Capítulo 7 ¡ERES INCREÍBLE!
CAP. 6: ¡ERES INCREÍBLE!
POV ZACHARY HARRISON
Me sentí mal por lo que dijo, conocía muy bien a su padre y ahora que la había tratado a ella, podía decir que era una mujer muy capaz y que Stevie se estaba perdiendo de una valiosa colaboradora, quise decir algo para consolarla:
–Bueno, de forma independiente has logrado bastante con tus historias, así que no lo necesitas para nada.
–¿Me googleaste?, eso no es justo, porque una amiga intentó hacerlo contigo y no aparece nada.
–No lo permito, tengo controlada toda la información que hay en redes sobre mí; ahora sigamos contigo porque asumo que el número telefónico y la dirección que tengo con tu nombre también pertenecen a esa amiga.
–Está bien, dame tú teléfono te daré mi número personal, pero ya sabes solo mensajes que tampoco garantizo que leeré inmediatamente de ser recibidos.
Le di mi teléfono, tecleó en él y al devolvérmelo seguidamente marqué viéndola capcioso. Ella sonrió con picardía y me mostró la pantalla de su teléfono con mi llamada entrante.
Terminamos de cenar y le pregunté si le provocaba tomar un trago en otro lugar; quería extender la noche y ya esto se estaba pareciendo a una cita romántica con cena, tragos, tal vez bailara un par de piezas con ella, antes de llevarla a mi apartamento, aunque la deseaba no quería apresurar ese momento, porque presentía que al terminar se iría de nuevo como lo hizo la primera vez.
POV ARIANNA LENNOX
Definitivamente este hombre sabía cómo complacer a una mujer, estaba encantada con todo lo que me hacía sentir, pero tenía que mantener la distancia para que no terminara resultando que me gustara más de lo debido.
Me salí de su abrazo y tal como la vez anterior comencé a vestirme bajo su aguda mirada, tenía el ceño fruncido y yo me dije: “Hazte la loca y péinate.”
–Dame un momento que yo te llevo y esta vez sí será a tu casa.
–De acuerdo, me llevarás a mi casa, de hecho, a la cafetería llegué en taxi porque no iba a dejar a mi bebé allá abandonado al salir contigo.
–¿Sabías que saldrías conmigo de allí?
–Por supuesto, a eso fui…; ya estoy lista.
Cuando subí a su auto, me reía internamente por lo que estaba a punto de hacer y porque sabía que lo sorprendería.
–¿Dónde vives Arianna?, y esta vez quiero la verdad.
–No me hables así porque no soy tu sumisa. Vivo en la torre D.
–¿La torre D? ¿Cuál torre D?
–Tu vives en la A, ¿no?, pues yo vivo en la D.
–¡No me jod4s Arianna! –estalló al borde de la furia–, ¿vives aquí mismo?, la otra vez me hiciste dar un recorrido de cuarenta y cinco minutos. ¡Eres increíble!
–Gracias, no me lo dicen muy seguido.
–No fue un cumplido.
–Ah, perdón. Vamos pues, arranca.
Bufó y puso en marcha el auto, enseguida estaba ante el portón de mi residencia, se giró a verme y me dijo:
–Quiero verte de nuevo mañana.
–¿Por qué?
–Porque sí, me gustas Arianna y aun no tengo suficiente de ti.
–¿Y cómo para cuando crees que tengas suficiente de mí?
–Tal vez nunca –“¡Carajo!, ¿qué me pasa?, ¿qué es lo que acabo de decir?”
–Okey caballero, vamos a aclarar algo de una buena vez, eso que acabas de decir es desde todo punto de vista, absurdo, tal vez deba recordarte que estás casado y que, aunque la paso muy bien contigo, no tengo intención de extender esto y convertirme en tu amante.
–¿Por qué no Arianna?, la pasamos bien, sabes mi situación y aun así te ves conmigo, podemos continuar así por tiempo indefinido.
–Vete a dormir Zachary, te ves cansado –dije y me bajé del auto, no volví la vista atrás, no debía hacerlo.
Me encantó mi segundo encuentro con Zachary, sabe perfectamente como halagar a una mujer, me sentí como el centro de su universo, estaba recordando cada segundo a su lado cuando llamó mi agente, diciéndome que era de vida o muerte que saliéramos al otro día a una gira de medios, ni siquiera le entendí a cuáles lugares iríamos, hablaba atropelladamente y yo solo le respondía con un “ajá” y para demostrar interés variaba con “está bien”, finalmente concretó diciéndome que debía empacar y que enviaría un automóvil por mí.
Al otro día, cuando recibí una llamada de Zachary no pude evitar que mi cuerpo temblara un poco, pero hice un gran esfuerzo y respondí lo más tranquila e indiferente posible.
No me imaginé nunca entusiasmándome con un hombre casado, ni siquiera tengo el consuelo de que me haya dicho que tiene problemas con su esposa y que está pensando divorciarse, por el contrario, con mucha seguridad dijo que la ama y que no piensa dejarla, entonces, ¿qué estoy buscando yo aparte de las dos noches deliciosas que pasé con él?
Al terminar la gira de medios, me iré a mi apartamento de Long Beach, con un poco de distancia ambos retomaremos nuestras vidas como antes de conocernos, desde allá me será mucho más fácil descartar alguna otra salida con él.
POV ZACHARY HARRISON
Esa mujer me volvía loco y me exasperaba, tanto como me gustaba, me mintió descaradamente haciéndome manejar de madrugada a una dirección alejada de aquí y resulta que incluso vive en el mismo conjunto residencial que yo. No le pregunté el apartamento, pero siendo dueño del condominio no me será difícil averiguar cuál es el suyo.
He estado más pendiente de ella que de ninguna otra, en mi apartamento tengo una habitación para mis encuentros y no la he usado con ella, la llevé directamente a la mía que es mi santuario. ¿Por qué me salgo de mis reglas con esta mujer?, al menos firmó el contrato y no he revisado si hizo alguna anotación adicional, sé que sería muy capaz.
Entré a mi alcoba y al sentarme en la cama su exquisito olor me invadió, dejó mis sabanas impregnadas de su aroma y me encanta eso, busqué el sobre en mi saco y lo abrí para regodearme con su firma aceptando mis términos.
¡¿Qué mi3rdas es esto?! No firmó nada, me hizo creer que había firmado y aceptaba mis condiciones. ¡Dios! ¿En qué me estoy metiendo con esa morena?
Ring, ring, ring
–Aló, ¿qué pasó?, ¿llegaste bien?
–No firmaste.
–Ah eso, es que no acepté tus condiciones.
–Aun así, estuviste conmigo otra vez.
–Porque quería estar contigo de nuevo, pero sin aceptar tus condiciones ni firmar tu dichoso contrato, si te lo decía nos hubiéramos enfrascado en una discusión estéril que posiblemente nos conduciría a perder la noche, fue mejor así, ¿no crees?
–Me vuelves loco Arianna, ¿qué quieres?
–Lo que quería ya lo obtuve y era volver a estar contigo. No recuerdo si te agradecí, así que aprovecho ahora, gracias por todo Zachary; ahora, si me disculpas estoy que me caigo del sueño. Buenas noches, descansa.
Lo dicho, me vuelve loco con su desfachatez, no me respeta para nada, pero quiero volver a verla mañana.
