La Chica Llamada Echo

Descargar <La Chica Llamada Echo> ¡gratis!

DESCARGAR

Capítulo 3 No es un aficionado

POV de Isabella

Caminamos hasta el bar. Ellos se pidieron un trago. Fuimos y nos acomodamos en una cabina en una esquina, desde donde podíamos ver todo lo que pasaba.

Yo no bebo. Bueno, sí lo he hecho una o dos veces. Trato de mantenerme en forma. Todos estábamos hablando de la pelea, de este fin de semana, cuando un grupo de hombres se acercó a la mesa.

—Hola, preciosa. ¿Quieres bailar? —balbucea.

Este tipo está más borracho que nadie. Dios, apesta a cerveza y whisky. Huele como una maldita cervecería.

—No, gracias. Ya estoy por irme. Pero gracias —digo con dulzura, intentando no hacer enojar a demasiada gente.

Deslizo la mano hacia la de Alex y la pongo encima de la suya, apretándola. Miro de reojo y le guiño un ojo. Él se inclina y me susurra al oído:

—Sé lo que estás haciendo, pequeña, pero te tomo la mano cuando se te dé la gana.

Y me atrapa el lóbulo de la oreja entre los dientes.

Sé que mi cara se pone roja, de mil tonos.

—Alex —susurro, porque me tomó por sorpresa.

—Ah, ¿ahora mi chica se pone tímida delante de los demás? —dice, mientras se mete mi lóbulo en la boca y lo succiona.

—Alex —exhalo. Maldita sea, este hombre me tiene el corazón a mil.

—¿Estás bien, Bell? —me susurra al oído, y pasa la lengua por mi cuello.

—Lo siento. No sabía —dice el tipo, y se da la vuelta y se va, con su séquito detrás.

O sea, mierda, Alex tiene 22 años. Mide como 1.83. Mandíbula marcada. Cabello corto, castaño oscuro. Unos ojos color avellana preciosos, hombros anchos, muy musculoso, abdomen marcado. Sí, es el maldito paquete completo. Parece un dios griego. Es absolutamente guapísimo. Claro que me iría con alguien así, pero es un total mujeriego. Se acuesta con todo lo que se mueve. Pero nunca con la misma dos veces.

Alex es mi mejor amigo. Él y Jasmine, los dos. No creo que ni siquiera él cruzara esa línea.

—Gracias, Alex —giro la cabeza y se lo digo en voz baja mientras lo miro a los ojos, a esos ojos avellana tan bonitos.

—De nada, preciosa —dice, guiñándome un ojo.

Maldita sea, con esa mirada sola podría mojar unas bragas, y él lo sabe.

—Ejem —Jasmine se aclara la garganta para llamar la atención.

—Ay!!! Ustedes dos están demasiado lindos. ¿Por qué no se han acostado? Se ven increíbles juntos —arrastra las palabras. Sí, se pasó de copas—. Lo digo en serio, Bella, ustedes dos se ven espectaculares. Y también hay química —dice, mientras le da otro sorbo a su cosmopolitan.

—¿Y tú qué dices, Bell? ¿Por qué no nos acostamos? Ya sabes que seríamos geniales juntos —me guiña un ojo mientras desliza la mano por mi muslo.

—Alex, ¿se te olvidó que tú no haces relaciones y yo no hago aventuras de una noche? Caray, Alex, tú ni siquiera te acuestas con la misma mujer dos veces —me río y niego con la cabeza.

Sube la mano aún más por mi muslo y aprieta suavemente. Con la otra mano me toma la cara y me acaricia la mejilla con el pulgar.

—Definitivamente necesitaría más de una noche contigo. Tal vez toda una vida —dice mientras me mira a los ojos.

Yo le sostengo la mirada, quedando completamente atrapada en él. Inclino un poco la cabeza hacia adelante. Nuestros labios están cerca, pero apenas, apenas separados.

Maldita sea. Reacciona, Bella, me digo a mí misma. Es un mujeriego. No te ama así. No ama a ninguna mujer. Toma lo que quiere y se va. Te dirá lo que sea que quieras oír con tal de meterse en tus pantalones. Me río de la nada. Solo me río.

—Tú y la palabra “para siempre” no pertenecen a la misma oración, Alex —digo mientras niego con la cabeza, pero mis ojos no se apartan de los suyos.

—Sigo aquí. Y sigo necesitando otro trago —dice Jasmine, balanceándose un poco.

—Oigan, creo que ya me voy a ir. Tuve un día pesado y me están matando las costillas —digo, mirando de una a otra.

—¿Por qué no las llevo a las dos a casa? —dice Alex, mirándome.

—¿Seguro que no te molesta? Sé que te desvío —digo haciendo un puchero.

—Sin problema, cachetes lindos —sonríe con suficiencia.

—Ah, ¿escuchaste lo que dijo ese asqueroso? Y luego su jefe terminó con el trasero pateado por Bella. Eso fue épico —chilló, terminándose su trago.

—Ay, otra pelea. Vamos, veámosla, por favor —dice Jasmine con ojos suplicantes.

—Vemos esto y me voy inmediatamente después —digo con firmeza.

Miro alrededor. El lugar está más lleno que cuando llegamos. Para ser miércoles, esto está a tope.

—Noche de aficionados —comenta Alex, como si hubiera oído lo que estaba pensando.

Caminamos más cerca del ring, casi hasta adelante.

—Victor “sin piedad” Álvarez se enfrenta a: el único e inigualable Don Draco. Peleadores, al ring.

—Él no es un aficionado. ¿No es ese el maldito Don de la mafia italiana? —digo mientras me quedo mirando al hombre que entra al ring.

Este tipo está buenísimo. Mortalmente guapo. Maldita sea, se me humedecen las bragas con solo verlo. Mide como un metro ochenta y ocho, cabello castaño oscuro hasta los hombros, los ojos color avellana más hermosos que he visto en mi vida, barba de un par de días; maldita sea, esos músculos, y un abdomen marcado. No puedo apartar los ojos de él.

Ambos hombres entran al ring. El tal Victor es un presumido. Está gritando estupideces sobre lo que va a pasar. Sí, ya sabemos quién va a ganar esta pelea. Bueno, qué pelea va a ser. Si es que el Don llega a pegarle dos veces.

Suena la campana.

Draco camina hacia Victor. Victor lanza el puño para pegarle a Draco en la cara. Draco se echa hacia atrás y sonríe con burla. Victor vuelve a tirar. Draco bloquea y le aparta el brazo. Lo mira y suelta un puñetazo. Le pega durísimo en la cara. Victor se tambalea hacia atrás. Trata de recuperar el equilibrio. Draco vuelve a golpear. Victor cae hacia atrás. Está noqueado.

—¡El ganador por NOCAUT, Draco! —dijo el anunciador, intentando levantarle el brazo a Draco, pero él se lo aparta de un tirón.

¡Joder! ¡Está literalmente mirándome directo a mí!

Capítulo Anterior
Siguiente Capítulo