Capítulo 8 Huele a peligro
Campo abierto. Bosque profundo
Cayó la noche.
Maldita sea mi suerte.
Las cosas no debieron haber sucedido así. No me ha dado tiempo a nada. No he podido cumplir ni la primera parte de mis objetivos. Joder
Si olor es increíble para estar en semejante situación. Entiendo por qué las mujeres se le dan a pares, el cabron tiene lo suyo y estoy bajo su cuerpo herido, incluso así... Este cretino es fuerte, poderoso y desafiante.
Lo que pasa es que no he llegado hasta aquí para perder antes de pelear. He venido con montones de estrategias para obtener lo que busco y esto no formaba parte de plan pero puede encontrarse un plan B para salir del paso.
—Habla ya o acabo con tu juego, Nikopoulos.
—Los dos sabemos que quieres algo. Sino ya estaría aquí tu padre —mascullo quitándome lo de encima pero rueda sobre mi y me vuelve a dejar en la misma posición.
También debo decir que de alguna forma se lo permito, no puedo provocar que su estado se agrave y de todos modos el show debe continuar. Yo soy su subordinada, no puede saber todavía que cuando quiera matarlo no saldrá herido... No puede saber aun que yo nunca fallo.
—¿Cómo sabes de mi padre?
—Todo el mundo sabe, Kairos —rspsondo rápida. Y los dos nos damos cuenta de que lo tuteo.
Si entrepierna se hace más grande entre mis muslos y esto empieza a notarse.
—No lo creo —insiste y me lleva las manos contra el suelo por encima de mi cabeza.
Suspiro largo y rápido reacciono encontrando la salida de este problema en el quew he metido y en el que él mismo nos está hindiendo cada vez más.
—Athena, ella me dijo.
—¿Que más te dijo? —arruga los ojos.
—Nada relevante —rsspondo sin importancia.
—Eso lo decidiré y lo determinaré yo.
—Dios. No te soporto me sacas de quicio.
—Y tu no eres clara. No me gusta que esquives tantas balas, responde las putas preguntas, todas las que te he hecho.
Si respondiera ahora tendría que decirle que he venido a matarle si, a él y a toda su puta familia pero no es tiempo, no aún, no sin saber la verdad. Si respondiera tendría que decirle que es una pena que no podamos echar un polvo antes de que lo mate, que todo ha sido un puto error y que lo haré Pero no ahora.
Así que bajo su insistencia decido decir lo único que puedo:
—Si quisiera matarte ya estarías flotando en el rio, Kairos Markovich. No soy espía, no soy nada de lo que crees y todo ha sido un maldito error, ¿Qué sentido tiene tratar de matarte y curarte las heridas?
Se queda callado mirándome serio, sopesando la verdad en mis palabras y tengo que reconocer que es cierto esto último que le he dicho, por ahora.
—Tiens suerte de que tengamos una cuenta pendiente y que no me de la gana de quedar como un gilipollas precisamente hoy —me observa un momento y posigue —. Me debes una bien gorda, Gaia Nikopoulos. Y me la voy a cobrar pronto. Me has herido y roto mi proyecto de follarte está noche, eso me lo tendrás que pagar con creces.
—¿Quieres una mamada?
—Quiero mucho más que eso —baja la boca y clava sus dientes en mi pezon por encima del sujetador y grito jadeando su puto nombre —. Veo que te excita el dolor... No te imaginas lo dura que me la pones. Ahora curame bien esto y prepárate para sufrir cuando vaya a por ti.
Por fin me suelta y me pongo a lo que me ha pedido, con lo que tengo termino w curar su herida y por radio se comunica con el cuartel, avisa que se ha herido sin querer y que vamos a volver, también oigo como anuncia que he salvado su vida y movido satisfactoriamente el campamento de ambos, que con eso estoy dentro del equipo.
Mientras recojo todo para salir de regreso me levanta y me pone contra la pared:
—A partir de ahora eres mía, me debes sumisión y tenemos un secreto en común rubia... Será mejor que cumplas tu parte del trato, soy un hombre despiadado cuando me fallan.
—No he venido a aquí a ser la puta de nadie, Kairos Markovich.
—Por supiesto que no —me pasa la lengua por los labios y añade sobre mi boca —. Eres MI puta, solo mía. Y mi subordinada también, los dos sabemos que hay una partida inciada ente nosotros. Me muero por ver tus cartas.
Ahora soy yo quien sube las manos por su cuerpo, tomo su cabello por la nuca y le atraigo hasta mi para decir después de morder si labio superior:
—Que empiece la partida entonces.
Y joder... Le beso, me come la boca y nos follamos con las lenguas como si nada de lo demás existiera más allá de este beso salvaje que nos estamos dando contra un árbol en medio de la nada.
Las cosas desde aquí... Se ve que se complican.
Ya
puedo oler el peligro de este juego.
