Falso compromiso

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Capítulo 4 Pizza

A decir verdad me sentía un poco extraña haciendo todo esto, pero sabía que era por una buena causa. Tener que soportar al idiota de Oliver tenía que servir para algo. Salimos de la hermosa tienda de joyería, Oliver parecía ir directo a su coche de nuevo.

—¿A donde vas? —cuestioné.

—A comprar ese vestido —respondió de manera obvia.

—El centro comercial está aquí cerca —rodé los ojos—No es necesario que uses tanto el coche. Podemos caminar.

—¿Qué? —pareció no entender.

—Que usemos los pies —lo tomé del brazo y prácticamente lo obligué a caminar conmigo. La lluvia se había detenido. —Es bueno caminar a veces, Price.

—Yo camino todo el día en la empresa. También voy a correr por las mañanas así que no me vengas con sermones, niña.

—No me digas niña—lo fulminé con la mirada. Si hay algo que me caía mal es que me dijeran niña. Busqué alguna tienda de vestidos bonitos con la mirada. Al menos tendría que ser medio baratos porque no tenía mucho dinero.

—¿Ya renunciaste? —me preguntó sin quitar la vista de su celular.

—¿Qué?

En el centro comercial habían muchas personas que se nos quedaban viendo... bueno, a Oliver. Se preguntará qué hace el soltero más codiciado con una pueblerina como yo. La verdad estaba muy mal vestida y me sorprendía que Oliver Price no me mirara con malos ojos. Este chico ha de estar acostumbrado a estar con modelos o actrices súper bonitas y yo aquí existiendo nada más.

—A tu trabajo —por fin guardó el celular—Supongo que ya lo hiciste.

—No es necesario, Price, simplemente dejas de ir y ya. Mira, esa tienda se ve buena.

—No lo creo —frunció el ceño—Parece muy barato todo.

—¿Qué más quieres? No te salí cara —lo molesté.

—Para que sepas, Aileen, me gusta darle buena vida a mi novia.

Tragué grueso y me detuve en seco, mirándolo.

—¿Tienes novia?

—Sí. Eres tú, ¿no?

Rodé los ojos por segunda vez en el día.

—Bueno.

—Ven, conozco una buena lugar —me sorprendió que me tomara de la mano, supongo que lo hizo porque sabía que había mucha gente aquí y sacarían fotos así que teníamos que aparentar estar muy enamorados ante el público, aunque a solas nos odiemos. Oliver y yo nos metimos en una tienda muy lujosa en donde vendían vestidos increíbles, brillaban, eran espectaculares. Jamás había visto algo tan elegante.

—Buenos días, señor Price. —una chica delgada y alta nos recibió.

—Katy, estamos buscando un vestido de noche para... ella —me señaló. Achiqué los ojos en su dirección porque no le dijo que éramos novios. De mentiras. Katy era muy guapa así que tenía más o menos una idea del por qué no le dijo.

—Soy su novia —sonreí malévola mientras abrazaba a Oliver. El chico pareció sonreír de manera incómoda y forzada. Me causó gracia.

—Sí, Katy, estamos buscando un vestido para mi novia —murmuró entre dientes.

Katy se sorprendió un poco pero supo ocultarlo.

—Síganme por favor —nos dijo, adelantándose.

—Parece que frecuentas mucho este lugar —admití.

—Mi madre suele venir muy seguido por estos lados.

—Hmm.

Seguimos a Katy hasta un espacio de vestidos de noche. Vaya, estos vestidos han de costar más que mi vida. Me gustó uno color negro, era de tirantes, adherido al cuerpo. También tenía lentejas brillantes. Con el pelo bien planchando y suelto se me vería bien. Después de todo tenía que sorprender a la familia de Oliver y estar a la supuesta altura de el.

—Me gusta este —tomé el vestido.

—¿Segura? Si quieres puedes llevarte más y eliges en tu casa.

