LA AMANTE

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Capítulo 5 DEBO MANTENER LA COMPOSTURA

CAP. 4: DEBO MANTENER LA COMPOSTURA

POV ARIANNA LENNOX

Le sonreí también tratando de mostrar una calma que estoy muy lejos de sentir y menos cuando se acercó para darme un beso en la mejilla porque pude aspirar su exquisita colonia; no lo desvestí de una vez porque estábamos en la calle; me aferré a su brazo, lo sentí musculoso y me imaginé cómo luciría debajo de la tela, uy…, esto se me estaba complicando; caminé cual autómata y entramos a un salón lujosamente decorado, se detuvo y mirándome a los ojos me dijo:

–Cenaremos aquí, es una gala benéfica a la que debía asistir hoy y me pareció una excelente ocasión para compartir contigo.

–Me encanta el ambiente, gracias por esto.

–Busquemos nuestra mesa, habrá una subasta de los artículos que donaron algunos asistentes.

–¿Tú donaste algo para subastar?

–Sí, tengo una membresía en un resort de Bali y doné un fin de semana allí.

–Suena atractivo.

–Te invitaría a visitarlo, pero como no quieres volver a verme después de hoy, decidí donarlo.

“Comenzó el juego, ya hizo la primera insinuación sobre lo que establecí en el acuerdo, pues… tal vez yo sí vaya a disfrutar ese fin de semana en Bali…, sin ti por supuesto” –comenté para mis adentros.

Poco antes de servir la cena se llevó a cabo la subasta y cuando anunciaron la donación de Zachary Harrison me preparé para pujar y obtener ese fin de semana en Bali, su cara era un poema durante todo el rato que duró la puja, finalmente la obtuve y mientras los demás aplaudían él solo me observaba con una ceja alzada, lo cual solamente me hacía sonreír.

Sentía la penetrante mirada de Zachary por lo que de vez en cuando me giraba para verlo y sonreírle. Al terminar la cena, comenzó la música y algunas parejas fueron a bailar, uno de los comensales, un italiano muy guapo ciertamente, me invitó a bailar, pero enseguida Zachary tomó mi mano diciéndole:

–Lo lamento mucho, pero la dama ya me había prometido el primer baile, con su permiso nos vamos a la pista.

–Yo no recuerdo haberte prometido ningún baile –le dije a pesar de que ya estaba caminando con él hacia la pista, pero no me iba a quedar callada.

–¿Por qué compraste ese fin de semana? –fue lo que dijo, ignorando mi referencia al baile.

–Porque me llamó la atención, he visto postales de Bali y me parecen hermosos sus paisajes.

–Quiero irme de aquí.

–¿Cuál es la prisa?

–Necesito tiempo para todo lo que deseo hacerte esta noche.

“Carajo, este hombre a veces tiene unas respuestas que me vuelven gelatina, casi arranco a correr a la salida con él, pero debo mantener la compostura”

–Está bien, un baile más y nos vamos señor impaciente.


POV ZACHARY HARRISON

–¡Zachary Harrison!, ¿otro contrato?, trabajo más para tus contratos personales que para tu empresa, ¿quién es ahora? Espera, no me digas que ya sé: Estatura 1,70 o 1,75 y cuerpo de 90-60-90, rubia, ojos verdes o azules, vestida para matar y modelo de alguna agencia o actriz de alguna obra en cartelera, en cuyo caso sería pelirroja de ojos azules o grises.

–Eres mi abogado y mejor amigo Jeff, pero definitivamente no me conoces tanto como presumes porque esta belleza mide como 1,65 y creo que sus medidas serían 100-70-120, piel canela, cabello oscuro y salvaje, ojos en verde aceituna si está feliz o verde casi negro cuando se molesta y… no sé qué hace para vivir.

–¿Y quieres estar con ella por…?

–Porque me gustó su independencia, su seguridad y su cuerpo, además, prácticamente me rechazó.

–¿Su cuerpo? Zachary, está fuera de tus proporciones ideales, es más por el rechazo que te interesa, ¿verdad?

–Bueno, tú no te acostarás con ella, así que tranquilo. Prepara el documento, dije: “Prácticamente me rechazó”, así que volveré a insistir.


Cuando me encontré con Arianna nuevamente, la muy… astuta, me presentó su propio contrato, no podía creerlo, de verdad, esa mujer estaba desafiando todos mis esquemas, se había atrevido a redactar un acuerdo a su interés y conveniencia. ¡Ja! No tenía idea de con quién se estaba metiendo.

Lo firmé, claro que lo firmé, iba a tener a esa morena debajo de mi muy pronto, le seguí el juego con lo de la única vez, sabiendo que sería ella la que me volverá a buscar, soy un excelente amante, lo dice cada una de las mujeres con las que he estado y que siempre, sin excepción alguna, han querido repetir, ella no va a salirse de ese patrón de conducta por muy dura que quiera hacerse.

La dejaré sentir esa falsa sensación de control, al final terminará firmando mi propio acuerdo donde especifico que soy yo quien decide cuando finaliza mi aventura.

La siguiente mañana Jeff llegó muy temprano a mi oficina:

–Hola Zachary, buenos días ¿qué hay de nuevo?, ¿lograste la firma de la chica?

–Ella llevó su propio acuerdo, así que se lo firmé.

–¿Qué firmaste?, ¿por qué no me avisaste?, ¿leíste bien?

–Cálmate, aquí tengo una copia, es totalmente inofensivo.

–Déjame verlo –me dijo y yo le pedí a mi secretaria dos cafés mientras mi amigo y abogado Jeff Walker leía el documento.

–¿Y bien? –le pregunté al notar que terminó de leer.

–Me extraña que haya recalcado tanto que será un único encuentro, parece a propósito para que quieras extenderlo.

–No lo haré, si esa es su intención, tendrá que venir ella a pedirme otra cita.

–Me parece demasiado esfuerzo para ti, ¿ya cuantas veces se han visto tres…, cuatro…?

–Tres veces y cada vez la encuentro preciosa y me gusta más que la anterior.

–Vaya capricho que te provocó, bueno…, ¿cuándo se verán?

–Esta tarde a las seis en punto enviaré la limosina por ella, por cierto, debo enviarle un mensaje para que se vista apropiadamente.

–¿La limo? Entonces, ¿para dónde vas a llevarla?

–A la gala de los Phillips, cenaremos allí y luego la llevaré directamente a mi apartamento. Estuve tentado a enviarle un vestido, pero lo pensé mejor, creo que sería capaz de devolvérmelo, aún no la descifro totalmente, solo sé que después de esta noche, no va a olvidarme tan fácilmente como se cree.


Ya quería salir de la dichosa gala con ella, desde que entramos a este sitio está llamando la atención, en la mesa esos italianos no dejaban de buscarle conversación y el más joven pretendía, además, llevársela a bailar, que errado estaba, eso sí que no iba a permitirlo, es mía, al menos por hoy y tengo un contrato que lo avala.

Apenas terminó la pieza la tomé de una mano y la arrastré conmigo a la salida, subimos a la limosina y ya el chofer sabía adónde debía llevarnos.

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