Capítulo 6 Le he disparado
Centro de entretenimiento militar: Aegis
Campo abierto, bosque profundo
Al final del dia
Gaia Nikopoulos
Efectivamente el último en llegar al río ha Sido enviado a la base. Ya no formará parte de este escuadrón pero según tengo entendido le dan la oportunidad de sumarse al equipo de limpieza de Aegis. No me refiero a limpiar suelos, sino a limpiar escenas de combate. Sin embargo eso no sería suficiente para mí, yo necesito estar en los equipos de asalto, y ahora más que nunca.
—¡Come¡ —me ordena Drago pasando me una cantina con esa inexpresión que pone cuando quiere.
Me sorprenden tenerlo enfrente. Me sorprende tanto que casi jadeo cuando sus dedos tocan los míos accidentalmente mientras me pasa el recipiente. Un millón de recuerdos vienen a mi memoria como si fuera un robot programado para recordar con su contacto.
—Athena y Nikopoulos se quedan con el Capitán Kairos —decide a voces y todos asienten obedientes —. Los otros siete van conmigo.
Nadie se atreve a decir nada. Sabemos que cuando la cadena de mando habla solo podemos obedecer. No estamos aquí para hacer preguntas y aunque tengo un montón sin responder no puedo hacer otra cosa que callar. Y de repente...
—¿Por qué nosotras nos quedamos ? —salta Athena.
Me di cuenta de que Drago en su caso usó su nombre depila y en el mío el apellido. Eso me deja una gran interrogante. Pero, lo más extraño es que ella salte a enfrentarlo. Sabe perfectamente que eso es inapropiado y podrían castigar ala severamente o explusarla directamente.
Los dos se ponen frente a frente y ella tiene que inclinar hacia atrás bastante la cabeza para poder mirarlo, es tremendamente alto. Los ojos de Drago la atrapan furioso, hambriento y de una forma que no quiero interpretar aún. Pasan algunos segundos hasta que él decide hablar tan bajito que no creo que los demás hayan oído nada. Pero yo sí oigo.
—Porque yo lo digo, campanilla —ella cierra los ojos ante el mote —. No vuelvas a dirigirte a mi sin pedir permiso y nombrar mi rango. No te gustará lo que pasará si lo haces. Créeme.
La toma del brazo fuerte, ella gime y entonces se pone tan cerca de su rostro que estoy segura de que respiran del mismo aire, están demasiado cerca, demasiado ahí. Todos miramos la escena expectantes aunque no todos oyen lo que se dice pero entonces Kairos Markovich hace su intervención con una sola palabra amenazante:
—¡Drago...!
El aludido hace caso omiso a su llamado y el capitán se levanta para acercarse a ambos. Drago la suelta antes de que Kairos se involucre y para sorpresa de todos y desgracia mía dice:
—Ahora por insubordinación vendrás conmigo tu también Athena —ella ahoga una sonrisa que detecto enseguida. ¿Qué coño pasa ahí? —. Así aprenderás a no entrometerte la próxima vez.
—Drago no —interviene su hermano.
—No se preocupe Capitán —se levanta ella con su equipo a la espalda —, será todo un placer acompañar al pelotón.
Joder. Me he quedado sola con este cabronazo y tiene una promesa que cumplir. Estoy acabada.
Drago Markovich sale delante llevándose detrás suyo a toda su gente y me deja sola con Kairos.
Cuando salen de nuestra vista este se gira hacia mí y ordena imperturbable:
—Vamos a armar la tienda antes de que vuelvan.
—Pensé que no volverían —suelto —. ¿Por qué me tuve que quedar yo?
—Porque así lo quise, no vuelvas a hacerme preguntas. Obedece.
Luce enfadado y yo curiosa.
Me pongo a armar la maldita tienda sin ayuda absoluta pero lo he hecho miles de veces, en menos de lo que evidentemente él esperaba la tengo lista y meto nuestras cosas dentro. Podría hacerlo con un puto cronómetro y los ojos vendados y seguirá tardando nada en tenerla lista . Ningún entrenamiento de Aegis es peor que los de Marek.
—No pienso dormir contigo —espeto saliendo al aire libre.
—Por supuesto que no —responde —. Solo vas a follar conmigo. Luego harás guardia mientras yo duermo. El equipo te intentará sorprender. Toma —me pasa un arma —, si te disparan primero saldrás de mi grupo, los dos sabemos que no quieres eso y que yo no entreno a mediocres.
Que cretino que es.
No pensaba matar a nadie hoy pero no tengo opción, no puedo ir al equipo de limpieza.
La noche empieza a caer y no se oye nada por ningún sitio, sigo de guardia mirando hacia todos lados mientras Kairos duerme hace al menos dos horas. Me siento su chacha pero al menos no he acabado siendo su amante. Esto es lo que tengo que hacer y por mi vida que lo haré de lujo.
Siento el crujir de unas hojas y sé que hay alguien cerca. No sé si ellos vengan en grupo o de forma individual pero me encamino hasta posición que encontré más acorde para ver sin ser vista.
Los pasos aumentan, detecto una sola persona y entonces cargo mi arma, miro hacia la casa de campaña y veo la puerta abierta, joder... Si le atrapan a él será peor.
Doy un paso seguro para defender mi frente y me toman el pelo tirando con fuerza, reacciono en automático, me giro sobre mi propio eje ignorando el dolor de mi cuerpo cabelludo, paso rasante una pierna por el suelo, tumbó a mi atacante y entonces le planto el cañón de mi arma en el medio el pecho, activo el seguro y "pum", disparo.
Un quejido.
Caigo de rodillas.
Un aliento que conozco entre mis labios y la voz de la persona que menos quiero oír diciendo:
—Me has disparado, maldita sea.
¡Kairos Markovich!
Joder, joder,joder...
Le he disparado al puto Karios.
Estoy en serios p
roblemas.
Y él acaba de perder el conocimiento.
