.
—¿Por qué no me llamaste? —dice una voz femenina, llena de rabia y tristeza.
—Sabes que no puedo permitir que mi familia se entere de esto —contesta Darwyns como si estuviera regañándola—. También te dije de evitar hacer esas tonterías de querer suicidarte, eres más fuerte que eso, mujer.
Siento el aire escaparse al escuchar esas palabras. Asomo la cabeza para poder mirar adentro; el rostro de la mujer me es desconocido, pero su voz resuena como un eco desgarrador; no puedo ver la cara de Darwyns, ya que él está sentado de espalda a la puerta.
—Darwyns, no puedes dejarme así por ella —dice haciendo pucheros y comportándose como si fuera una niña de cinco años—. ¡No puedo seguir siendo la segunda opción! —siento como mi mundo se desvanece en mi entorno mientras esa mujer sigue hablando—. Tus padres esperan nietos y ella… ella no puede darte eso.
Estoy a punto de irme cuando mis ojos se encuentran con los de la mujer. Ella sonríe levemente mostrándome que siempre supo que yo estaba aquí espiándoles; para el colmo, ella se agacha y toma los labios de mi marido en los suyos en un beso apasionado que el desgraciado responde poniendo sus manos en la cintura de ella.
Invadida por la rabia y la decepción, salgo corriendo del hospital sin ni siquiera esperar el ultimo resultado de mi examen.
Unas horas más tarde, estoy tomando tranquilamente un café, esperando que se me salgan esas malditas imágenes de mi mente cuando de repente veo nuevamente a esa mujer.
—Hola... “Gustia” —dice con una sonrisa sardónica que me eriza la piel.
—¿Qué es lo que quieres? —pregunto con voz temblorosa en vez de responder a su saludo.
—Lo que quiero es que entiendas algo —empieza diciendo mientras saca su móvil y me muestra conversaciones entre ella y Darwyns—. Si él está contigo, es porque aún no sabe cómo alejarse de ti sin perder un centavo.
La miro con cara seria sin contestar, pero siento como el suelo se abre bajo mis piernas sin que me trague la tierra.
—Sus padres quieren nietos para continuar con el linaje familiar y tú… tú eres una MULA —Su risa burlona resuena en mi mente como un eco cruel—... Te lo digo porque quiero que sepas lo que realmente está pasando —continúa diciendo sin ni siquiera esperar mi respuesta—. Y porque sé que Darwyns pronto solicitara el divorcio.
Las lágrimas empiezan a formarse en mis ojos mientras esa mujer llena de arrogancia y desprecio me hace sentir que estoy en un mal sueño del cual anhelo despertar. Después del alboroto, ella solamente se gira hacia el espacio VIP del restaurante, que seguramente pagó mi esposo.
Horas después yo sigo sentada en el mismo lugar, con una copa de vino esta vez; no sé que hacer, me siento impotente hasta que el sonido de un mensaje me ayuda a distraerme. Otra vez es esta mujer, me pregunto cómo pudo obtener mi número.
El mensaje dice simplemente: "Tengo algo importante que mostrarte, pruebas del amor entre él y yo. Te paso mi ubicación, te va a interesar".
Aunque pienso que puede ser peligroso, mi curiosidad y la necesidad de entender lo que realmente pasa por la cabeza de esa loca me dirige hacia el lugar indicado.
El paisaje es maravilloso, se trata de un acantilado reinando sobre un océano agitado, con las olas estrellándose contra las rocas abajo. Pero lo que más me llama la atención es la silueta ya familiar de la mujer, de pie cerca del borde, con la mirada fija en el horizonte.
—¿Por qué me has citado aquí? —pregunto con la voz temblando ligeramente, pero llena de determinación.
—Porque quiero que entiendas algo querida —responde con un tono helado y una sonrisa burlona—; él es MÍO.