—Oliver, cariño —me acerqué a él sabiendo que Katy estaba viendo—Me gusta este, no quiero que gastes tanto en mi.

El también sonrió de manera forzada.

—Como quieras, querida novia.

—Entonces lo llevaré a caja —Katy tomó el vestido y se fue a caja.

—No soy como tus ex novias, Price —me separé de él—Yo quería un vestido barato y bonito que pueda pagar yo misma pero tú querías lo más caro y fino.

—Se supone que eres mi novia y como mi novia tienes que verte muy bien.

—O sea que ahora me miro mal —puse mis manos en la cintura.

—No quise decir eso, Aileen.

—Como sea, Oliver —me dirigí a caja donde la chica empacó el lindo vestido.

—¿Quieren ver los zapatos? Tenemos muchos pares que hacen juego con este vestido —continuó Katy.

Oliver apareció en mi campo de visión.

—Así está bien —dije de inmediato antes de que él dijera que si.

—Perfecto. Aquí tienes.

—Gracias.

—Cóbralo a mi cuenta —fue lo único que dijo Oliver para después seguirme. Me adelanté, la verdad no quería ni hablarle, bastante era que me dijera que mi aspecto se ve feo. —¿Me podrías esperar? Estás haciendo una escena.

—No quiero que te vean conmigo, Price. Al menos mientras mi aspecto sea feo —hablé sin detenerme. Mi ego se sentía muy dolido.

—Aileen, no seas infantil. Actúas como niña.

—Es por tu bien, Oliver.

De inmediato sentí una mano en mi cintura.

—¿Qué...?

—Vamos a comer algo, ¿no?

Lo pensé. La verdad no podía negarme  a una comida, además tenía mucha hambre. Me mordí el labio inferior tratando de no hacerme ver emocionada por ir a comer algo.

—No quiero.

—Suerte que yo sí. Ven, este sitio se ve bueno.

Entramos a un subway de comida rápida.

—¿Qué haces? —lo miré confundida.

—Vamos a comer algo —miró su reloj—Tengo libre hasta medio día, por la tarde tengo mucho trabajo.

Nos sentamos en una mesa cera del fondo del local. Estaba medio vacío.

—¿No se supone que no comes estas cosas? —dejé la bolsa en el otro asiento a mi lado y lo miré. Oliver era, siendo muy sincera, bastante guapo y atractivo, la verdad se le veía muy varonil y fuerte. Aun seguí sin entender por qué me eligió a mi para hacer estas cosas sabiendo que muchas mujeres quisieran estar en mi lugar.

—Sí pero podría probar.

—¿Como? ¿No has probado la pizza?

—No.

—¿Y la hamburguesa de ayer?

—Se la regalé a mi secretaria. Solo fue una excusa para verte vestida de mesera.

—Eres un idiota, ¿lo sabias?

—Buenos días, aquí tienen el menú. Me avisan cuando tengan lista su orden.

—Ya la tenemos —le dije antes de que se fuera—Solo queremos una pizza familiar de jamón, hongos y queso.

—¿Con borde de queso? —nos preguntó.

—Si, con borde. Y de tomar una dos sodas por favor.

—La soda me la das cuando la pizza esté lista por favor —le dijo Oliver.

—La mía ahorita—le dije yo.

—Está bien. —la chica se fue.

El aire acondicionado de este lugar me hacía titiritar de frío.

—Aprovechando que tenemos algo de tiempo libre deberías de decirme algunas cosas de tu vida o de tu familia que sean importantes para que no nos tomen por sorpresa. —sugirió.

—Hmm mi madre se llama Sofía, mi padre nos abandonó cuando era pequeña. Mis mejores amigas se llaman Vanesa y Trisha —saqué mi celular y les mostré fotos—Somos amigas desde pequeñas e íbamos a la universidad juntas. Vanesa estudia Economía y Trisha Marketing. —seguía mostrándole fotos hasta que llegó la de Xavier.

