Capítulo 7 Límites
Era un nuevo día para la familia, todos se despertaron para seguir sus tareas diarias, en el desayuno nadie habló de nada, a Danna se le había pasado lo de la noche anterior, sólo quería hablar con Fernando ya que quería invitarlo a una cita donde le hablaría sobre esa promesa de hace años.
Brenda estaba planeando su siguiente plan con el que haría que Danna se juntara más con Daniel, además iba a recibir muchas recompensas por ayudar a este hombre a conquistar a Danna, ahora con el camino despejado podía libremente entrelazar más casualidades entre los dos.
El señor Oscar pensaba en la oferta de Daniel sobre vender lo único que tenía y que, aunque estaba en la quiebra total era la única posesión que le quedaba y no sabía si era buena idea.
La señora Gloria no sabía cómo resolver su problema, ahora Brenda afirmaba que ella tenía un amante y si eso llegaba a oídos de todos, la familia se iba a venir abajo, estaba bajo presión y en toda la noche no pudo dormir, tenía que encontrar una solución.
Flor, bueno ella... Sólo pensaba en que habían preparado su comida favorita y que en la noche iban a pasar su novela favorita que estaba a punto de finalizar la primera temporada, de hecho, musitaba la canción oficial de la novela mientras revolvía el plato de comida. Aunque muy pronto empezará a conocer lo que son los verdaderos problemas.
La amiga de Brenda (Claudia) siempre la iba a recoger para ir juntas a la universidad, ese día no fue la excepción, mientras que, Danna llevaba primero a Flor al colegio, ese día la rutina había comenzado como siempre.
Danna iba manejando y en la radio pasaba una clásica canción que les gustaba a las hermosas mujeres, Flor se balanceaba hacia los lados mientras balbuceaba la canción.
El señor Oscar buscaba unos papeles en su cuarto de estudio, caminaba de un lugar a otro, la señora Gloria se plantó en la puerta del cuarto mientras estaba cruzada de brazos:
—Estoy muy enojada por esta situación Oscar, no puedo creer que hayas retirado el dinero que habías depositado en mi cuenta ¿por qué lo hiciste? —ella dio dos pasos hacia adelante, el señor Oscar se volteó para verla mientras revisaba unos papeles que tenía en sus manos.
—Necesitaba hacer la compra Gloria, sin ese dinero hoy nuestras niñas se hubieran ido sin desayuno, no creo que por una semana que no estrenes ropa tus amigas se darían cuenta —respondió el señor volviendo a lo suyo.
—¡Esto no puede seguir así! —Gritó ella exasperada—, todo mi círculo social empieza a sospechar que nos hemos quedado sin dinero, yo no pienso seguir viviendo de esta manera, ya no tenemos con qué pagar una empleada de servicio, ya no podré ir al crucero con mis amigas, muy pronto nos quitaran la casa y ahora tú quieres vender lo único que nos queda ¡estoy harta de esta situación!
—¡Mujer por un momento deja de pensar en esas tonterías! ¡No tenemos que preocuparnos por pequeñeces como tus estúpidos viajes! ¡Lo haces todos los meses! Y vender el negocio es la única solución que tengo, ¿por qué mejor no me ayudas callando tu lengua venenosa?
—¿Lengua venenosa? —Preguntó ella poniendo sus manos en su cintura—, ¿así me vas a llamar de ahora en adelante? Ese apodo le queda mejor a tu hija Brenda, no voy a permitir que me vuelva a hablar así, o vuelva a faltarme el respeto, debes corregirla, ya que como no dejas que yo lo haga con esa excusa de que no soy su madre, ¡pero claro!, —soltó una carcajada sarcástica— para soportar sus groserías, para haberla cuidado por tantos años y escuchar sus chillidos en la noche sí era su mamá. ¡No voy a soportar sus groserías más!
—¡¿Por qué siempre me sacas en cara el que ella no es tu hija?! Si quieres, ¡ve y dile que es hija de otra mujer! ¡Ve mujer y daña esta familia! ¡No voy a soportar tus amenazas nunca más! ¡Suficiente tuve con haberme casado contigo y tener que soportarte todos estos años! —le gritó el señor Oscar tirando los papeles al suelo y dando tres grandes pasos para estar más cerca de ella.
—¡Yo tampoco quería casarme contigo! ¡Si no hubiera sido por tu padre que se empeñó en hacerlo yo nunca me hubiera metido contigo, Oscar! —gritó muy fuerte Gloria.
