Esposa Comprada

Descargar <Esposa Comprada> ¡gratis!

DESCARGAR

Capítulo 6 Inocencia

A la mañana siguiente, mientras me vestía para ir a la universidad, me sentía abrumada por las conversaciones de la noche anterior con Damián. Sabía que tomar una decisión era inminente, pero aún no estaba lista para darle una respuesta definitiva.

Sin embargo, antes de salir de mi habitación, Damián volvió a aparecer, con los ojos llenos de angustia y desesperación.

—Catalina, por favor, no me dejes —murmuró, su voz temblando—. Te necesito en mi vida. Si me dejas, no sé qué haré. Mis enemigos me persiguen, y si no te tengo a mi lado, no tengo motivos para seguir adelante.

Su comentario me dejó atónita y aterrada. No podía imaginar que alguien llegara a decir algo así. Sus ojos reflejaban una profunda oscuridad y peligro que me asustaba aún más.

—Damián, no puedo ser la razón por la que te mantienes a salvo. Esa responsabilidad no debería recaer en mí. Debes enfrentar tus problemas y tomar decisiones por ti mismo. —Mi voz temblaba mientras hablaba.

Damián parecía devastado por mi respuesta, y su voz seguía llena de desesperación. —Catalina, por favor, no te vayas. No puedo soportar la idea de perder a la mujer que amo. Haré cualquier cosa, cambiaré, buscaré ayuda, lo que sea necesario para estar contigo.

Mi corazón se llenó de compasión, pero también de miedo. Sabía que Damián tenía problemas profundos, y no podía ser la única en su vida que pudiera ayudarlo a superarlos.

—Damián, necesito tiempo para pensar y tomar una decisión. Esto no es algo que pueda resolverse en un abrir y cerrar de ojos. —Me di la vuelta, dejando atrás a un Damián visiblemente afectado.

Mientras me alejaba de la habitación, mis pensamientos estaban enredados y mi corazón estaba dividido. Sabía que debía tomar una decisión pronto, pero no sabía cuál sería el resultado. El drama y la tensión en mi vida se hacían cada vez más intensos, y no tenía idea de lo que el futuro nos deparaba.

Mientras Paula, Max y yo compartíamos el desayuno esa mañana, la tensión seguía en el aire. Sabía que tenía que hablar con ellos sobre la situación con Damián, pero aún no estaba lista para tomar una decisión definitiva.

Paula parecía preocupada y finalmente habló, rompiendo el silencio incómodo. —Catalina, ¿qué pasó? ¿Por qué Damián estuvo aquí?

Max me miró con curiosidad y preocupación, esperando una respuesta. Tomé una respiración profunda y decidí ser sincera con ellos.

—Hace rato, Damián vino a verme. Estuvimos hablando durante unos minutos. Me pidió una segunda oportunidad.

Paula frunció el ceño y cruzó los brazos. —¿Y qué le dijiste?

Miré a Max, cuyos ojos estaban llenos de curiosidad y aprensión. —Le dije que necesitaba tiempo para pensar. No puedo ignorar lo que pasó, pero... también lo amo.

Max asintió con dolor. —Catalina, entiendo que tengas sentimientos encontrados, pero también debes pensar en tu seguridad y en la mía. No quiero que Damián te lastime de nuevo.

Asentí, agradecida por la comprensión de Max. —Lo sé, Max. Y es por eso que estoy tratando de tomar una decisión que sea lo mejor para todos nosotros.

Paula asintió. —Catalina, sabes que siempre te apoyaremos, cualquiera que sea tu elección. Pero también recuerda que mereces estar con alguien que te haga feliz y te haga sentir segura.

Mis ojos se llenaron de lágrimas mientras agradecía a mi hermana y a Max por su apoyo. Sabía que esta decisión sería difícil, pero al menos no tendría que enfrentarla sola.

En la universidad, la tensión seguía pesando sobre mí mientras intentaba concentrarme en mis clases. No podía dejar de pensar en la conversación con Damián y en la difícil decisión que debía tomar. Mientras caminaba por los pasillos, sentía que los ojos de todos estaban sobre mí, aunque sabía que probablemente no era así.

De repente, mientras estaba en el baño, Damián apareció de la nada. Mi corazón dio un salto y me sentí atrapada.

—Catalina, necesitamos hablar —murmuró, su voz llena de desesperación.

Tragué saliva, sintiendo que la situación estaba escapando de mi control. Damián me siguió hasta un rincón del baño, donde estábamos solos. Sus ojos reflejaban un tormento interno.

—Damián, no deberías estar aquí. —Mi voz temblaba mientras hablaba, y sentía que las lágrimas amenazaban con brotar.

Él se acercó a mí, su mirada suplicante. —Catalina, por favor, no me dejes. Te necesito en mi vida. Si te vas, no sé si podré seguir adelante. No puedo soportar la idea de vivir sin ti.

Sus palabras me llenaron de angustia, pero también me hicieron sentir aún más atrapada en la situación. Sentía la responsabilidad de su bienestar, y eso me aterraba.

