Capítulo 4 3° Perfecto
Continuación
Mi princesa sufre al no estar junto a su padre.
Beso su frente y salgo de ahí. Me dirijo a la cocina para tomar un vaso de agua. Siento que soy observada pero no hay nadie en la sala ni en la cocina, todos duermen en sus habitaciones; cierro las persianas del ventanal de la sala y aun con mal presentimiento voy a la cocina.
Estoy paranoica.
[...]
Espero al señor Hall en su oficina sentada revisando el honorario del día en una tableta. Tengo aproximadamente ocho días trabajando para él y por los momentos no tengo ninguna queja, aunque a veces provoca agarrar el escritorio y lanzárselo a la cabeza.
La puerta se abre y me pongo de pie enseguida. Su mirada me repasa de arriba hacia abajo con su cara de poker, camina hasta estar detrás de su escritorio y me invita a sentarme nuevamente.
— Buenos días señorita Santoro. ¿Qué tengo para hoy? — pregunta con su voz imponente.
— Buenos días señor Hall. Dentro de quince minutos tiene una junta con los jefes de departamento de la empresa, tema a tratar sobre el lanzamiento del Device 3.0. — informo con la vista en la pantalla — Luego tiene una videoconferencia con el Vicepresidente de la nación para el proyecto de la nueva tecnología del FBI. — me callo por un momento y frunzo el ceño.
— ¿Ocurre algo? — levanto mi cabeza y me doy cuenta que sus ojos están puestos en mí, su mirada azulada es muy intensa que transmite poder.
— A la una y media de la tarde tiene una reservación en el restaurante Cosmo Delights para dos. No recuerdo haber hecho la reservación señor. — me expreso con total honestidad.
Por primera vez puedo ver como una media sonrisa aparece en sus labios, une sus manos sobre el escritorio contemplando sin una pizca de vergüenza. Me remuevo en el asiento incómoda y paso saliva, mi cuerpo es muy receptivo cuando él me mira así, no se que tiene este hombre que me hace sentir como una gelatina.
— Esa reservación es para nosotros dos, Lucia. — pronuncia mi nuevo nombre en un tono que me hizo estremecer, bajo la mirada y disimulo que estoy buscando algo en la tableta. Carraspea y continúa hablando como si nada — Necesitamos conversar sobre un viaje que haremos dentro de dos días y no quiero abusar de su horario.
Enarco una ceja sin entender bien. — ¿Es necesario el almuerzo para hablar de un viaje de trabajo? — pregunto incrédula — Además, no voy a poder señor Hall. Le prometí a mis hijos que comería con ellos en mi hora libre.
Se levanta y se gira para ver el movimiento de la ciudad a través del ventanal. Su espalda se nota rígida ante mi rechazo a la invitación del almuerzo, durante unos eternos minutos no dice nada hasta que su desafiante voz resuena en toda la oficina haciendo que le preste atención.
— Entonces almorzaremos junto a sus hijos. — Abro los ojos como platos al voltearse y verme — Es necesario señorita Santoro hablar con usted y disculpe mi atrevimiento.
Es algo raro llevar a mi jefe al penthouse para comer y hablar de trabajo con mis hijos presentes. Soy profesional en mi trabajo y siempre acato las órdenes que él manda, por lo tanto no quiero hacerle el feo en decirle que no cuando aún no tengo el empleo de apenas unos días pero tampoco quiero incumplir mi promesa con los niños así que al final acepto.
— Perfecto. — dice serio — Bueno vamos a la junta que nos espera.