—¡Ya cállate vieja parlotera! ¡Si tanto quieres, mejor ve y revuélcate con tu amante!
Gloria le dio un gran bofetón a su esposo que resonó por todo el cuarto, después de esto un gran silencio se apoderó del lugar, las miradas se chocaron mientras se fulminaban, unas cuantas lágrimas emergieron de los ojos de Gloria quien rápidamente salió del cuarto, el señor Oscar llevó su mano izquierda hasta su mejilla que palpitaba por el gran golpe que había recibido, era como si un carbón encendido frotara su mejilla, tal era su ardor en el corazón y ahora en su propio rostro.
—¿Cómo te fue con el plan de ayer? —preguntó Claudia mientras manejaba, miró a Brenda que dejó salir una gran sonrisa.
—Muy bien, ahora voy con el plan más importante —respondió Brenda.
—¿El plan más importante? —preguntó Claudia algo extrañada mientras frenaba frente al semáforo.
—Voy a convencer a Daniel de la loca idea de casarse con mi hermana, esto me servirá de mucho para que la situación en mi familia mejore, en pocas palabras, Daniel será la solución a nuestros problemas y yo no voy a perder esta gran oportunidad que la vida me está poniendo enfrente —explicó Brenda con mucha seguridad en sus palabras.
—¿Qué? Pero Brenda, esa idea está muy loca, tu hermana está enamorada de su mejor amigo Fernando, ¿no es así? —Claudia volvió a arrancar, daba pequeñas miradas hacia Brenda quien mostraba un rostro lleno de egoísmo.
—En la vida siempre hay que sacrificarse para poder obtener nuestro objetivo y mi hermana debe pagarlo, ella ha obtenido mucha felicidad a lo largo de su vida, que sufra un poco no se va a morir por eso Claudia, además ella tiene mucha conexión con Daniel, ya verás, todo saldrá bien.
—Si tú lo dices, yo no puedo decir nada —expresó Claudia mientras negaba con su cabeza.
Danna había llegado a la universidad y vio en un pasillo a su gran amigo, corrió un poco y después empezó a caminar a su lado:
—Buenos días —saludó.
—Danna, buenos días —saludó algo incómodo Fernando que sólo miraba hacia el pasillo.
—¿Sucede algo? —preguntó Danna mientras sostenía una gran sonrisa que la hizo sentir estúpida en ese momento.
—No... Sólo que no pude dormir bien —explicó Fernando dándole una mirada a Danna quien al sonreír se le formaba un pequeño hueco en su mejilla derecha, era algo que al joven le encantaba.
—¿Y eso por qué? —inquirió ella algo inocente.
—Mucho trabajo, Danna ahora no puedo hablar, tengo que terminar de hacer un trabajo, así que... nos vemos... después —decía Fernando mientras detenía su paso y trataba de no mirarla a los ojos.
—Bueno, pero... ¿No estás enojado conmigo porque ayer...? —preguntó Danna.
—¡No, no, no, no! Es solo que tengo mucho trabajo —respondió Fernando, después soltó una sonrisa mientras reanudaba su caminata, Danna quedó algo triste, su sonrisa se esfumó y se sentía estúpida al estar ahí de pie.
Decidió ir a su primera clase y dejar de pensar en tonterías. Camilo vio de lejos a Danna que caminaba por un pasillo y recordó lo que había dicho Brenda, “mi hermana es la mujer que siempre está con Fernando”.
—¡Danna! —gritó Camilo mientras daba grandes zancadas para llegar rápido hasta donde ella.
—¿Me llamaste? —preguntó Danna algo curiosa.
—Si, am, yo soy amigo de tu hermana Brenda, sólo quería darte un mensaje de ella —empezó a explicar Camilo. — Te manda a decir que la esperes a la hora del almuerzo en el restaurante de siempre, necesita decirte algo, dijo que tú entenderías.
—Claro, —aceptó Danna— gracias por el mensaje, por cierto ¿cómo te llamas?
—Camilo —respondió rápidamente.
—Bueno, gracias Camilo, ahora si me disculpas, tengo que ir a mi clase.
—Sí, claro —Camilo mostró una sonrisa y dejó ir a Danna.
La joven caminaba inocente, no sabía que detrás de ella un plan oscuro la hará víctima de un futuro planeado por una de las personas que ella más ama, sólo para conseguir el objetivo de una gran ambición.
