Capítulo 2 MALA INFLUENCIA
CAP. 1: MALA INFLUENCIA
POV ARIANNA LENNOX
Zachary llevaba prisa por sacarme de la gala y me dejé llevar, salimos del centro de la ciudad y llegamos a una zona apartada y urbanizada con modernas edificaciones que yo, afortunadamente, conocía muy bien, me esperaba justo lo que conseguí, un apartamento de soltero decorado con buen gusto, colores sobrios, elegante y minimalista.
Nos sentamos a beber una copa y se acercó para besarme, su boca es gloriosa, pero yo tenía que demostrarle que no era ninguna novata impresionable, así que me hice cargo del beso, poniendo en práctica todo lo que había vivido uniéndolo a lo que he leído y a lo que he escrito en mis novelas.
Cuando nos separamos me veía como si tuviera dos cabezas, pero sabía que lo había disfrutado, comenzó a desvestirme y yo a desabotonar su camisa, moría por verle el torso, así como sus brazos y no me decepcioné; realmente era un postre muy bien moldeado, hasta ahora no había desperdicio en ninguna parte de la cintura para arriba.
Yo no estaba usando brasier así que mis senos quedaron al aire apenas bajó el cierre de mi vestido, mi busto es muy generoso y él se dio banquete sin restricción alguna subiendo mi temperatura muy muy arriba. Me puso de pie junto con él y terminó de sacarme el vestido, me recorrió con mirada lujuriosa cuando quedé solo con la braga y volvió a devorar mi boca.
Con dificultad fuimos caminando a lo que suponía era su habitación, me hizo sentar en la cama y el comenzó a quitarse el pantalón y el bóxer, lo que vi allí me hizo salivar, ya que tampoco había desperdicio de la cintura para abajo, hasta sus pies eran atractivos, me ayudó a recostarme para comenzar un lento recorrido de su boca por todo mi cuerpo y fue delicioso.
Luego fue mi turno de apropiarme de ese miembro viril y bello que tenía ante mí; sé muy bien por las expresiones de su rostro aunado a los gruñidos que escapaban de su garganta que lo hice pasar un excelente momento. Pensé que si las circunstancias fueran otras se hubiera podido convertir en mi nueva paleta favorita, pero como solo era por un día, aproveché la oportunidad al máximo.
El acto en sí, fue impresionante, creo que se preparó física y mentalmente, porque ya yo sentía que las fuerzas me abandonaban y él seguía tan campante como si no hubiera hecho esfuerzo alguno. No me cabía duda de que era un excelente amante y me encontré envidiando a su esposa que podía tenerlo todos los días; enseguida me recriminé por el pensamiento tan patético, pero la lógica me dictaba eso, si así era con una amante ocasional, con su esposa debía ser aún mejor.
A decir verdad, mi experiencia era más teórica que vivencial, mi primer esposo fue un fiasco en la intimidad y con el segundo sí que todo iba bien, realmente nos entendíamos sexualmente y al morir él yo me mantuve alejada de las relaciones; Zachary es el tercer hombre con el que estoy, aunque lo esté desafiando como una experta, solo no quería perder la ocasión de estar con semejante bombón.
Fue un verdadero maratón, en mi mente repasaba mi gabinete de medicinas para cerciorarme si tenía suficientes analgésicos porque los iba a necesitar en cantidades enormes; me mangoneó por toda la cama y yo de orgullosa fui llevándole el ritmo, yo no me olvidaría de él, pero él tampoco podría sacarme de su mente en un buen tiempo y que conste que no quería ser causal de su divorcio.
Estaba totalmente consciente de que lo que estaba sucediendo esa noche no volvería a repetirse, pero me mantendría como una espinita en su trasero por lo que estábamos disfrutando, además, me parecía muy bien que me recordara, por haber sido infiel y desleal con su esposa.
Cuando cayó exhausto a mi lado, yo estaba peor, pero saqué una sonrisa de mis entrañas, me incorporé y él con una mirada de asombro me preguntó:
–¿Qué vas a hacer?
–Voy a vestirme para irme a mi casa, yo no duermo con nadie, ¿tú chofer me llevará o pido un taxi?, además supongo que tú tienes que volver a tu casa y dormir con tu esposa, ¿no?
–Pensé que te quedarías y…, no…, mi esposa está de viaje, dame un momento…, yo te llevo.
–Gracias, muy amable de tu parte.
Juro que no podía ni caminar, pero antes muerta que demostrárselo, me sentía al borde del desmayo, controlaba mi respiración y aparentaba una calma que estaba a kilómetros de sentir, bajamos hasta el estacionamiento interno y allí abordamos otro de sus lujosísimos automóviles, me senté sudando frío y arrancó, traté de mantenerme serena comentando casualmente sobre lo fresco de la noche.
Zachary alternaba su mirada entre la vía y mi rostro, yo hasta tarareé una canción para demostrarle indiferencia total, al llegar al edificio de mi amiga Aracely, se bajó para rodear el auto cual caballero y ayudarme a salir. Tomé su mano y al tenerme frente a él, se inclinó para darme un suave beso en los labios y me dijo:
–Espero haberte hecho pasar un buen rato.
–Claro que sí, creo que te lo demostré suficientemente, gracias por todo, que te vaya muy bien y que tengas una buena vida.
–Tal vez vuelva por la cafetería.
–Es un lugar público, pero tenemos un acuerdo. Por otro lado, ya cada uno obtuvo lo que quería del otro, así que no habrá nada más entre nosotros. Gracias por traerme y adiós Zachary.
–Adiós Arianna.
Se quedó de pie allí al lado del auto y yo sentía sus ojos en mi espalda, así que caminé erguida soportando el ardor en mis partes íntimas y los calambres en mis piernas, cuando cerré la puerta tras de mí, casi aúllo del dolor, necesitaba una ducha urgentemente o hielo, algo que aliviara mi pobre centro, Aracely salió de su alcoba apenas escuchó la puerta.
–¿Qué haces aquí?, pensé que pasarías la noche comiéndote al caramelo ese.
–¿Puedes creer que entre las once de la noche y las tres de la madrugada lo hicimos ocho veces? Si me quedaba regresaba en dos partes.
–¡No me j0d4s Ari!, ¿tan bueno es?
–No sabría cómo describírtelo, solo puedo decirte que bueno se queda cortico, jamás me imaginé estar en las posiciones que hicimos, ni sentir como lo hice, mucho menos sabía que yo era tan flexible.
–¿Y no piensas verlo otra vez?
–Está casado Aracely, no quiero ser un entretenimiento más para ese mujeriego engreído.
–Bueno, pero si te gustó estar con él…, esa es la única forma, una relación discreta para no tener líos con su esposa.
–Eres una muy mala influencia, yo estoy totalmente clara en que esta fue la primera y última vez que estuve con él.
En ese momento no tenía idea de lo equivocada que estaba…
