Escondiendo al hijo del CEO.
828 Vistas · En curso · Olayni R. Valdez Franco
—¿Positivo? No... mierda, no... por favor, que sea un error... —Daphne se desmorona sobre el suelo frío del cuarto de baño. Sus manos tiemblan de forma incontrolable mientras sus ojos fijos procesan las dos líneas rosadas. —Mierda... positivo. —El murmullo se le ahoga en la garganta, conteniendo el llanto que amenaza con romperle el pecho.
Sola en la penumbra, la realidad la aplasta. Ha confirmado su peor pesadilla: está embarazada de su esposo. Y ahora, jamás podrá ser libre.
Durante más de cinco años, su matrimonio con Eliot Volkov ha sido una condena. Obligada a arrodillarse en el altar frente a un hombre que solo le ofreció frialdad, desprecio y un odio alimentado por el resentimiento. Para Eliot, un magnate implacable de la dinastía Volkov, Daphne no era más que la intrusa impuesta por sus padres; la mujer que lo alejó de quien verdaderamente amaba y la culpable de su jaula.
Para Daphne, sensible y rota tras años de indiferencia, el divorcio al término del quinto año era su única luz al final del túnel. Había planeado su escape en silencio, contando cada día para reclamar la dignidad que le fue arrebatada.
Pero el destino tiene un humor perverso. Semanas antes de firmar la libertad, el fruto de una sola noche de embriaguez y fuego silenciado amenaza con encadenarla para siempre.
Porque si Eliot se entera de la existencia de ese niño, la cacería comenzará. Él no la dejará ir, ni al hijo que carga en su vientre.
Sola en la penumbra, la realidad la aplasta. Ha confirmado su peor pesadilla: está embarazada de su esposo. Y ahora, jamás podrá ser libre.
Durante más de cinco años, su matrimonio con Eliot Volkov ha sido una condena. Obligada a arrodillarse en el altar frente a un hombre que solo le ofreció frialdad, desprecio y un odio alimentado por el resentimiento. Para Eliot, un magnate implacable de la dinastía Volkov, Daphne no era más que la intrusa impuesta por sus padres; la mujer que lo alejó de quien verdaderamente amaba y la culpable de su jaula.
Para Daphne, sensible y rota tras años de indiferencia, el divorcio al término del quinto año era su única luz al final del túnel. Había planeado su escape en silencio, contando cada día para reclamar la dignidad que le fue arrebatada.
Pero el destino tiene un humor perverso. Semanas antes de firmar la libertad, el fruto de una sola noche de embriaguez y fuego silenciado amenaza con encadenarla para siempre.
Porque si Eliot se entera de la existencia de ese niño, la cacería comenzará. Él no la dejará ir, ni al hijo que carga en su vientre.

















