—¿Es tu novio?

—Era. Se fue a España hace algunos años a estudiar y tuvimos que terminar por la distancia. De mi vida no hay mucho que saber —guardé mi celular—No tenemos más familia aquí así que... qué hay de ti.

—Conociste a mi padre John Price y mi madre está en California de viaje con unas amigas. Se llama Miranda Price. Mi hermano mayor vive en Nueva York, se llama Steven Price, su esposa Amanda Price y su hijo de siete años se llama Lukas Price.

—¿Tu madre vendrá a la fiesta?

—No.

—¿Tu padre?

—De mi familia los únicos que vendrán son mi padre.

—Hmm interesante —froté mi barbilla— Entonces solo será una fiesta para mi familia al parecer.

—De mi familia. Los demás son amigos e invitados. Como te dije, tienen que saber todos y que más que invitar a tus amigos para que rieguen las noticia.

—Pues si, suena bien.

—¿Cuando irás a la universidad? —me pregunta.

La mesera me trajo mi soda.

—Quizás en la otra semana empiece de lleno, necesito ponerme al día con todo lo que he perdido estos seis meses y...estudiar. Me tocará duro reponer todo eso.

Oliver pareció pensar.

—Aileen, yo... no tenía idea lo de tu beca. Hubieron cambios en la empresa.

—No te preocupes, Price, lo importante ahora es que estas remediándolo.

Sonrió de lado. Por primera vez desde que lo conozco me pareció que su sonrisa es sincera.

Minutos después la pizza llegó. Olía tan bien.

—Vamos, Price, come sin miedo.

Tomé una rebanada y empecé a comermela. Estaba deliciosa. Oliver hizo lo mismo, la probó con miedo pero después le fue gustado el sabor.

—¿Como es que me había perdido de esto todos estos años? —se preguntó.

—Lo mismo me pregunto yo.

El estar comiendo con Oliver fue una experiencia totalmente diferente, él era nuevo en mi mundo y yo lo era en el de él. Estábamos iguales y fue bueno que ninguno se avergonzara del otro en ese aspecto. Nos habíamos comido toda la pizza y Oliver había quedado con hambre.

—Estuvo muy rica —regresó de lavarse sus manos—Pero me tengo que ir, tengo una reunión muy importante.

—Está bien.

—Puedes venir si quieres.

—No creo. Tengo que estar en casa y decirle a mi madre sobre ti. Además, acuérdate que tienes que llegar primero donde ella antes de la fiesta.

—Ya lo sé. Estaré por allá a las cuatro, ¿te parece?

—Perfecto.

Nos pusimos de pie, caminando hacia la salida.

—Oye, tenemos que venir al cine en la próxima salida.

—¿Qué película vamos a ver?

—Hmm déjame buscar qué hay exhibiéndose y te aviso.

—Como la señorita Price quiera.

Sentí algo en mi estómago cuando dijo eso.

La señorita Price.

¿Que me está pasando? Nos montamos al coche, Oliver arrancó.

—Mi secretaria te enviará la lista de invitado en un rato y también el nombre del local.

—¿Por qué no lo haces tú?

—Estaré en una reunión muy importante y no creo que me de tiempo. Pero estaré a las cuatro a como quedamos. Mi agenda cambiará ahora que estés en mi vida, tengo un leve presentimiento sobre eso.

—Hmm esta bien.

Oliver se estacionó frente a mi casa.

—Nos vemos —me bajé del coche cargando la bolsa con el vestido. Oliver se fue, perdiéndose en la carretera. Sentí algo extraño cuando se fue, como si quisiera que no se hubiera ido. Sacudí mi cabeza y olvidé esos pensamientos absurdos. Odio a Oliver y eso no cambiará. Giré hacia mi casa, sabiendo que tenía que decirle a mi madre que Oliver era mi novio pero no solo eso, sino que nos íbamos a casar.

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