—Damián, esto no es justo. No puedo ser la razón por la que tomes decisiones tan drásticas. No puedes depender de mí de esa manera. —Mis ojos se llenaron de lágrimas mientras le hablaba.

Damián parecía destrozado, y su voz seguía siendo un lamento. —Catalina, por favor, no me abandones. Te amo más de lo que puedes imaginar. Haré cualquier cosa, cambiaré, buscaré ayuda, lo que sea necesario para estar contigo. —repetía una y otra vez.

—Eso ya me lo dijiste.

—Y lo seguiré diciendo todas las veces que sean necesarias.

Mi corazón latía con fuerza mientras lo miraba, dividida entre el amor que sentía y la preocupación por su bienestar. La situación se había vuelto cada vez más dramática y angustiante.

—Damián, necesito tiempo para pensar y tomar una decisión. No puedo hacerlo en medio de esta presión. —Mis palabras temblaron mientras hablaba, y mi mente estaba llena de confusión.

Damián suspiró y finalmente se alejó, dejándome sola en el baño. Sentí que mi mundo se venía abajo mientras trataba de entender lo que debía hacer a continuación. La decisión que me esperaba se había vuelto más compleja y dolorosa de lo que nunca habría imaginado.

Cuando salí del baño, Max estaba esperándome afuera. Pude ver la preocupación en sus ojos mientras se acercaba.

—Catalina, ¿qué pasó ahí dentro? Estabas en el baño por mucho tiempo, y pareces agitada.

Tragué saliva y tomé una profunda inspiración antes de hablar. —Fue Damián. Me encontró y trató de convencerme de que no lo dejara.

Max me miró con ternura y suavidad, y su mano encontró la mía. —Catalina, quiero que sepas que te amo. Y no importa cuál sea tu decisión, estaré a tu lado.

Mis ojos se llenaron de lágrimas, y me sentí abrumada por su apoyo. —Max, yo también te quiero.

Antes de que pudiera decir algo más, Max inclinó la cabeza y me besó en los labios frente a todos los presentes en el pasillo de la universidad. Los estudiantes nos rodearon, aplaudiendo y vitoreando, y sentí como si el mundo entero nos apoyara en ese momento.

Mientras el beso continuaba, me di cuenta de que Max estaba dispuesto a luchar por nosotros y por mi felicidad. La decisión que debía tomar se volvía cada vez más clara en mi mente. Aunque no sabía el resultado final, sabía que tenía que ser justa con mis sentimientos y tomar una elección que fuera lo mejor para mí y para Max.

POV Damián:

Mientras me encontraba en la finca de mi hermano Michael, la preocupación se apoderaba de mis pensamientos. Catalina había dejado en claro que no quería volver a mi lado, y la presión de la policía no hacía más que aumentar. Mi corazón se debatía entre la desesperación y el deseo de mantener a salvo a mi hermano.

Michael me miró con comprensión en sus ojos y propuso un trato que, al principio, me dejó sin habla.

—Damián,—dijo con una voz calmada, —¿qué tal si yo me hago pasar por ti? Así la policía te dejará en paz, y podrás tomar un respiro mientras yo lidio con sus investigaciones".

La idea de que Michael se hiciera pasar por mí me parecía descabellada. Era como condenar a mi propio hermano a vivir bajo mi sombra, cargando con el peso de mis errores. Pero al mismo tiempo, la perspectiva de liberarme de la constante amenaza de la policía era tentadora. A regañadientes, respondí:

—Michael, no puedo pedirte que hagas algo así. Es mi problema, y no quiero que te involucres.

Michael suspiró y puso una mano en mi hombro.

—Damián, somos familia. Haré esto por ti, para que puedas encontrar una solución y tener una oportunidad de reconciliarte con Catalina. No estás solo en esto, hermano.

Las palabras de Michael resonaron en mi mente, y aunque seguía sintiendo la carga de la culpa, me di cuenta de que mi hermano estaba dispuesto a sacrificarse por mí. Aunque reacio, finalmente asentí.

—De acuerdo, Michael. Haré lo que sea necesario para protegerte. Pero prométeme que te mantendrás a salvo.

Michael asintió con determinación.

—Lo prometo, Damián. Juntos encontraremos una salida de esta pesadilla. Te lo debo.

Las palabras de mi hermano me tranquilizaron un poco, pero la angustia seguía atormentándome. A pesar de haber aceptado el trato, una pregunta persistía en mi mente.

—Michael, ¿cómo planeas hacerlo? ¿Cómo te harás pasar por mí sin que nadie lo note?

Michael reflexionó por un momento y luego respondió:

—Primero, necesitaré todos los detalles sobre tu vida cotidiana, tus amigos, tu rutina, todo lo que pueda ayudarme a actuar como tú. Después, tendremos que estudiar cómo comportarnos uno como el otro, desde la forma de hablar hasta los gestos que haces.

Asentí, entendiendo que esto sería una tarea desafiante.

—Pero, ¿qué hay de Catalina? Si ella se da cuenta de que no soy yo, todo estará perdido.

Michael me miró con compasión.

—Eso es un riesgo que tendremos que correr, Damián. Pero confía en mí, haremos todo lo posible para que no lo note. Además, deberás mantenerte alejado por un tiempo, permitiéndome asumir tu vida por completo. Solo así podremos engañar a la policía y ganar tiempo.

—Si vamos a hacer esto que sea ya porque Max está tomando lo que me pertenece. Catalina ya hasta duda sobre su amor hacia mi. No me gusta. Necesito volver.

A pesar de mis dudas, la determinación de Michael era evidente, y sabía que estaba dispuesto a ir hasta el final. Agradecido, le di un abrazo a mi hermano y le prometí que haría lo que fuera necesario para mantenerlo a salvo.

La incertidumbre y el temor todavía me invadían, pero al menos teníamos un plan para enfrentar las amenazas que acechaban a nuestra familia. Con el apoyo de Michael, esperaba encontrar una manera de resolver mis problemas con Catalina y limpiar mi nombre ante la justicia.

Después de nuestra conversación, Michael y yo nos sumergimos en una intensa planificación. Le proporcioné todos los detalles sobre mi participación en el mundo mafioso, los nombres, contactos, y los entresijos de mis negocios. Era esencial que Michael estuviera completamente preparado para asumir mi identidad y evitar cualquier sospecha.

Juntos trazamos un plan meticuloso para que Michael se hiciera pasar por mí frente a la policía. Practicamos durante horas, puliendo los aspectos más pequeños de mi comportamiento, desde mi forma de caminar hasta mi manera de hablar. Cada detalle contaba, y no podía permitir que hubiera una fisura en nuestra actuación.

La tensión estaba en el aire mientras trabajábamos incansablemente, sabiendo que estábamos jugando un juego peligroso. La vida de mi hermano dependía de nuestra habilidad para engañar a la policía y mantener la fachada de que yo seguía siendo Damián.

—¿Por qué haces esto? —quise saber.

—Damián, te debo mucho y además a mi nadie me espera como a ti. Tienes a Catalina y planeas casarte con ella. Yo no tengo a nadie.

—Pero si te condenan.... Pasarás toda tu vida en la cárcel.

El sonrió.

—Sabes como soy y eso no sucederá.

—¿Que quieres decir con eso?

—También tengo mis contactos, Damián. Confía en mi.

Asentí, sabía que mi hermano era inteligente y eso he admirado siempre de él.

Finalmente, llegó el día en que Michael asumiría mi identidad y enfrentaría a la policía en mi lugar. Nos abrazamos una última vez, con palabras de aliento y promesas de mantenernos en contacto. Mis ojos reflejaban la preocupación, pero también la esperanza de que este sacrificio nos llevaría a la libertad.

Michael se adentró en el mundo que yo había conocido tan bien, mientras yo me retiraba a un lugar seguro, esperando que nuestro arriesgado plan funcionara. El destino de ambos estaba ahora en manos de mi hermano y su habilidad para engañar a quienes buscaban mi captura.

POV Michael:

Caminé con determinación hacia la estación de policía, siguiendo el guion que Damián y yo habíamos elaborado meticulosamente. Mientras entraba en la comisaría, me sentí observado por las miradas de los oficiales que parecían conocerme. La ansiedad me invadió, pero seguí adelante, repitiendo en mi mente que debía mantener la calma.

En el mostrador de recepción, me identifiqué como Damián Morrison y pedí hablar con el detective a cargo de mi caso. Pronto, me encontré en una sala de interrogatorio, rodeado de oficiales que me miraban con escepticismo.

El detective de cabello canoso, el Sargento Rodriguez, comenzó el interrogatorio. "L

—Damián Morrison, ¿puede explicar por qué decidió presentarse de repente en nuestra estación?

Respiré profundamente y respondí con la voz que había estado perfeccionando durante días.

—Oficiales, he estado reflexionando sobre mis acciones y me di cuenta de que cometí errores. Estoy aquí para colaborar en la investigación y limpiar mi nombre. No soy el hombre que creen que soy.

El sargento me miró fijamente antes de continuar.

—Morrison, llevamos tiempo investigándolo. Hay pruebas que lo incriminan en actividades delictivas graves. ¿Qué nos hace creer que de repente ha cambiado de opinión?

Durante el interrogatorio, defendí la inocencia de Damián con firmeza, señalando a los verdaderos culpables y proporcionando detalles que solo alguien involucrado en la mafia podría conocer. A pesar de la desconfianza inicial, los oficiales comenzaron a cuestionar sus creencias.

Después de una extensa conversación, el sargento Rodríguez finalmente se levantó de su silla y anunció:

—Lo llevaremos ante el fiscal para que dé su declaración formal. Si es cierto lo que dice, esto podría ser un punto de inflexión en nuestra investigación.

Mientras me esposaban y me llevaban ante el fiscal, una mezcla de esperanza y temor se apoderó de mí. Estaba decidido a demostrar la inocencia de Damián Morrison, sin importar lo que se interpusiera en nuestro camino.

Todo sea por la felicidad y tranquilidad de Catalina.

——-

Capítulo Anterior
Siguiente Capítulo